Rajoy se refería a los miles (entre 6 mil y 10 mil) de “indignados” que volvieron a manifestar en Madrid el martes contra los planes de ajuste de su gobierno, y que acabaron siendo reprimidos como nunca en los últimos años. La policía atacó con gases y palos y hubo casi 70 heridos.
“Sabemos lo que tenemos que hacer”, insistió Rajoy en su discurso. Por lo pronto, le respondieron las centrales sindicales, “lo que ha hecho hasta ahora se ha resumido en una sola gran medida: ajustazo”. El gobierno se esmera por reducir el déficit fiscal, una de las condiciones sine qua non que le fijaron los organismos multilaterales para prestarle más dinero (para más ajustes, ya le prometieron 100.000 millones de euros para “sanear la banca”), de 8,9 por ciento en 2011 a 2,8 en 2014. Pero a un costo social terrible. De aquí a dos años el gobierno planea nuevos recortes presupuestales que evaluó en 150.000 millones de euros. Si los prestamistas ven que España se embarca “decididamente” en esa senda y no se anda con miramientos ante las protestas sociales, le llegarán más euros y tal vez el “rescate global” al que aspira ahora
–tras haberlo negado– el gobierno del Partido Popular.
En Nueva York, Rajoy debió soportar que manifestaran frente al Consejo de las Américas –la institución de promoción del libre comercio ante la que habló– unos cientos de partidarios de la independencia de Cataluña. El mismo día, el presidente de esa región, Artur Mas, había convocado a elecciones locales anticipadas para el 25 de noviembre luego de que Madrid se negara a dejarla gestionar sus impuestos, en lo que se ha visto como un intento para capitalizar el reciente auge del separatismo, que se manifestó especialmente a principios de mes en una manifestación que reunió a un millón de personas en Barcelona.
“Es evidente que los recortes están generando un malestar múltiple, a muchos niveles. Lo que siempre me ha sorprendido es que no pasasen más cosas en la calle”, comentó el filósofo y analista político catalán Josep Ramoneda. “La gente vive sin horizonte, no hay nada peor para la cohesión social que no haya ningún tipo de esperanza, y ahí también anida el éxito del separatismo en Cataluña: al menos da una ilusión en un momento en que nadie da nada.” El miércoles 26 Mas dijo que se propone organizar un referéndum de autodeterminación, aunque las autoridades de Madrid lo prohíban.
La pregunta que sobrevuela la calle es si Rajoy, que asumió el gobierno hace menos de un año, podrá completar su mandato. “El descrédito del Ejecutivo es enorme, pero es muy precipitado pensar que no va a acabar la legislatura: sólo en el caso de que hubiese un rescate con todas las de la ley podría pasar algo así”, piensa Ramoneda.