Del signo de géminis
- Última actualización en 14 Diciembre 2012
- Escrito por: Ricardo Scagliola
La izquierda y la agenda de nuevos derechos
Mientras el Parlamento avanza con históricas leyes de matrimonio igualitario, despenalización del aborto y liberalización de la marihuana, el Poder Ejecutivo promueve medidas de controvertida eficacia vinculadas a la inseguridad, como el endurecimiento de penas para los menores o la internación compulsiva de los adictos. La izquierda, pues, se debate en la construcción de una agenda que oscila entre la conquista de espacios de libertad y el reclamo popular de mayor disciplinamiento.
Cuando las manos alzadas marcaron la media sanción a la ley de matrimonio entre iguales, dirigentes, militantes y ciudadanos presentes en las barras de la Cámara de Diputados sentían que habían ganado una nueva disputa. Habían pasado dos años desde que, a principios de 2011, Ovejas Negras presentó el proyecto de ley al Parlamento. Desde entonces hubo demoras, trabas, negociaciones, tires y aflojes. Dentro del Frente Amplio (fa), el primero en mostrar reparos fue el diputado Víctor Semproni (Espacio 609), contrario –al igual que algunos representantes de la oposición– a llamarle “matrimonio” a la unión de parejas homosexuales. El segundo fue Jorge Orrico, de Asamblea Uruguay, en desacuerdo con las modificaciones introducidas al orden de los apellidos de los hijos de las parejas heterosexuales. Más acá en el tiempo, el diputado Felipe Michelini planteó nuevos reparos al texto. Y opinó que la ley debía contener un solo artículo para agilizar el trámite parlamentario. Antes de la votación, pidió licencia.
El del matrimonio igualitario fue el último de una serie de proyectos de ley de la llamada “agenda de los nuevos derechos” en ser discutido y votado en el Parlamento. Como en el caso de la ley de despenalización del aborto, su aprobación –el lunes pasado– estuvo precedida de intensas negociaciones políticas dentro de la bancada de gobierno. También en el caso del aborto hubo detractores: uno sin movérsele un pelo y otro entre llantos, los diputados Andrés Lima y Darío Pérez se negaron a votar la ley. Y aunque aún no se sabe qué ocurrirá en el caso de la ley de legalización de la producción y comercialización de la marihuana, todo indica que en este caso habrá nuevas disidencias con la postura mayoritaria. El proyecto de ley, impulsado desde el Poder Ejecutivo dentro de un paquete de 15 medidas anunciado en junio para apaciguar la demanda de seguridad, terminó empalmándose con la discusión sobre el cultivo para consumo personal promovida en el Parlamento por el diputado del mpp Sebastián Sabini, y todo indica que el resultado será un proyecto intermedio entre las pretensiones del gobierno de combatir el narcotráfico y el impulso liberalizador gestado en Diputados. Otra vez, fue la bancada la que suavizó un proyecto inicial. Enrique Rubio, senador de la Vertiente Artiguista, dijo a Brecha que la legalización de la marihuana estuvo “mal planteada” por parte del gobierno, porque “la metió en la bolsa del tema de la inseguridad, incrustando en el debate sobre las medidas de convivencia algo que tiene que ver con otras cuestiones”.
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