Brecha Digital

La punta del iceberg

El oficialismo debate sobre impuestos

La propuesta de incrementar el irae ha removido el escenario veraniego del oficialismo. Sus impulsores van por más y exigen que, además, se cumpla con algunos compromisos como aumentar el mínimo no imponible del irpf en una bpc. También se niegan a desindexar salarios, como propone Economía. En uno y otro lado, los actores se repiten, aunque esta vez la artillería intercambiada es más gruesa.

 

El comienzo del cuarto año del gobierno progresista lo encuentra enfrascado en una discusión sobre política tributaria, con más de un episodio o aspectos para resolver. En declaraciones realizadas el pasado viernes a Brecha, el equipo económico “alternativo”, compuesto por los integrantes de la opp, manifestó su intención de proponer incrementar el impuesto a la renta de la actividad empresarial (irae) en cinco puntos, pasando del actual 25 por ciento* al 30, para algunas empresas que superen cierto nivel de rentabilidad (aún no fijado). Por otro lado, el director de Macroeconomía del mef, Andrés Masoller, dijo a El Espectador (7 de enero) que era partidario de modificar las pautas llevadas a los consejos de salarios, con la intención de desindexarlos. El tercer aspecto en disputa es la no aplicación del compromiso de aumentar en una bpc el mínimo no imponible por el irpf y el iass** (el equivalente para los jubilados). La ley 18.910, de mayo de 2011, daba al Ejecutivo la facultad de proceder a esa modificación. El aumento de la base no imponible en salarios y pasividades, según fuentes del mef, produciría una disminución de la recaudación, incrementando un déficit fiscal que en noviembre del pasado año estaba en el 2,8 por ciento del pbi, es decir casi un punto más del previsto.
Esta situación descripta, y en particular los dichos de Gabriel Frugoni recordando que los argumentos manejados para oponerse al incremento del irae son los mismos que argumenta la derecha, han provocado en varios actores del progresismo uruguayo algunas reacciones airadas, silencios varios y una actitud de esperar a conocer el proyecto.
El diputado Alfredo Asti (au, fls) dijo a Brecha que es necesario detenerse “en algunas de las expresiones que ha tenido el compañero Frugoni. En particular cuando dice que aquellos que se oponen a modificaciones en el sistema tributario están haciendo el discurso de la derecha. Yo digo que se equivoca, porque la derecha nunca tuvo este discurso, porque nunca tuvo este nivel de inversiones productivas que generan crecimiento como lo han tenido gobiernos de izquierda. Parecería que el compañero Frugoni no viviera en el país, cuando las inversiones externas eran de 300 millones de dólares y no de 2 mil millones, como es ahora. Cuando hablamos de inversiones hablamos de todas, extranjeras y nacionales, públicas y privadas. Ese es el motor de desarrollo y eso es lo que creemos obliga a mantener los equilibrios para seguir interesando a esas inversiones. Eso es lo que genera crecimiento y empleo de calidad, lo que ha permitido reducir los malos indicadores sociales que teníamos al inicio de los gobiernos del fa”.
Más virulenta, una columna de Florencio Luzardo en Uypress (el portal dirigido por Esteban Valenti) sostiene que “nuevamente, un asunto de importancia mayor (la equidad) parece diluirse en el debate sobre herramientas con impactos de quinto orden. Al igual que en la discusión del icir, plantear que para hacer cambios menores a la estructura tributaria hay que hacer un aspaviento redistributivo en los medios de prensa es manipular la genuina sensibilidad de la izquierda e insultar la inteligencia de la gente. El intento es claro y viene por los mismos canales: filtraciones del ‘mujiquismo’ a Búsqueda, a El Observador y a otros medios incuestionablemente comprometidos con el objetivo redistributivo de la izquierda”. A ello debe agregarse lo planteado por Pedro Apezteguía (véase columna en la página 9).

EL CANGREJO. El ruido provocado por la propuesta de Frugoni y demás no hace otra cosa que blanquear una discusión que se da en el oficialismo, a veces con expresiones públicas, como en el caso del impuesto a la concentración de la tierra, y en otras de forma más callada. En el gobernante fa conviven distintas concepciones en materia económica. Para algunos, en particular para los sectores afines al fls, no es deseable realizar modificaciones a una política que ha dado “grandes resultados”, y que los problemas son de gestión y no de modelos. Esta postura tiene también ingredientes que provienen de una visión de la realidad internacional complicada y de algunos indicadores, como la inflación y el déficit fiscal, que obligarían a dar por terminados algunos procesos, por ejemplo el de la recuperación salarial. En el análisis se incluye que Uruguay dejará de crecer a tasas chinescas y que se debe preparar al país para escenarios más complicados.
Para gran parte del resto de los sectores frenteamplistas, la mejora de la distribución de la riqueza no debe detenerse, debe profundizarse. No sólo por razones identitarias de la izquierda sino porque perciben cierto desencanto en sectores de trabajadores medios, que si bien han visto incrementadas sus remuneraciones no perciben que sus vidas hayan cambiado radicalmente.
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