Berlusconi en retirada

Antimafia y gay, nuevo gobernador de Sicilia

Pocos días después de la condena a cuatro años de prisión por fraude fiscal del ex primer ministro Silvio Berlusconi, la derecha italiana sufrió una de sus peores derrotas electorales de los últimos tiempos al perder el lunes uno de sus bastiones históricos, el de la isla de Sicilia, en la que el candidato de izquierda, líder de un movimiento antimafia local y gay declarado, Rosario Crocetta, venció al favorito de Berlusconi, Sebastiano Musumeci, por más de seis puntos.

A su vez, el movimiento Cinco Estrellas, del cómico Beppe Grillo, que se presenta como “antisistema”, tuvo más de 18 por ciento y se convirtió en el principal partido siciliano. “Es la primera vez que un candidato de izquierda es elegido a la presidencia regional y que gana un candidato antimafia. Esto me parece verdaderamente una cita con la historia, no sólo un resultado electoral”, declaró a la prensa Crocetta. “Ganamos en Sicilia, es genial. Nunca desde la Segunda Guerra Mundial había habido en Sicilia posibilidades de acceder a un cambio político”, dijo Luigi Bersani, del Partido Democrático, que reúne a ex comunistas y ex militantes de un sector “progre” de la Democracia Cristiana.
La participación fue muy baja, 20 puntos inferior a la registrada en 2008, cuando había sido de casi 67 por ciento, un signo evidente de malestar.
Las elecciones sicilianas son consideradas como un test nacional de cara a las legislativas de 2013, que ya se anuncian lapidarias para Berlusconi. El hecho de que el próximo presidente del consejo general de la isla sea un izquierdista de toda la vida, antimafia y gay, y que el primer partido político local sea dirigido por un cómico genovés que ha hecho de la denuncia de “la corrupción de la casta política” el centro de su plataforma, habla a las claras de la evolución de uno de los reductos del conservadurismo en la península, cuna de una de las organizaciones delictivas de mayor peso en el país, enquistada en la vida política y económica local. Grillo, duro crítico del gobierno del tecnócrata Mario Monti y de su política de austeridad, lideró personalmente la campaña, y cada uno de sus actos atrajo multitudes. El cómico cruzó a nado el estrecho de Mesina, que une Calabria con Sicilia, para dar comienzo a su campaña en una de las regiones más golpeadas por la crisis.
Las elecciones sicilianas habían sido convocadas por la renuncia hace unos meses del gobernador de derecha Raffaele Lombardo, acusado de corrupción y colusión con la mafia.
Por otro lado, la izquierda política y social copó las calles de Roma el sábado pasado en el marco del No Monti Day. “Con la Europa que se rebela, echemos al gobierno de Monti”, decía una de las pancartas que encabezaban la marcha convocada por Refundación Comunista, el Partido Comunista de los Trabajadores y sindicatos autónomos, con el apoyo de colectivos que se oponen a la construcción de líneas ferroviarias de alta velocidad en los Alpes, sumados a movimientos de estudiantes y trabajadores precarios opuestos a la “austeridad”. Una semana antes, la Confederación General Italiana del Trabajo, la principal central del país, había movilizado a otras decenas de miles de personas por “empleo antes que nada”, y convocó a una nueva marcha para el 14 de noviembre en conjunto con centrales sindicales de otros países europeos.

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