Problemas de memoria
- Última actualización en 14 Diciembre 2012
- Escrito por: Samuel Blixen/Edison Lanza
Los blancos y sus políticas sumisas con Argentina
Aunque los blancos se rasgan las vestiduras por presuntas concesiones de soberanía que el actual gobierno uruguayo estaría prodigando a Argentina, y que beneficiarían a los puertos de la otra orilla, un repaso a una serie de documentos diplomáticos revela antiguas y silenciadas sumisiones.
Si, como acusa el informe reservado del Directorio del Partido Nacional (por el que fue relevado el nacionalista Juan Gabito Zóboli de la delegación uruguaya en la Comisión Administradora del Río de la Plata, carp), el gobierno uruguayo “tolera en silencio” las decisiones argentinas que postergan el dragado del canal Martín García (cmg), consagrando una “política sumisa” que se atribuye al canciller Luis Almagro, entonces es posible que en la interpelación prevista para la semana próxima la defensa frenteamplista del ministro ponga en discusión varios elementos cruciales de la documentación diplomática sobre los que se ha mantenido un inexplicable silencio durante 20 años: el criterio que Uruguay toleró para definir la profundidad del canal Martín García que consagra una diferencia permanente de dos pies en favor del canal argentino Emilio Mitre; y la aprobación de una nota reversal, luego plasmada en los hechos, que otorgó a Argentina el dragado y la administración de las vías troncales para ingresar a todos los puertos del Plata y el río Uruguay.
La diferencia es sustancial: durante estos últimos 20 años Argentina ha logrado postergar una equiparación de profundidad de los dos sistemas de canales del Río de la Plata. El Emilio Mitre, de administración exclusiva de Argentina, tiene “oficialmente” 34 pies de profundidad, y actualmente está siendo dragado a 36 pies; el Martín García, de administración binacional, tiene 32 pies. Aunque el Martín García ofrece una salida más directa y corta al Río de la Plata, la limitante del calado implica para los armadores de los cargueros renunciar a unas 10 mil toneladas de carga, por lo que, aunque el Mitre exige 12 horas más de navegación, es por ahora más rentable a pesar de los mayores costos de combustible y peajes. Eso explica las dilatorias de Argentina para autorizar, en el ámbito de la carp, el llamado a licitación para dragar el Martín García. Los intereses portuarios bonaerenses y las consecuencias económicas en dominó de una equiparación presionan sobre el gobierno argentino para mantener la dilatoria.
Pero aun cuando se produjera esa equiparación, igual el canal Mitre tendría a su favor una diferencia de dos pies de profundidad. La razón está contenida –y de alguna manera camuflada– en el texto de la nota reversal firmada por los cancilleres Guido di Tella, de Argentina, y Héctor Gros Espiell, de Uruguay, el 8 de julio de 1991. El documento acordaba “el llamado a licitación pública internacional para la realización del dragado, balizamiento y mantenimiento de los canales del Río de la Plata, desde el quilómetro 37 (Barra del Farayón) y el quilómetro cero del río Uruguay a una profundidad de 32 pies al cero de marea para buques de hasta 32 metros de manga y hasta 245 metros de eslora, bajo el régimen de concesión de obra pública mediante el cobro de peaje por parte del concesionario por un plazo a determinar”. Al parecer, el canciller Gros Espiell no fue informado de que Argentina aplica el criterio del “cero de navegación” para determinar la profundidad.
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