Zonas oscuras
Su controvertido rol en la dictadura
“Cuando se conoció la noticia estábamos los organismos reunidos en la ex Escuela de Mecánica de la Armada (esma). Creíamos que era chiste. Para nosotros no está bien”, dijo Graciela Lois, de Familiares de Detenidos y Desaparecidos por Razones Políticas. Según Lois, Bergoglio durante la dictadura “evitó su responsabilidad como autoridad máxima de los jesuitas y no protegió a Orlando Yorio ni a Francisco Jalics”, los dos jesuitas argentinos secuestrados bajo la dictadura y torturados en la esma. “Es un retroceso en la lucha por memoria, verdad y justicia que se viene llevando a cabo en Argentina. Se premia a un integrante de la cúpula eclesiástica sospechado, con pruebas suficientes, de haber tenido un rol activo en la última dictadura militar. Se sospecha de Bergoglio por haber pasado datos a los militares y por no haber llevado adelante acciones necesarias para esclarecer los casos”, dijo a su vez Carlos Pisoni, de hijos. “Si existen los milagros, que hable, que ayude a encontrar la enorme cantidad de bebés apropiados y que influya sobre los genocidas”, agregó. La organización Abuelas de Plaza de Mayo fue igualmente dura.
Horacio Verbitsky señaló en la misma edición de Página 12 que “entre los centenares de llamados y mails” que recibió tras conocerse la noticia del “papa argentino”, “se queda” con este mensaje: “No lo puedo creer. Estoy tan angustiada y con tanta bronca que no sé qué hacer. Logró lo que quería. Estoy viendo a Orlando en el comedor de casa, ya hace unos años, diciendo ‘él quiere ser papa’. Es la persona indicada para tapar la podredumbre. Es el experto en tapar”. El mail es firmado por Graciela Yorio, la hermana de Orlando Yorio, muerto en el año 2000 en Uruguay, donde vivía hacía años, como consecuencia de largo plazo de las torturas sufridas en la esma en el 76. La familia Yorio ha acusado a Bergoglio de haber, por lo menos, mirado para otro lado durante la dictadura, abandonado a algunos sacerdotes de su propia orden perseguidos y haberse reunido en términos amistosos con varias autoridades de la dictadura, sobre todo con el jefe de la Armada Eduardo Emilio Massera. También de haber mentido, por ejemplo al declarar ante un tribunal federal que sólo se enteró de la existencia del plan de apropiación de hijos de desaparecidos después de terminada la dictadura, cuando documentos de la propia Iglesia probaron que el cardenal estaba al tanto del tema desde los primeros años del régimen. Verbitsky recuerda también en su nota que ante ese mismo tribunal Bergoglio llegó a negar la existencia de documentación sobre desaparecidos en los archivos de la Iglesia, cuando “quien lo sucedió (en el Arzobispado de Buenos Aires), su actual presidente, José Arancedo, envió a la jueza Martina Forns copia (de un documento) sobre la reunión del dictador Videla con los obispos Raúl Primatesta, Juan Aramburu y Vicente Zazpe, en la que hablaron con extraordinaria franqueza sobre decir o no decir que los detenidos desaparecidos habían sido asesinados, porque Videla quería proteger a quienes los mataron”. Y abunda: “En su clásico libro Iglesia y dictadura, Emilio Mignone lo mencionó como paradigma de ‘pastores que entregaron sus ovejas al enemigo sin defenderlas ni rescatarlas’. Bergoglio me contó que en una de sus primeras misas como arzobispo divisó a Mignone e intentó acercársele para darle explicaciones, pero que el presidente fundador del cels alzó la mano indicándole que no avanzara”.
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