Las principales rutas bolivianas fueron desbloqueadas el miércoles luego de un acuerdo entre los mineros cooperativistas que las cortaban y el gobierno de Evo Morales. Durante dos días, miles de mineros cooperativistas habían bloqueado las vías de acceso a La Paz, aislando a la ciudad del interior y de las fronteras con Perú y Chile. Provenientes de varias zonas auríferas de Bolivia, los mineros privados se habían unido a sus colegas de la mina de Colquirí, que reclaman su derecho a explotar un rico yacimiento de estaño expropiado por el gobierno a la empresa suiza Glencore, y al que se lo disputan con mineros estatales. Lunes y martes la principal ciudad boliviana sólo estuvo conectada con el exterior por vía aérea. También en Oruro, Tarija, Cochabamba, Potosí, Santa Cruz hubo cortes de rutas.
La actual disputa entre los mineros privados y estatales se desató apenas la mina de Colquirí, valorada en unos 5.100 millones de dólares y en la que además de estaño hay zinc, plomo y plata, fue expropiada por el gobierno de Evo Morales, en junio, y desde entonces no ha parado de aumentar su productividad. La semana pasada un minero estatal resultó muerto en un enfrentamiento. El presidente propuso una salida salomónica al conflicto: que los mineros privados y estatales compartan la explotación de la mina. Los cooperativistas la aceptaron, y por eso levantaron su medida anteayer, miércoles. Pero no así la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia, que agrupa a los públicos y que reclamó la estatización total de Colquirí, expropiada parcialmente. El miércoles la central inició una huelga de 72 horas en reclamo de una nacionalización integral de la mina. Los primeros choques entre mineros estatales y privados en Bolivia estallaron en 2006, cuando el recién instalado presidente Morales nacionalizó varias empresas del sector. Ese año los dos grupos chocaron en los alrededores de la mina Huanuni, con un saldo de 16 muertos. Morales nacionalizó la mina, liquidó el contrato de riesgo compartido con la Allied Deals, e incorporó a la planta de la empresa estatal Comibol a 4 mil cooperativistas. “Cuando no había nada que repartir, la relación entre mineros privados y públicos era pacífica, pero ahora que los precios internacionales de los metales han subido las cosas han cambiado”, dijo el politólogo Diego Ayo. Los propios mineros, de uno y otro lado, critican la falta de reglas claras en el sector y piden una reforma de la ley de minería. Evo Morales se ha negado a tomar partido en un conflicto “entre hermanos”. “Que el oficialismo tome parte por alguno lo desfavorecería en las elecciones de 2014”, comentó Marcelo Silva, profesor de ciencias políticas en la Universidad estatal San Andrés.