“Si la receta es ir hacia el centro, vamos a quedar mimetizados con los partidos tradicionales”

Con Eduardo Lorier, secretario general del Partido Comunista

En la mañana del jueves, con la renuncia del ministro Venegas ya confirmada, el senador comunista recibió a Brecha. Con la sensación de haber sido “sorprendido en su buena fe” tras la denuncia de los colorados, Lorier dijo estar dispuesto a que el partido ceda su lugar en el gabinete. Entre llamadas y entrevistas, habló sobre política económica, sus guiños hacia la opp y las críticas hacia algunas medidas kamikaze propuestas desde el mef. Cree que para que el proyecto del fa no se “agote” se necesitan más cambios, entre ellos la posibilidad de gravar las ganancias de los bancos extranjeros.

—Al principio del gobierno el Partido Comunista fue crítico con una línea económica que puso énfasis en la protección de la inversión. ¿Qué lectura hace ahora cuando al menos desde la opp aparecen medidas para gravar aun más el capital?
—Hemos dicho que estamos de acuerdo en lo central con las propuestas que emanan de la opp. Más allá de que lamentamos que esto no se haya hecho mucho antes. Son recursos que el país hubiera necesitado para desarrollar otro conjunto de actividades estratégicas para independizar al Uruguay de los commodities y de la demanda china.
—¿Cómo caracterizaría esta etapa del gobierno? ¿Por qué cree que estos cambios aparecen ahora?
—Hoy estamos entrando en una zona de agotamiento de la comodidad macroeconómica. Empiezan a aparecer algunos déficits, sobre todo el comercial, que es preocupante. Compramos mucho más de lo que vendemos. Un conjunto de bienes que se han abaratado por el tema del dólar. Por eso hay que impulsar un cambio en la matriz productiva, porque si no lo hacemos el proyecto de izquierda se agota. Hay que operar en dos grandes planos: el desarrollo de las empresas públicas como gran eje integrador, asociadas a emprendimientos cooperativos, a la pequeña y la mediana empresa, e incluso al capital extranjero siempre y cuando la empresa estatal tenga la mayoría del capital.
—¿Cómo cree que se debe solventar el déficit fiscal? ¿Incrementando los impuestos sobre el capital para aumentar los ingresos públicos?
—Tiene que ver con los recursos que se gastaron en mantener el precio del dólar, pero también con que las reservas internacionales son excesivas. Hace dos años Uruguay gastaba 550 millones de dólares anuales en sostener esas reservas, que son un exceso respecto a sus necesidades. Hoy estamos gastando mucho más, porque tenemos más, y eso hay que analizarlo. Es parte de la salida del confort macroeconómico. Y eso genera consecuencias en el plano de la inflación.
—En ese sentido desde el mef se habló de desindexar salarios...
—Esa es una propuesta propia de un kamikaze. Fue unánime el rechazo del conjunto de la fuerza política y del Ministerio de Trabajo. Ya nos tenemos que tragar la inflación futura, y más pasos en ese sentido generarían serios problemas. Es una receta típica del neoliberalismo, que quiere echarle la culpa de la inflación a la demanda interna y al gasto público. Es un tema más vinculado al precio de los commodities. El granizo incidió más en el precio de las frutas que el salario.
—¿Cómo ve la discusión por el irae? ¿Cree que el debate sólo debe centrarse en retoques tributarios que a la larga no tienen tanto peso en la recaudación, como el icir?
—El icir fue un intento más político y simbólico que otra cosa. No nos conformamos con eso. Nosotros también queremos colocar algún impuesto a las ganancias de los bancos extranjeros en Uruguay. Las medidas propuestas representan un avance cuando antes no se había hecho nada. Pero si nos quedamos ahí no cumplimos con los objetivos. Y es lo que nos está pasando con el icir. La superestructura jurídica falla en contra. Y esto no lo desvinculo de lo que sucedió con la jueza Mota. Acá hay dos proyectos de país enfrentados, uno es hegemónico y neoliberal y tiene ramificaciones en la interna, e impregna mentalidades y actitudes.
—Hay en danza modificaciones que prometen cierta puja interna, en un año que tendrá definiciones electorales. ¿Se reducen los márgenes para hacer grandes cambios?
—La movilización popular siempre es un ingrediente fundamental en la creación de esos márgenes. Hay quien se dedica a elaborar ideas que después se pueden transformar en realidad. Pero confío en que el impulso pueda venir por el lado de la movilización popular.
—¿Cómo ve el mapa de fuerzas y alianzas en el Frente Amplio? Se ha hablado de una alianza con el grupo de Sendic, que a su vez busca afinidades con el mpp y el Frente Unido. ¿Con qué sectores comparte una base filosófica para crear un polo que rescate valores de la izquierda tradicional?
—Es difícil contestar. Nosotros compartimos por ahora análisis y lugares de encuentro con trabajadores e intelectuales, generando ámbitos de reflexión. Sobre todo con el cadesiyc (Centro Artiguista por los Derechos Económicos, Sociales y Culturales del mpp) y la Fundación Vivian Trías (afín al ps). Orgánicamente no ha habido ningún contacto. Puede ser que se conforme ese polo de izquierda. Pero soy pesimista y optimista a la vez. Lo hemos intentado y no lo pudimos lograr. Hay que buscar relacionarse con quien tenga un proyecto social que busque nuevas relaciones de producción que conduzcan al socialismo. Eso no quita que electoralmente nos podamos unir con algún grupo que no tenga nada que ver con el socialismo.
—¿Usted cree que si la izquierda no se define como una alternativa al capitalismo, va a seguir el mismo rumbo que la socialdemocracia europea que hoy está en crisis?
—Ah, yo creo que sí. Si nos quedamos sólo en la receta de ir hacia el centro (como dicen algunos politólogos) vamos a quedar mimetizados con los partidos tradicionales y vamos a perder de verdad. No se trata de forzar la estructura del Frente Amplio para que adopte una definición socialista que no tiene, pero eso no implica no debatir sobre el futuro del capitalismo. Nosotros decimos que nada está asegurado. Siempre en nuestros análisis prendemos luces amarillas. Tenemos una oposición tan escasa de propuestas y con tantos antecedentes, que no crece. Se ve en las encuestas nacionales y departamentales. Pero eso no puede ser para nosotros una especie de sedante, que nos deje tranquilos de que vamos a ganar. Hay problemas a tener en cuenta, por ejemplo la mayoría parlamentaria. Puede ocurrir que ganemos las elecciones nacionales pero no la mayoría parlamentaria. Hoy estamos en el borde, con 50 diputados. Hay que tener cuidado, y la mejor forma es profundizar los cambios, como en Ecuador, Venezuela, Bolivia.
—Tabaré Vázquez volvió a plantear el tema de evitar el striptease mediático y discutir en la interna orgánica. Evidentemente hay un problema no resuelto con las estructuras...
—Después de las elecciones de mayo ha habido intentos de revitalizar al fa. Estamos intentando conformar equipos de dirección, y todavía es temprano para evaluar. Ha habido problemas en cuanto a la formación de equipos. Gastamos miles de dólares en la sede y está bien, pero hay que dar más vida a los comités. Hemos devaluado las estructuras porque no llevamos estas discusiones a la orgánica.
—¿Tabaré ya es un número puesto?
—No sé si es un número puesto. Hay quien cree que lo es, pero todavía no se ha definido. Yo creo que él tiene dudas.

 

Renuncia de Venegas: sorprendidos en su buena fe

—¿Qué explicación le encuentra a lo sucedido con Venegas?
—Nos sorprendió en nuestra buena fe. No lo pensamos nunca. Todos tuvimos responsabilidad con la Corte Electoral. Hay que reconocer que hubo un error que la derecha aprovechó. La derecha y los intereses que se oponen a la reforma de la salud.
—Se refiere a que el senador Amorín Batlle defendió a la Femi, pero él mismo ha aclarado que hace diez años que no lo hace.
—Bueno, no la defiende desde el punto de vista jurídico pero la defiende desde el punto de vista de los intereses que representa.
—El fa mientras fue oposición tomó como bandera la elección de personas idóneas para los cargos más allá de la cuotificación electoral. Ahora se manejaron algunos nombres casi que en función de no perder la cuota en el gabinete...
—Ayer (miércoles) estuvimos evaluando la hipótesis de que si no tenemos compañeros con el perfil adecuado se elija alguien de otro partido. Le vamos a dar los nombres* al presidente para que lo evalúe. Pero no tenemos inconveniente en darle ese lugar a un compañero de otro sector.
—¿Concibe un gabinete sin presencia del Partido Comunista?
—No es lo ideal. Pero si por un problema nuestro no podemos tener a alguien del partido en el gabinete, cedemos el lugar. n
*     Ayer de tarde, durante una reunión con el presidente José Mujica, una delegación del pcu propuso a Susana Muñiz para sustituir a Jorge Venegas. También miembro del Partido Comunista, Muñiz es médica y cuenta con formación en gestión de salud. Se desempeña actualmente como directora del segundo nivel de atención de asse.

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