Con el director nacional de Rentas
Pablo Ferreri timonea, desde 2009, la Dirección General Impositiva (dgi). Dice que en su disputa con los empresarios agropecuarios le ha visto “los dientes a la derecha”, considera la renta básica propuesta por el mpp como “muy difícil de financiar” y, sobre los pedidos de mejorar la distribución de la riqueza, pide “analizar con detenimiento todas las consecuencias que esto podría generar”. En uno de los rincones de su despacho asoma un retrato del Che Guevara, aunque con una frase casi irreconocible: “La eficiencia económica, motor impulsor de la revolución”.
En 2009 fue el encargado de administrar los fondos durante la campaña de Danilo Astori hacia las elecciones internas y, desde el comienzo de este gobierno, forma parte del equipo del ministro de Economía, Fernando Lorenzo.
—Usted chocó duramente con la Federación Rural el año pasado. ¿Qué lección le ha dejado este enfrentamiento con las entidades agropecuarias?
—Yo creo que ha quedado demostrado lo que la derecha piensa. Ahí es donde se le ven los dientes a la derecha. Estas entidades mantienen una concepción de clase para recuperar espacios de poder y restaurar determinadas situaciones económicas y sociales que antes las favorecían. Leí por ahí que (el empresario agropecuario) Gerardo Zambrano dijo en una entrevista con El País que “el Frente Amplio no es capaz de gobernar ni en la bonanza”. Zambrano destila reaccionario por los poros. Zambrano habla de pocos avances en la educación. Yo no escuché a Zambrano criticar las políticas educativas cuando en este país las maestras ganaban cuatro mil pesos.
—Zambrano dijo además que el impuesto a la contribución de los inmuebles rurales (icir) “no es un impuesto, es un robo”.
—Eso demuestra cierto desprecio por el Estado de derecho, donde los impuestos son votados por el Parlamento legítimamente electo por el pueblo. Eso es lo que ocurrió con el icir; le podrá gustar más o menos a Zambrano, pero fue legítimamente establecido. Estamos frente a un impuesto que lo que busca, más allá de cuestiones instrumentales, es combatir la concentración de la riqueza en el agro y fomentar la redistribución de la riqueza, y en eso quienes somos de izquierda no tenemos absolutamente ninguna visión diferente. En el espíritu estamos todos de acuerdo.
—¿Cómo ha evolucionado la situación del agro tras las inspecciones realizadas por la dgi?
—Unas 1.816 empresas no habían presentado su declaración jurada y unas 1.500 habían declarado pérdidas. En las inspecciones que se han ido cerrando a las 100 empresas más grandes, hubo 40 millones de pesos recaudados, y un desconocimiento de pérdidas fiscales de 230 millones de pesos. Hicimos una gestión con unos mil contribuyentes que no habían presentado las declaraciones juradas, y ya llevamos presentadas unas 1.200, porque algunos debían declaraciones de más de un año, y allí se reconoce impuesto a la renta agropecuaria por 300 millones de pesos. En total, se trata de 340 millones de impuesto a la renta que no estaban declarados. Además, en octubre del año pasado hubo una duplicación del monto recaudado por concepto de irae en comparación con 2011. El aporte del agro se duplicó. Es la primera vez en la historia que esto sucede.
—Por miedo a que los fiscalice la dgi.
—Para decirlo de una forma elegante, mejoró el cumplimiento voluntario (se ríe).
NI OLAS NI LOAS
—¿Considera que Uruguay está preparado para enfrentar los eventuales azotes de la crisis internacional?
—Sí, yo creo que sí, porque lo que ha ocurrido en Uruguay en estos años pasa más que nada por un cambio estructural, que tiene mucho que ver con que gobierne el Frente Amplio (fa). A veces uno escucha que hay una continuidad económica con los gobiernos de los partidos tradicionales, y no es así. También se habla del viento de cola, pero el mundo entero se desmorona con una crisis histórica del capitalismo. Ese razonamiento encierra una gran ironía. No sólo no tenemos viento de cola, sino que además estamos ante grandes huracanes internacionales. Uruguay no sólo no ha entrado en crisis sino que además ha continuado creciendo, en 2012, en el entorno del 4 por ciento. Uruguay tenía durante los últimos 50 años una tasa de inversión similar a la de Haití, y ahora representa el 20 por ciento del producto. Eso es consecuencia de que ahora somos visualizados como un país serio, que da garantías. Este es otro país, y hay que dar cada vez más valor a la producción pero a su vez actuar para redistribuir la riqueza.
—¿Debe ser esa una meta para este gobierno del fa?
—Sí, pero, justamente, creo que eso está vinculado a mayores niveles de formación que les permitan a los uruguayos acceder a trabajo de calidad. Ese es el más importante factor de distribución.
—Hay algunos sectores, incluso dentro del gobierno, que piden aliviar la carga tributaria sobre la clase media, por ejemplo con mayores deducciones del impuesto a la renta de las personas físicas (irpf).
—Son todas cuestiones analizables, pero lo digo con franqueza: cualquier reasignación fiscal que ocurra con respecto al sistema tributario debería ir por el lado de reducir los impuestos indirectos para mejorar la relación impuestos directos versus los indirectos. Hay que recordar que el irpf lo paga solamente el 20 por ciento de los trabajadores.
—¿Habla de una rebaja del iva, por ejemplo?
—Claro. Para el primer semestre de este año tendremos una rebaja de dos puntos de la tasa básica para compras de pago formales.
—¿Qué opina de la propuesta realizada por algunos diputados del mpp de crear una renta básica, una especie de ingreso fijo otorgado por el Estado? El diputado Alejandro Sánchez, de ese sector, manejó que una de las alternativas es la impositiva.
—Es una propuesta de la cual yo no leí más que titulares en la prensa. Yo creo que todas las cuestiones que estén vinculadas a un espíritu redistributivo deben ser analizadas en concreto cuando las mismas sean presentadas. Hasta el momento no hay nada. En algunos casos, como en Alaska, una renta básica de estas características se vincula a los ingresos que se obtienen del petróleo. Para Uruguay sería muy difícil de financiar una renta básica como la planteada.
—El subdirector de la opp, Jerónimo Roca, escribió hace pocos días en Twitter que “para algunos nunca es momento de impuestos”.
—Dos o tres cosas. En primer lugar, estos dos gobiernos del fa han sido exitosos en romper con paradigmas como, por ejemplo, que no se podía crecer distribuyendo. Hemos crecido y hemos distribuido. Para poner un ejemplo: en 1994, el 10 por ciento más rico ganaba casi 19 veces lo que ganaba el 10 por ciento más pobre, y eso se mantuvo casi sin modificaciones hasta 2004. En 2011, la relación que antes era de 1 a 19 pasó a ser de 1 a 13.
—El camino, para usted, no es poner nuevos impuestos.
—No, no, lo que digo es que no nos encontramos frente a un escenario donde no se haya distribuido. Hay que ver todo lo que se ha hecho. Yo no me siento aludido por Roca, y creo que hace al espíritu fraterno y unitario que tenemos todos los frenteamplistas no discutir esas cosas a través de Twitter o la prensa. Creo que no corresponde.
—¿Qué opina de un posible ajuste del impuesto a la renta de la actividad empresarial (irae), propuesta que se viene manejando en el último tiempo?
—Comparto el objetivo de mejorar la distribución de la riqueza, eso está absolutamente fuera de la discusión. Hay que ver cómo encaja dentro de los objetivos que se había fijado el fa con la reforma tributaria. Yo prefiero esperar a que haya una propuesta concreta. Es necesario analizar con detenimiento todas las consecuencias que esto podría generar. Si miramos cada medida de forma aislada, podemos tener resultados que no son los deseados. Podemos tomar una medida en aras de la equidad y, sin embargo, ir en desmedro de la inversión y generar condiciones adversas para la generación de empleo.
—Pero en principio, podemos decir, usted no tiene resistencia a esa propuesta de aumentar el irae.
—No tengo ninguna resistencia frente al objetivo de distribuir mejor. Hay que estudiar los instrumentos. Puede ser ese o pueden ser otros.
—Ahora, la disputa tributaria se ha hecho permanente en el fa. ¿Por qué cree que siempre está en el centro de la atención esa puja entre quienes pretenden mantener esta línea impositiva y quienes plantean modificarla?
—Creo que el propio éxito logrado en estos años hace que algunos quieran desplegar más las velas y avanzar más rápido, pero hay que acompasar tiempos y darse cuenta de que no hay soluciones mágicas. Y reitero, las medidas concretas deberán ser analizadas, y ahí va a ser fundamental la discusión programática que nos debemos en el fa, logrando una síntesis. Es positivo que se quiera avanzar en los postulados históricos de la izquierda, pero eso tiene que ser debatido.
—¿Cómo vio la reunión entre jerarcas del Ministerio de Economía y la opp, a instancias del presidente, para analizar los próximos pasos a seguir en materia económica?
—Yo no fui a esa reunión pero me parece sano y deseable que los principales referentes en materia económica del gobierno se junten a discutir ideas. Es más, es algo que debería ocurrir con periodicidad. Que se discutan las alternativas y se analice la coyuntura en un clima fraterno es realmente muy positivo.
—¿Cómo recibe la calificación de “Harvard” que se les da a los integrantes del equipo económico?
—Yo lo que veo es que a veces se pone en términos de Peñarol y Nacional, cuando no corresponde. Esto no es Peñarol y Nacional. Con ese espíritu, y con esas visiones que muchas veces surgen de la propia izquierda, nunca hubiese sido posible lograr la gesta épica de la formación del fa. Ahí es fundamental rescatar aquellos valores.
—En una entrevista con Brecha, el director de la opp, Gabriel Frugoni, decía que hay algunos en la izquierda que querrían que el Fondes fracasara, y se preguntaba qué habría sucedido si se acordaba un tlc con Estados Unidos. ¿Coincide con ese concepto? ¿Se hizo la pregunta?
—Yo no sé si vale la pena el ejercicio intelectual de pensar qué hubiese sucedido con cada cosa que no sucedió. El desafío está en ver lo que se ha logrado, lo que queda pendiente, y cómo evolucionamos. La meta tiene que estar en continuar avanzando para lograr mayores niveles de desarrollo. Hipótesis sobre escenarios que no se dieron, no. El escenario tiene que estar para adelante y no para atrás.
—¿Pero cómo evalúa estas afirmaciones?
—No sé. Realmente creo que habría que preguntárselo a Frugoni.
—¿Cómo ve la eventual candidatura de Tabaré Vázquez para las próximas elecciones?
—Tabaré Vázquez es el líder natural de la izquierda, con experiencias de gestión muy exitosas. El suyo fue un gobierno transformador en el que hay que seguir profundizando. No sólo creo que es el mejor candidato que la izquierda puede ofrecer a la ciudadanía para liderar un nuevo período de gobierno sino que es la persona que mejor puede liderar la agenda de transformaciones.
—¿Más que Danilo Astori?
—Me quedo por ahí. n
Plumas para la renovación
Cada cual con su librito
Entre marzo y abril Pablo Ferreri presentará una publicación que reunirá las miradas de distintas figuras jóvenes del gobierno y la sociedad civil vinculadas con la izquierda. “La idea es plantearse un ejercicio intelectual y prospectivo que tome como objetivo analizar qué Uruguay queremos de futuro, de acá a 20 o 30 años”, explica a Brecha desde el noveno piso del edificio de la dgi. Entre quienes participarán de la publicación se encuentran el director nacional de Trabajo, Juan Andrés Roballo; el director nacional de Industrias, Sebastián Torres; el director del Instituto Nacional de la Juventud (inju), Matías Rodríguez; Daniel Larrosa, del cadesyc (vinculado al mpp) y Macarena Gelman, militante por la causa de los derechos humanos y miembro del ir.
La recaudación del icir
“Dentro de los parámetros previstos”
En diciembre se cobró la primera cuota del icir, correspondiente al 20 por ciento de 2011. Según Ferreri, la recaudación –en el entorno de los 9 millones de dólares– “está dentro de los parámetros previstos”. En los meses siguientes se cobrará el resto. Anualmente, serán unos 50 millones de dólares más que ingresarán al fisco.
Nuevas formas de fiscalización
Sonría, lo estamos filmando
—¿Qué nuevas tecnologías ha incorporado la dgi para la fiscalización?
—Tiene que ver con la incorporación de software de inteligencia fiscal, que permite cruzar nuestra base de datos con las del Banco de Previsión Social (bps) o el Instituto Nacional de Estadística (ine), y las propias declaraciones que presentan los contribuyentes con información propia o de sus proveedores y clientes, todo ese cúmulo de información es lo que explotamos. El desafío más grande que hoy tenemos es no sólo continuar agregando distintas bases de datos sino también definir claramente cómo y para qué las vamos a explotar. El camino de la dgi de aquí al futuro es ser cada vez más un gran gestor de información, lo que implica captarla y procesarla para que se transforme en conocimiento útil. A pesar de que tenemos registros históricos de fiscalización, tenemos que continuar con un camino de mejora. Por eso estamos siendo asesorados para rediseñar el proceso de fiscalización por quien fuera el director de fiscalización de la Agencia Tributaria Española, Rafael Mancho.
—También utilizan el Google Earth, por ejemplo, para el caso del agro.
—Sí, o las herramientas que nosotros mismos hemos ido generando, como los mapas georreferenciados. Nosotros hoy tenemos fotos de todos los comercios del país, información de la cantidad de metros cuadrados que tienen, la cantidad de cajas registradoras. Es un servicio que se actualiza permanentemente en base a las recorridas.
—Se habló en algún momento de fiscalizaciones a través de Internet, incluso en las redes sociales.
—Sí, nosotros lo utilizamos como complemento. Por ejemplo, para diseñar los operativos de la temporada estival no sólo hacemos movidas en el territorio sino que también nos fijamos qué casas se están ofreciendo en alquiler en páginas web en Buenos Aires o en Mercado Libre…
—¿Qué consecuencia tuvo aquella incursión en las instituciones educativas privadas o clubes deportivos?
—Toda la información de 2012 va a ser entregada entre abril y mayo de 2013. Ahí vamos a tener toda la información de los colegios y clubes. Es la primera vez que vamos a tener la información de los colegios, y en base a eso vamos a tener la información de quiénes pagan las cuotas y luego contrastar eso con las declaraciones de ingresos que realizaron los contribuyentes. Si alguien declara 40 mil pesos de ingresos mensuales y tiene tres hijos que van a un colegio donde la cuota es de 20 mil pesos, bueno, ahí puede haber una inconsistencia.
—¿Y qué pasa con el comercio por Internet?
—Lo venimos siguiendo. Este año vamos a poner el foco, porque entendemos que a través de él se presentan niveles de informalidad importantes.{/restrict}