Cacelorazos con gusto a rancio
- Última actualización en 21 Septiembre 2012
- Escrito por: Fabián Kovacic
Convocados por Twitter y Facebook, apoyados por la oposición de centroderecha y derecha, los casi 20 mil manifestantes –en Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Bahía Blanca, Mendoza, La Plata, Santa Fe y algunas localidades menores– ya anunciaron una nueva convocatoria para el viernes 28.
Bien vestidos y lanzando insultos a boca de jarro contra la presidenta, contra Cuba y contra Venezuela, marcharon ataviados con elegantes ropas, joyas, teléfonos celulares de última generación, en la consideración de que el acceso al dólar equivale a libertad social. Este corresponsal de Brecha recibió algunos correos anónimos incitando a acudir a la protesta, con un lenguaje más cercano al de los servicios de inteligencia que al partidario o el social. “Despierta Argentina”, “No pierdas tu libertad”, “Terminemos con esta dictadura asfixiante”, fueron algunas de las consignas de la convocatoria. Cecilia Pando, líder de los familiares de militares condenados por delitos de lesa humanidad, reclamó desde su cuenta en Facebook una nueva marcha para el 1 de octubre. Y las agrupaciones fantasma Argentinos por la Patria y Basta de Kirchnerismo llegaban a la exaltación postulando un nuevo “que se vayan todos por el bien de la patria y sus hijos”.
Hubo excepciones al panorama de cacerolas de teflón, por ejemplo en la localidad bonaerense de Lanús, al sur de la capital, donde los manifestantes pedían básicamente seguridad frente al delito, que en esa franja territorial suburbana de la capital se cobra con frecuencia víctimas en robos y asesinatos por muy poco: un teléfono celular, una bicicleta, una campera.
De inmediato se puso en marcha la cadena política desde el macrismo, que salió a proponer la búsqueda de consensos con todos los sectores “salvo el kirchnerismo”, según un comunicado emitido al día siguiente de la marcha sobre la Plaza de Mayo. Del convite ya se abrieron la centroizquierda del Frente Amplio Progresista y el grueso de la Unión Cívica Radical, aunque algunos de sus dirigentes salieron a apoyar el reclamo de unidad del alcalde porteño Mauricio Macri. Los respaldos provinieron del peronismo disidente, en su versión encarnada por el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde y la diputada Patricia Bullrich, siempre permeable a los cambios hacia la derecha. Sin sumarse a la partida, Roberto Lavagna, el ministro de Economía cuando el gobierno de Néstor Kirchner, consideró por su lado que “la mitad de los argentinos salieron a protestar”. Esta fue la primera usina de contacto entre opositores de cara a las elecciones parlamentarias de 2013, donde se renovará el 50 por ciento de los diputados y un tercio del Senado. Por ahora no hay un rumbo común entre los adversarios del kirchnerismo.
El flamante opositor Hugo Moyano, dirigente de la central sindical cgt, y Pablo Micheli, líder de un sector de la cta, que marcharán juntos el 11 de octubre en una movilización organizada por Micheli en reclamo de más planes por desempleo, aumento de salarios y tope al aumento de impuestos, balconearon las manifestaciones.
Las respuestas del gobierno a los cacerolazos fueron contradictorias. Mientras el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, optó por desacreditar a los manifestantes y sus consignas, el senador Aníbal Fernández dijo que desde la “Casa Rosada se escuchan todos los reclamos y se procesa la información, ya sean 10 mil personas o 25 las que reclaman”.

