¿Batllismo progresista?

Cien años no es nada

Tres historiadores comparan los derechos individuales que impulsó José Batlle y Ordóñez* en sus dos presidencias, con los que promueven hoy, cien años después, los gobiernos del Frente Amplio (fa).

 El programa reformista, de corte radical, impulsado bajo el liderazgo de Batlle y Ordóñez, fue facilitado –al igual que el gobierno actual– por un sistema político que le permitió contar con mayorías parlamentarias durante un tramo considerable de su gobierno. El “modelo batllista” cambió al país en múltiples aspectos y ubicó al Estado como árbitro de los conflictos sociales desde una concepción humanista de fuerte contenido paternalista.
Sin duda, la radicalidad del proyecto pasaba por defender los intereses de los sectores más marginados de la sociedad del novecientos, entre ellos, a las mujeres. Por ejemplo, se creó la Sección Secundaria y Preparatoria exclusiva para ellas con el objetivo de que accedieran a la educación superior, y se aprobó la ley de divorcio por sola voluntad de la mujer en 1913.
Sin embargo, en la lucha por los derechos políticos y civiles de las mujeres, no fue menor la acción que ellas llevaron adelante, en una coyuntura histórica que les dejaba escasos márgenes de maniobra. La “invisibilidad política” a la que fueron relegadas, ha permeado de tal modo las reconstrucciones históricas de estas primeras décadas del siglo xx, que poco se sabe de su labor. En el presente, se puede constatar también que detrás de cada una de estas “leyes progresistas”, hay alguna organización civil movilizada y tejiendo lazos con el poder político. Quizás sea mérito del gobierno encauzar legislativamente estos reclamos –y en este aspecto puede haber una similitud con el primer batllismo–, pero la iniciativa no es exclusiva de él.

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