Más que racismo

El caso de Tania Ramírez

Una avalancha de discusiones públicas acompañó el procesamiento con prisión por el delito de “lesiones graves” a tres de las cuatro agresoras de Tania Ramírez. Pero la polémica de los últimos días fue muy distinta a la de mediados de diciembre, cuando la brutal golpiza a la salida del boliche Azabache dejó hospitalizada a Ramírez y promovió acciones de repudio social que no evitaron que las agresoras se mantuvieran prófugas.

Al principio los hechos fueron asumidos como un indiscutido caso de ataque racial. La paliza a Ramírez, militante por los derechos de los afrodescendientes y funcionaria del Mides, motivó la movilización en la calle, las redes sociales y los debates mediáticos. La “Marcha de las motas” (por el insulto de “negra motuda” que le propinara una de las agresoras) y las dificultades de la Policía para encontrar a las responsables mantuvieron encendida la polémica sobre la violencia racial denunciada por el indignado entorno de la joven.
Pero el debate tuvo un giro inesperado cuando el registro de las cámaras de seguridad de Azabache y la versión de los familiares de las agresoras ganaron los medios de comunicación: se pasó de condenar el racismo a cuestionar que la golpiza hubiera sido racista. La carga de la prueba pareció invertirse para un sector de la sociedad que se erigió en juez y parte al argumentar que la golpiza estuvo en línea con cualquier otra pelea callejera y no con un acto racista.
Hubo quienes aprovecharon el giro para acusar de “oportunistas” a los defensores de Ramírez, o de alimentar de forma desproporcionada la victimización de los afrodescendientes. Entre alegatos confrontados, la opinión pública se rasgó las vestiduras de un lado y del otro del dualismo: ¿fue un ataque racista –esto es, una agresión motivada por el color de la piel– o un hecho de violencia, que si bien incluyó insultos de ese tipo, no tuvo al odio racial como motor?
A este contexto se sumó el reclamo de la Casa de la Cultura Afrouruguaya para retirar del Diccionario de la Real Academia Española la expresión “trabajar como un negro” y la preocupación de miembros de la Institución Nacional de Derechos Humanos (indh), la Comisión contra el Racismo del Ministerio de Educación y Cultura y el Instituto Nacional de las Mujeres, además de parlamentarios de todos los partidos políticos, por el “ataque racista” (aunque muchos que habían repudiado los hechos en diciembre se llamaron a silencio luego de la polémica que desató el video).
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