Rema, rema…

Uruguay y el mercosur: entre las convicciones y la realidad global

Los objetivos estratégicos de la política exterior del gobierno y la realidad comercial han ingresado una vez más en tensión. El gobierno y la cancillería han dado reiteradas muestras de apostar a la integración política y económica de la región, pero los tiempos, las diferentes movidas de los socios de la zona y los múltiples factores que inciden en el comercio global comenzaron a generar preocupación en distintas esferas. Entre otras cosas, porque Uruguay espera respuestas para poder negociar con Corea, Rusia o China, y observa un estancamiento en el diálogo del bloque con la Unión Europea.

No es casualidad que esta semana el presidente José Mujica, el vicepresidente Danilo Astori y el canciller Luis Almagro hayan expuesto públicamente este asunto, aunque con distintos énfasis. La falta de dinamismo del Mercosur para cerrar acuerdos de libre comercio como bloque está haciendo perder al país preferencias en el acceso a mercados claves, y es un asunto serio que se puede mitigar siempre y cuando la demanda de commodities de los países emergentes siga siendo fuerte, como lo ha sido en la última década.
Almagro explicó a Brecha que “es cierto” que países competidores de Uruguay están “ganando mejores condiciones de acceso a mercados”, debido a que han cerrado acuerdos comerciales con países o bloques con los cuales el Mercosur mantiene congeladas las negociaciones. En la región, Perú, Chile y Colombia ya operan con tratados de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea y buena parte del Asia-Pacífico, lo que les otorga ventajas para acceder a esos mercados.
Pero al canciller Almagro le preocupa aun más el handicap frente a algunos países que exportan al mundo lo mismo que Uruguay: Australia, Sudáfrica y Nueva Zelanda, por ejemplo. Esos países no sólo cerraron acuerdos con Estados Unidos y la Unión Europea, también lo hicieron con Corea del Sur, Rusia y avanzaron muy fuerte en el acceso al mercado chino. “No somos tremendistas pero hemos llamado la atención al Mercosur sobre la falta de respuesta a las ofertas negociadoras que nos hicieran en su momento Corea, Rusia y China, porque corremos el riesgo de perder posiciones”, estimó. También reparó en la dilatada negociación con la Unión Europea y la inexistencia, en la actualidad, de una oferta de Estados Unidos para negociar un tratado con el bloque.
No hay que olvidar que el 80 por ciento de las pujantes exportaciones uruguayas siguen siendo productos básicos, más o menos procesados (a los clásicos productos alimentarios se sumaron la soja y la pasta de celulosa).
Otras fuentes diplomáticas indicaron que el propio Brasil comienza a quejarse en ámbitos del Mercosur por la lentitud, sobre todo de Argentina, para plegarse a una negociación con otros países y bloques, mientras los países andinos toman rápida ventaja de sus acuerdos bilaterales con los mismos clientes. A esto se agrega el efecto que los tratados de libre comercio tienen en las importaciones y el hecho de que productos industrializados de Estados Unidos, China y Europa ingresan a estos países sudamericanos con similares preferencias que los del Mercosur.
Por otro lado, si bien el ingreso de Venezuela al bloque significó un aumento de las exportaciones de los socios al país bolivariano, nadie se anima a pronosticar si esa corriente comercial se consolidará a largo plazo. El comercio exterior venezolano es administrado, y tanto el sector público como el privado dependen de que el gobierno firme los certificados de importación, de ahí que será clave la posición del próximo presidente que asuma tras las elecciones de abril.
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