El freno y sus impulsos
- Última actualización en 28 Diciembre 2012
- Escrito por: Ricardo Scagliola
La demorada agenda de derechos
Por un pedido de la oposición, el Frente Amplio aceptó postergar hasta abril la votación del proyecto de matrimonio igualitario. La prórroga debilita la alianza entre la izquierda y los movimientos sociales y genera incertidumbre por la posibilidad de que se modifique el proyecto original.
Uno de los síntomas más claros de que la enseñanza no funciona bien en el Uruguay de hoy es que la izquierda no aprende. La aprobación del matrimonio igualitario, que pudo haberse convertido rápidamente en uno de los ingredientes épicos del segundo gobierno del Frente Amplio (fa), terminó en el aire este miércoles tras una prórroga hasta abril decidida por la unanimidad de los 26 senadores presentes en cámara. Ocurrió luego de un cuarto intermedio solicitado por la bancada frenteamplista para definir si hacía lugar o no al pedido de los partidos Nacional y Colorado de postergar la votación. Durante ese intervalo –de aproximadamente media hora– los senadores del Frente Amplio (fa) resolvieron, por nueve votos contra cinco, postergar la votación de la ley de matrimonio igualitario. A favor de votar ese mismo día se manifestaron Constanza Moreira y Alberto Couriel (Espacio 609), Eduardo Lorier (Partido Comunista), Luis Rosadilla (cap-l) y Daniel Martínez (Partido Socialista). Al igual que la mayoría de los legisladores del mpp y el ps, las bancadas de Asamblea Uruguay, la Vertiente Artiguista y el Nuevo Espacio votaron por dilatar la votación.
En la decisión pesó la amenaza de los senadores blancos y colorados –algunos de los cuales en principio estaban a favor del proyecto– de no acompañarlo. Minutos después de tomada la decisión, en diálogo con Radio Nacional, el senador Rafael Michelini explicó la medida: la bancada de gobierno prefirió que la ley no fuera aprobada sólo con los votos del fa y, en cambio, contara con el apoyo expreso de algunos senadores de la oposición. La esgrima verbal, sin embargo, alcanzó niveles insólitos cuando, en un comunicado, el fa argumentó que “por respeto a las minorías parlamentarias se entendió dar el tratamiento del mismo por comisión”. A diferencia del proyecto de matrimonio entre iguales, para otros temas de la agenda parlamentaria, la mayoría frenteamplista sí se hizo pesar. Ese detalle también habla de las prioridades del Senado, que ve en el proyecto de matrimonio igualitario un reclamo de clase media, una agenda pos materialista sin urgencias. Lo dijo ayer a Montevideo Portal el senador de Vamos Uruguay, Ope Pasquet: “Este no es un tema cuantitativamente importante”. Esa idea también permea a la propia bancada oficialista.
A los senadores no les alcanzó con la abrumadora diferencia alcanzada en la cámara de diputados, de 81 en 87, obtenida a pesar del voto negativo de seis diputados del Partido Nacional: Gerardo Amarilla, Gustavo Borsari, Pablo Abdala, José Luis Núñez, Martín Elgue y –para sorpresa de su propia bancada– Luis Lacalle Pou. Como no ocurrió con la votación en Diputados, la gravitación política de la jerarquía de la Iglesia Católica sí sobrevoló el recinto del Senado. Pocos días antes, en conferencia de prensa, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, cuestionó –no sin ahorrar argumentos polvorientos trillados con anterioridad– la legalización del matrimonio igualitario señalando que el hombre “fue creado por Dios, varón y mujer” por lo que la unión homosexual “no corresponde a la realidad más profunda del ser humano”. El martes, fue el turno del obispo de Canelones, Alberto Sanguinetti, que a través de su blog inquirió: “¿Por qué tanto apuro? ¿Se termina el mundo si otorgan un poco de tiempo? ¿Qué provoca tanta prisa?”. Antes, el obispo de Minas, Jaime Fuentes, dijo que “los derechos divinos están por encima de los derechos humanos”.
Más que poner de relieve el coraje de cristianos de ley que pudieron haber contrariado a los popes de la institución a la que pertenecen, el Senado terminó marcando el pulso de la Iglesia, aun cuando el problema del matrimonio homosexual no es religioso, sino estrictamente jurídico. Del mismo modo que un político no puede influir sobre ninguna iglesia respecto de cómo manejar el matrimonio religioso, un obispo no puede indicarle a un senador cómo formular legalmente el matrimonio civil. Pero en el mundo jurídico de la política laica no hay dios ni diablo: también en eso hicieron hincapié los representantes sociales que, sobre las siete de la tarde del miércoles, se manifestaron en las puertas del Registro Civil de Montevideo, acompañados por varios dirigentes de la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales que cruzaron el charco para ser testigos de lo que nunca fue.
A los dirigentes, militantes y ciudadanos de a pie que se movilizaron en la sofocante peatonal Sarandí les sobraban motivos para el repudio: tan sólo cinco días antes, el viernes pasado, la dirigencia del Frente Amplio les había asegurado que el proyecto sería votado esta semana. Pero, para sorpresa de propios y extraños, el senador Jorge Larrañaga y la presidenta del fa, Mónica Xavier, habían acordado a principios de diciembre que la ley sería tratada en marzo del año que viene, según relataron a Brecha integrantes de la bancada oficialista. Lo escribió el propio legislador nacionalista en su cuenta de Twitter: “La senadora Xavier me dijo que el tema se trasladaba para marzo”. Por eso, frente al Registro Civil también hubo espacio para corear consignas contra el partido de gobierno. “Frente sos cagón”, decía un cartel escrito a mano. Otro, se preguntaba: “¿Legisla el Opus Dei?”. Visiblemente molesto, el dirigente Federico Graña le emprendió duro a la bancada oficialista. “Uno no puede decir que sí un viernes, y un miércoles decir que no. Es, por lo menos, irresponsable”, dijo consultado por Brecha. En un improvisado discurso a las puertas del Registro, Graña pidió “que la gente que no se banca que nosotros tengamos los mismos derechos lo diga y pague los costos políticos por eso” y exigió a la bancada de gobierno “que recuerde que si por algo no salió este proyecto fue por legisladores del Frente Amplio”.
Hacia el mediodía, el secretariado ejecutivo del pit-cnt emitió un comunicado en el que considera “un grave error y un retroceso para la profundización democrática” la prórroga decidida en el Senado. Otro comunicado, esta vez de la bancada socialista, reafirmó su “compromiso de aprobar el proyecto de ley” y explicó que “la postergación obedece sólo a generar el mejor clima parlamentario a fin de lograr mayorías importantes” sin conceder “cambios que generen retroceso de lo avanzado en la cámara de diputados”. Pero a los representantes de la sociedad civil les queda la duda. Además de un nuevo round de desconfianza que esta postergación genera en el movimiento social, varios de sus dirigentes temen ahora que esta prórroga encubra, al estilo de lo sucedido con la legalización del aborto, la posibilidad de realizar modificaciones al proyecto original, explicó a Brecha el activista Diego Sempol. Además del matrimonio, la ley incluye nuevas normas para la adopción, las técnicas de fertilización in vitro y la libre elección, a partir de aprobada la ley, del orden de los apellidos que llevarán los hijos. Por eso, Graña pidió a los senadores “no tocar ni una coma” del proyecto aprobado en diputados. Pero ahora, y al menos hasta abril, los promotores del proyecto tendrán que esperar. Y prender velas para que, en el medio, ninguna encuesta diga lo contrario.


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