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Caribe con FA

Chávez, la izquierda uruguaya y la integración

Venezuela jugando en el Mercosur para mitigar las asimetrías del bloque, y el posible fortalecimiento de la alba, son dos de las apuestas en un escenario sin Chávez.

En la mañana del 4 de febrero de 1992 un comando de paracaidistas liderados por Hugo Chávez tomó por asalto el canal de televisión estatal venezolano. Con el objetivo de ganar la batalla propagandística, los sublevados repitieron durante tres horas un llamado a la rebelión popular contra el presidente Carlos Andrés Pérez, que a caballo de la corrupción y las recetas neoliberales, mantenía sumido en la pobreza al 80 por ciento de los venezolanos. El golpe no logró hacer carne en la gente, y Chávez fue encarcelado ese mismo día. Dos años más tarde fue indultado, y terminó llegando al poder legítimamente en 1998.

Por estas latitudes, el Frente Amplio, que dos años atrás había ganado por pri- mera vez la Intendencia de Montevideo, condenó la intentona golpista del comandante. “Un golpe inútil y anunciado”, tituló Brecha en 1992. “El movimiento Bolivariano-200 (nombre del comando liderado por Chávez), sin un proyecto político que no sea derrotar esta democracia corrupta, si no quedó muerto, está muy malherido”, vaticinaba sin demasiado éxito. Veinte años después, Chávez fue un importante aliado comercial del país, pieza clave en la integración regional y la pregunta es cómo seguir puliendo las líneas bilaterales de trabajo sin uno de sus principales artífices.

La izquierda uruguaya ha tenido con el proceso venezolano diversos grados de cercanía a lo largo del tiempo, al influjo de las diversas corrientes frenteamplistas. Aquella intentona golpista y la fuerte impronta personalista del chavismo han sido critica- das sobre todo por el espectro más centroizquierdista.

En 2002, un fracasado intento de derrocar a Chávez en su tercer año de gobierno despertó reacciones encontradas en el fa. Al tiempo que se lo defendía como presidente institucional, se hicieron críticas a su gobierno. Entre ellas, las del propio general Liber Seregni quien, a pesar de aclarar que “ningún golpe es bueno” y que el episodio era una advertencia para el resto de Latinoamérica, opinó que Chávez “más que un gobierno popular, hizo un gobierno populista”. En aquel momento también Carlos Pi- ta (actualmente embajador en Estados Unidos) hizo declaraciones hoy impensadas: “a Chávez nunca lo consideré progresista. Para mí un golpista es un golpista, siempre lo consideré así” (Brecha, 19-IV-02).

Precisamente, la socialdemocracia y la democracia cristiana han criticado a Chávez por cierto sesgo autoritario, apuntó en diálogo con Brecha el vicecanciller Roberto Conde (PS): “Chávez intentó aquella aventura del golpe de Estado que no avalamos, frente a un gobierno (socialdemócrata) corrupto que traicionó sus principios. Luego generó una síntesis entre civiles y militares en un compromiso soberanista y republicano. La derecha, los conservadores y las corrientes socialcristiana y socialdemócrata europeas ocultan este proceso y dicen que Chávez es autoritario, careciendo de auto- crítica, después de que ellos mismos trataran como un niño mimado a un hombre corrupto como Carlos Andrés Pérez”.

Por otro lado, el Partido Demócrata Cristiano (PDC) uruguayo ha marcado una línea propia en la relación con Chávez. Así, en el marco de las últimas elecciones venezolanas, Héctor Lescano fue anfitrión en la visita a Uruguay de Guillermo Aveledo, secretario de la Mesa de la Unidad Democrática, una coalición de tendencia socialdemócrata y cristiana que apoyaba la candidatura del opositor a Chávez, Henrique Capriles.

A pesar de que Conde reconoce que el proceso venezolano “ha tenido una gran impronta caudillista, que cierto sector de la izquierda intelectual reprochó como populismo de izquierda”, ve que el chavismo tiene un basamento filosófico y doctrinal (“socialismo siglo XXI”): “Chávez no es un intelectual en el sentIdo clásico, pero eso no quiere decir que no tenga doctrina. Lo que dominó en su política fue la acción y la hiperactividad y eso da la falsa imagen de que no tenía una doctrina suficientemente elaborada”... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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