Les gustan las estudiantes
- Última actualización en 07 Septiembre 2012
- Escrito por: Brecha
El gobierno de Sebastián Piñera, que salvo promesas de “más fondos para la educación” no había dado mayores signos de atender las reivindicaciones de los estudiantes, debió de todas maneras aceptar negociar algún tipo de salida a nivel político.
El martes 4 el Ejecutivo y la Concertación por la Democracia, la oposición de centroizquierda, anunciaron un acuerdo de ajuste tributario para recaudar hasta 1.000 millones de dólares (0,3 por ciento del producto bruto chileno) con destino al sector educativo. El proyecto contempla el aumento del impuesto a las empresas, del 17 al 20 por ciento, y una reducción de los tributos que pagan sobre todo las personas de menores ingresos. También extiende a todos los colegios (y no sólo a los privados) una devolución impositiva de hasta 200 dólares al año de gastos destinados a la educación. Los dirigentes estudiantiles dijeron que se trata de un avance, pero muy tímido, y que el proyecto no corrige los fundamentos de un sistema al que consideran desigual y elitista.
La policía, mientras tanto, sigue en el ojo de la tormenta por acusaciones de “uso excesivo de la fuerza” contra los estudiantes en la represión de sus manifestaciones, y por acoso sexual contra las jóvenes detenidas en las comisarías. Justo hace un año agentes policiales mataban de un balazo en el pecho a un adolescente que participaba en una de las protestas. “Me hicieron pasar y sacarme la ropa; me hicieron hacer sentadillas desnudo”, dijo a la prensa Ignacio Muñoz, presidente del centro de alumnos del liceo María Luisa Bombal, de Rancagua (sur de Chile), detenido y esposado por más de cinco horas junto a otras nueve personas, dos de ellas menores. El jueves 30 un agente de las fuerzas especiales fue dado de baja tras difundirse un video que lo muestra pateando a escolares que eran desalojados de un edificio en construcción.
Varios grupos de “observadores de derechos humanos” –voluntarios munidos de cámaras fotográficas, casos y libretas– se han formado para hacer un seguimiento de la actuación de la policía en las manifestaciones. “Salimos a las calles para evidenciar y denunciar hechos de violencia contra las personas, para que no se repita lo que tuvimos que vivir durante la dictadura, cuando la policía formó parte de los aparatos represivos del Estado”, dijo a la agencia de prensa francesa afp Marta Cistena, integrante de un grupo que reúne a 16 observadores. “Hoy vemos absolutamente desproporcionado y desbocado el accionar de Carabineros. En este minuto, la policía cree que puede hacer lo que quiere en la más total y absoluta impunidad.”

