Brecha Digital

Gobernadores de la red

Planes de censura de Internet y nuevo reglamento

Siguiendo con el tono apocalíptico de diciembre, este mes se creó una alarma mundial sobre la gobernanza de la red y la regulación de contenidos: se predijo un nuevo fin de Internet tal y como la conocemos hoy. Organizaciones de ciudadanos, Google y hasta Anonymous “advirtieron” sobre la aprobación de nuevos planes coercitivos para controlar Internet en la última Conferencia de Telecomunicaciones. Pero las predicciones no se han cumplido.

La polémica se instaló en los días previos a la última Conferencia Mundial de Telecomunicaciones Internacionales,* realizada en Dubai (Emiratos Árabes) y organizada por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (uit) de la onu, con el fin de actualizar el Reglamento de las Telecomunicaciones Internacionales (rti). Este texto había sido modificado por última vez en 1988 en Canadá, cuando no existían aún las páginas web e Internet se reducía al intercambio de correos entre unos pocos investigadores.
Pero lo más jugoso fueron las suspicacias y las “informaciones filtradas” en la etapa de los preparativos. Al parecer, el plan presentado por Rusia –detallado en el “documento de compromiso” previo que se expandió en toda Internet– incluía cambios radicales en la gobernanza de la red. La propuesta de Rusia, apoyada por China, Arabia Saudita y Egipto, proponía otorgar a cada país el control sobre el funcionamiento de la red a escala nacional, y estaba a favor de aplicar una potente tecnología de “inspección profunda de paquetes”, sin las salvaguardias adecuadas para los usuarios de Internet. Pero todas eran versiones tras bastidores.

 

CSI DUBAI, GOOGLE, ANO­NYMOUS. De la nada, la Confederación Sindical Internacional (csi), organización que representa a 175 millones de trabajadores en el mundo, se sumó a las advertencias mundiales bajo los mensajes de “No a la intervención de la uit en la red”. La campaña masiva a través de correos electrónicos comunicaba la preocupación por esta reunión: “Los estados han intensificado las restricciones en Internet, y ese es precisamente el tipo de intervención gubernamental que no queremos que llegue a considerarse normal. Lo que nos preo­cupa es que, si el modelo cambia, los regímenes represivos serán más proclives a limitar las libertades de sus trabajadores en Internet, a la hora de organizarse política y laboralmente”.
Si la pregunta es por qué este interés insistente de la csi en opinar sobre estos temas, la respuesta es que las últimas movidas sociales importantes han sido organizadas a través de las redes sociales y la militancia política 2.0: las revueltas en Londres, la primavera árabe y el caso de Túnez, Egipto, Libia, los indignados en España, etcétera.
Google también se plegó a la movida y lanzó una campaña de recolección de firmas on line “por una red libre y abierta”. Su vicepresidente mundial, Vint Cerf, redactó una carta en la que coincidía en los peligros de una reunión a puertas cerradas de los gobiernos del mundo donde la regulación de Internet estuviera en la agenda: “Algunas propuestas podrían permitir a los gobiernos justificar la censura del discurso legítimo, o incluso coartar el acceso a Internet en sus países”.
Hablando de gobernanza de la red, Facebook pareció aprovechar la bolada y el caos informativo para actualizar sus “documentos de gobierno”. El cambio forma parte de esa letra chica del contrato que todos aceptan pero muy pocos leen (que además se modifica a diario sin que la mayoría se entere). Se explica en el espacio “Facebook Site Governance”: esta modificación del proceso de gobierno implica que los usuarios perderán la capacidad de definir las políticas que gobiernan Facebook (al parecer antes podían hacerlo mediante el voto), porque el sitio ha superado su capacidad para esa participación democrática. Ya no puede recibir las “opiniones productivas” de sus usuarios y menos darles respuesta, así que ahora todo dependerá de las políticas que el sitio disponga, sin consulta alguna.
Anonymous también advirtió sobre la conferencia y “el cambio radical que supondría que los gobiernos tuvieran acceso al corte de la red”. El colectivo, a través de uno de sus enmascarados, explicó que los gobiernos no deberían determinar el futuro de Internet de forma independiente: “Se debería tener en cuenta la opinión de los miles de millones de usuarios de todo el mundo, así como la de los expertos que han creado la red y la mantienen abierta”.

PASANDO RAYA. Pero después de todo, el reglamento acordado en la última conferencia excluye directamente el concepto de regulación de contenido y casi omite la palabra Internet.
El tratado final sobre el nuevo rti fue firmado por 89 países –entre ellos Uruguay– de los 151 participantes, y rechazado por 55 estados. Las posiciones más coercitivas fracasaron: la propuesta presentada por Rusia no obtuvo ningún apoyo y fue descartada casi de inmediato.
No se sabe si los países cambiaron sus planes de discusión frente a la presión pública internacional, pero la cuestión es que en el texto final se incorporó una cláusula específica aclarando que este reglamento “no atañe a los aspectos de contenido de telecomunicaciones”. El asunto se trató con mucho tacto y durante jornadas enteras de conversación: los textos fueron tan negociados y las palabras tan pulidas que el resultado fue un documento bastante breve e inocuo. Las nuevas disposiciones tienen que ver con ayudar a los países en desarrollo a acceder a las tic, la accesibilidad para las personas con discapacidad, la libertad de expresión a través de las redes, o disminuir los residuos electrónicos.
Según informó la uit, las “cuestiones difíciles” que fueron objeto de intensos debates en la conferencia tuvieron que ver con la seguridad de las redes, los contenidos masivos no solicitados, como los spam, y la definición de las empresas autorizadas para prestar servicios.
Uruguay firmó la propuesta mayoritaria, y de ser ratificado por nuestro Parlamento, el nuevo reglamento entrará en vigencia en 2015. Sergio de Cola, responsable de la Dirección Nacional de Telecomunicaciones (Dinatel) y representante de la delegación uruguaya en Dubai, dijo a Brecha que lograr un acuerdo general en estos temas fue muy difícil. Sobre la polémica previa, explicó que las advertencias de las organizaciones tenían su razón de ser porque de hecho se presentaron propuestas para modificar radicalmente el modelo de gobierno de Internet (en particular el planteo ruso). Pero también argumentó que el discurso “por una red libre y abierta” deja ver algunas actitudes: “No hay posiciones desinteresadas o neutrales en esto, todos juegan: Google es un actor más, y lo que hizo no fue alertar sino hacer campaña por una posición. De hecho había gente de Google formando parte de la delegación estadou­nidense”. Y agregó que “se siguió con ese discurso de alarma o de desacreditar a la uit –presentándola como un dinosaurio burocrático– para que de ninguna manera se modifique el statu quo actual del gobierno de Internet”. En cuanto al debate vernáculo, De Cola aseguró que “Uruguay no tiene previsto regular Internet, no tenemos ninguna intención de hacerlo. Así lo hemos conversado con las organizaciones civiles y esa será la posición de nuestro país”. n

*     Desarrollada entre el 3 y el 14 de diciembre.

El señor cartero lee mis cartas

Uno de los puntos polémicos en la conferencia fue regular la “propagación de comunicaciones electrónicas masivas no solicitadas”. Sergio de Cola explicó que la tarea no implica inmiscuirse en el contenido de los mensajes ni violar casillas de correo, porque no se evaluarán correspondencias sino que se hará un análisis de tráfico. Es decir, se puede identificar una potencial fuente de mensajes no solicitados cuando ésta envía grandes cantidades de correos, a mansalva, ilustró. Según el tratado firmado en Dubai, los países afectados podrán pedir colaboración a los demás estados firmantes para controlar el problema.

Con la especialista en Internet Carolina Aguerre*
¿Cheque en blanco?

“Lo que se refleja a partir de la firma del tratado es que la región de América Latina no está como bloque a favor de una Internet cerrada, y apoya los procesos actuales de gobernanza multisectorial, aun cuando aprobó un reglamento que contiene artículos específicos sobre la definición de agencias autorizadas de operaciones, que amplían la extensión del mandato de la uit. El texto también incluye un artículo para el control del spam (esto implica introducirse en la capa de contenidos de Internet), un artículo que dice que los estados miembros deben garantizar la seguridad y robustez de las redes, y una resolución de promover el desarrollo de Internet por parte de la uit, que busca extender su mandato a este terreno. Por estos cuatro puntos es vista como una amenaza por varios estados miembros del organismo. Entonces la sensación es contradictoria para el caso de América Latina y el Caribe, porque firmaron un tratado que claramente los beneficia en el terreno de las comunicaciones móviles, por ejemplo, pero por otro lado potencialmente puede abrir una puerta a un mayor control de Internet, aun cuando éste no es ni era el objetivo de los países que lo firmaron.” n

* Máster en comunicación, cultura y sociedad.

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