Según el “Panorama de la Educación 2012”, publicado por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (ocde), que nuclea en París a las naciones más industrializadas, España es el país europeo con más jóvenes de 15 a 29 años que no estudian ni trabajan: 23,7 por ciento. La media europea es de 15,8. España lidera también en la región por el número de desocupados con título universitario. Los ni ni españoles ya eran mayoría en 2010 en Europa (un punto menos que el año pasado), pero no en 2009, cuando no llegaban al 17 por ciento. La ocde prevé además que una cuarta parte de los españoles menores de 29 estén desempleados en 2013. Ya hoy, la franja 25-29 hispana tiene una tasa de desocupación de 28,6 por ciento, contra 20 de promedio en la Unión Europea.
El desempleo golpea particularmente a los españoles que no fueron más allá de los primeros años de liceo: 24,7 por ciento estaban sin trabajo en 2010, contra 9 por ciento en 2009. Entre los diplomados, en cambio, el “paro” también aumentó fuertemente pero no es globalmente tan importante: pasó del 4,8 al 10,4 por ciento en un año. Aun así son muchos más que en el resto de Europa, donde en promedio los desocupados diplomados no llegan al 5 por ciento.
En Italia, mientras tanto, se conocieron nuevas cifras del desempleo juvenil, y como se suponía, están en ascenso. Según el Instituto Nacional de Estadísticas la cantidad de jóvenes de 15 a 34 años con ocupación cayó 19,9 por ciento en el segundo trimestre de 2012 con respecto al mismo período de 2011. En concreto, hay un millón y medio menos de jóvenes con trabajo. La franja peor situada es la de 15 a 24 años: 33,9 por ciento están desempleados, seis puntos más que en 2011. En el sur llegan al 48 por ciento. Entre los trabajadores precarios, que son casi 2,5 millones (el nivel más alto en 20 años), la mayoría son jóvenes. Las reformas liberales, que flexibilizan el empleo y favorecen a los empresarios, promovidas por el gobierno del tecnócrata Mario Monti no han dado resultados en cuanto a creación de empleo, menos que menos de calidad.
Los sindicatos italianos llamaron a “redoblar y buscar nuevas formas de resistencia”. En la isla de Cerdeña los trabajadores de la fábrica Alcoa, la única de aluminio que quedaba en el país, y de la mina de carbón de Carbosulcis anunciaron estar decididos a “llevar a cabo acciones extremas si no se conservan las fuentes de trabajo”. Los mineros se plantean medidas como encerrarse en un túnel de la mina a 300 metros de profundidad. “Dispuestos a todo”, escribieron en sus cascos en una manifestación que hicieron en Roma el martes. n