Con la mira puesta en 2013

Triunfo opositor en Chile

No fue globalmente una paliza, pero en algunos lugares se le pareció. El domingo pasado la oposición chilena venció en las municipales por 43,21 a 37,57 por ciento de los votos a los partidos de derecha que gobiernan a nivel nacional. Eran las primeras elecciones con voto voluntario y con un padrón renovado (5 millones de nuevos electores, 80 por ciento de ellos menores de 35 años).

La renovación del padrón hizo que entre los habilitados para votar el domingo figurara cerca de un centenar de desaparecidos en los años setenta. “Esta es una muestra más del burocratismo rayano en el desprecio de las autoridades del Estado, que todavía no han sido capaces de legislar para aclarar la situación de personas que ‘no están muertas ni vivas’ pero que las habilitan a votar”, dijo una dirigente de la agrupación de familiares de desaparecidos.
La participación fue muy baja (apenas 40 por ciento). Por primera vez en muchos años, la oposición de centroizquierda reunida en la Concertación por la Democracia (socialistas, democristianos y radicales) sumó al Partido Comunista en algunos distritos. En cambio, los Progresistas del ex socialista Marco Enríquez Ominami se presentaron por fuera de los dos bloques y no obtuvieron más que 2 por ciento de los votos. En total, la oposición ganó 167 alcaldías (147 en la elección pasada), mientras que la derecha totalizó 120 (contra 144 en 2008).
“Este triunfo le allana el camino a la izquierda en las elecciones del próximo año”, dijo Patricio Navia, analista de la Universidad Diego Portales.

 

AMAS DE CASA AL PODER. Uno de los triunfos más resonantes y emblemáticos de un candidato opositor fue el de Carolina Tohá, ex ministra de la socialista Michelle Bachelet, que derrotó al líder de derecha radical Pablo Zalaquett, quien buscaba la reelección. Otro, muy festejado, fue el de la también socialista Maya Fernández, nieta de Salvador Allende, que ganó por un pelito (menos de cien votos) en la comuna de Ñuñoa al ex colaborador de la dictadura Pedro Sabat, alcalde del municipio por 16 años. “Había un desgaste de las alcaldías de la derecha, especialmente de las comunas más grandes, como Providencia, Santiago y Ñuñoa, que estuvieron en el foco del conflicto estudiantil”, comentó otro experto de la Diego Portales, Mauricio Morales. Sabat fue uno de los alcaldes más duros durante el conflicto, al reprimir con violencia las manifestaciones estudiantiles y ordenar el desalojo por la fuerza de varios liceos. Maya es hija de Beatriz Allende, la “Tati”, la hija “más política” de Allende, gran colaboradora de su padre en el gobierno, que se refugió en Cuba en el 73 y se suicidó tres años después.
Pero el más emblemático fue acaso el de la socióloga y dirigente vecinal –independiente ella pero apoyada por la Concertación– Josefa Errázuriz, que en el municipio de Providencia, en Santiago, derrotó al ex coronel del Ejército Cristián Labbé, quien gobernó el lugar durante 18 años. Errázuriz fue despreciada durante la campaña como “ama de casa” por su rival, ex guardaespaldas de Pinochet. “Cuando quieren remplazar a un gerente que está haciendo bien el trabajo por una dueña de casa, el problema es de ellos y no mío”, había comentado Labbé apenas se enteró de que la oposición había designado a Errázuriz para disputarle la alcaldía. “Amas de casa al poder”, gritaron el domingo los partidos de oposición al conocer el resultado. En 2011 Labbé había organizado en el municipio un acto de homenaje al ex brigadier Miguel Krassnoff, condenado a 144 años de prisión como responsable de 23 crímenes de lesa humanidad.
Errázuriz, desconocida a nivel nacional, forjó su candidatura desde los movimientos sociales locales, y su acción proselitista se desarrolló fundamentalmente a través de las redes informáticas. Entre quienes más agitaron en su favor estuvo Giorgio Jackson, uno de los principales impulsores de las movilizaciones estudiantiles de 2011.
Los resultados de las municipales eran vistos en la previa como fundamentales para conformar el escenario político chileno de cara a las legislativas y las presidenciales del año próximo. Así de decisivas habían sido las anteriores, en 2008, que perfilaron el triunfo de Sebastián Piñera. Esta vez la muy fuerte abstención (votaron sólo 5 millones de los más de 13 millones de ciudadanos inscritos) relativiza en algo esa perspectiva, pero de todas maneras confirma una tendencia, ejemplificada también por el muy bajo nivel de popularidad del presidente.
Los sondeos previos al domingo ni se acercaron al resultado final, ya que preveían en su mayoría un triunfo del oficialismo ante una oposición que en el plano nacional aparece dividida por rencillas internas que han debilitado fuertemente su imagen. De todas maneras, la Concertación cuenta con un comodín a su favor: la posibilidad de presentar nuevamente como candidata a la presidencia a Michelle Bachelet, hoy directora de onu-Mujer y residente desde hace dos años en Nueva York. Bachelet, que bate récords de popularidad, todavía no dijo nada acerca de sus planes, pero los socialistas descuentan que aceptará postularse.
En el correr de noviembre es muy probable que abandonen el gobierno de Piñera quienes aparezcan como candidatos a disputar la interna oficialista para las presidenciales. Entre ellos, los ministros de Defensa, Andrés Allamand, y de Obras Públicas, Laurence Golborne.

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