Amores como el nuestro
- Última actualización en 12 Abril 2013
- Escrito por: Edison Lanza/ Ricardo Scagliola
El micrófono abierto de Mujica y el teléfono cortado con C F K
Con el ya famoso comentario cargado de adjetivos, que se coló en un micrófono abierto, el presidente José Mujica puso en jaque su empecinada estrategia negociadora con Argentina. La frase hiriente, que pareció masticada durante mucho tiempo, también dejó al descubierto el enojo del mandatario con su par argentina, por la falta de solución a varios de los principales temas de la agenda bilateral.
“Esta vieja es peor que el tuerto. El tuerto era más político, ésta es terca”, lanzó Mujica al oído del intendente blanco de Florida Carlos “Pájaro” Enciso, mientras éste trataba de contener la risa. La frase fue captada por los micrófonos de la televisión y se reprodujo hasta en la página web de la Presidencia. Ante una tentativa de desmentido, los canales dudaron en reproducir el audio, pero finalmente Canal 10 se animó a darlo a conocer y la frase recorrió el mundo.
Un cónclave de urgencia en la Presidencia entre Mujica, su entorno en la Torre Ejecutiva y el canciller Luis Almagro terminó con la rápida conclusión de no aclarar, y mantener silencio respecto al exabrupto. Pero dos días después, al difundirse una entrevista con la revista Lento de La Diaria realizada el pasado 18 de marzo, pudo comprobarse que el comentario no era aislado. Mujica –esa vez con plena conciencia de que estaba siendo registrado– tampoco había economizado calificativos: “Él (por Tabaré Vázquez) no tuvo problemas con Argentina, tuvo problemas con el tuerto Kirchner, que era bastante baboso. Dios lo tenga en la gloria”.
Desde la cancillería argentina el mismo jueves de la filtración se emitió un duro comunicado. “La República Argentina señala que es inaceptable que comentarios denigrantes que ofenden la memoria y la investidura de una persona fallecida, que no puede replicar ni defenderse, hayan sido realizados, particularmente, por alguien a quien el doctor Kirchner consideraba su amigo”, reprochó el texto.
Y en cuanto a la caracterización de Cristina Fernández, el Palacio San Martín anunció que se le comunicaría a la embajada uruguaya en Argentina que “por instrucción de la señora presidenta le haga saber al gobierno de su país que la doctora Fernández de Kirchner no va a realizar comentario alguno sobre dichos agravios”.
La comunicación adelanta algo que distintos medios argentinos luego confirmaron. Si bien la mandataria se sintió agraviada por los dichos de su par oriental, decidió bajarle el perfil a la polémica pública e incluso corrigió el texto original redactado por el canciller Héctor Timerman.
De acuerdo a fuentes de la Presidencia uruguaya, en algún momento del fin de semana Mujica decidió llamar a Cristina Fernández para disculparse y lo hizo, algo que fuentes diplomáticas aseguraron que era lo único que correspondía hacer. Quien dijo lo que dijo debía llamar para solicitar disculpas, como un gesto indispensable, en cualquier relación, pero sobre todo entre quienes tienen la responsabilidad de representar a países tan cercanos.
Sin embargo, ofendida, la mandataria argentina no atendió el teléfono y nunca pudo escuchar esa disculpa de Mujica, aseguraron las mismas fuentes. Por ello, el mandatario hizo saber a través de Búsqueda y La República que decidió enviar una carta personal a su par argentina, explicando el uso habitual de un “lenguaje áspero”, que incorporó durante los años duros “en los que fue perseguido por formar parte de la guerrilla”, como excusa de la frase que pronunció.
TANTO SUFRIMIENTO. El cortocircuito que produjeron las palabras de Mujica impactó directamente en la cancillería oriental, cuya actual administración apostó a negociar en forma permanente. Esta posición militante le valió al ministro Luis Almagro varias interpelaciones y la crítica permanente de sectores de la oposición y de la propia izquierda, convencidos de que el estilo del gobierno argentino haría imposible cualquier acuerdo.
Desde la cancillería uruguaya se interpreta, de acuerdo a algunos diplomáticos consultados por Brecha, que el comunicado del servicio exterior al mando de Timerman “fue duro pero podría haber sido peor” (aunque descuentan que las represalias, si es que se dan, se apreciarán con el tiempo).
Una de esas instancias para aquilatar el grado del “enojo” kirchnerista será la Cumbre de Jefes de Estado del Mercosur, que está agendada para el 28 de junio en Montevideo, en el marco de la presidencia pro témpore del bloque. ¿Qué gesto adoptará Cristina Fernández ante esa instancia en la que Mujica es el anfitrión?
En la cancillería uruguaya la orden fue no hablar del affaire con los medios, ni siquiera fuera de micrófonos. Los diplomáticos que actualmente llevan adelante las negociaciones con Argentina fueron llamados a silencio y Almagro aprovechó una gira por varios países europeos para escurrirse de las inevitables presiones periodísticas.
Almagro ha sido el mayor defensor de la estrategia negociadora con Argentina. “Son negociaciones puras y duras. Se desarrollan en función de los intereses que tienen los dos países y las razones técnicas que están sobre la mesa a la hora de negociar. Lo que nosotros procuramos es que esto no sea un juego de suma cero”, había respondido a Brecha dos meses atrás. Tiene la teoría de que no hay países tan históricamente entrelazados como Uruguay y Argentina, porque es donde mejor se aplica el concepto de soberanía compartida, tanto en los ríos comunes como en la vida cotidiana de los países.
Luego del alto voltaje de las acusaciones cruzadas por el fracaso de la licitación para ampliar la profundidad del canal Martín García, que incluyó una denuncia de intento de coima que un diplomático argentino habría hecho al jefe de la delegación uruguaya de entonces, Francisco Bustillo, el servicio exterior viró hacia una estrategia de negociación de perfil muy bajo. La designación de Bustillo como embajador en España dio paso a una diplomacia mucho más discreta.
{restrict}En ese marco se acordó que ambos estados se hicieran cargo del mantenimiento del dragado del canal principal del Río de la Plata. Y esto era considerado un logro del cambio de estilo. De hecho, El País, luego de llevar a tapa varias veces el asunto del dragado, publicó en su página de “marítimas” esta semana la siguiente información: “La draga uruguaya D-7 de la anp acaba de dar cumplimiento a lo que sería la primera campaña de dragado del canal Martín García, luego de terminado el contrato durante 13 años con Riovía sa. Sencillamente la D-7 trabajó del quilómetro 52 al 58 entre el 8 y el 20 de marzo; hizo 170 viajes entre el lugar de dragado y la zona de descarga del barro y se extrajeron 378 mil metros cúbicos de barro, dejándolo a 32 pies de profundidad”.
El equipo de cancillería, que pensaba haber encontrado un camino de negociación posible con Argentina, se pregunta ahora si lo de Mujica detonará las negociaciones durante esta administración. Es cierto que hay varios temas del modelo argentino que le producen más de un dolor de cabeza al gobierno: el proteccionismo del mercado interno que afecta los flujos comerciales, las medidas que restringen la salida de dólares y las herramientas económicas heterodoxas que impactan en la frontera. Pero el gobierno argentino, que pelea internamente con intereses fácticos que le preocupan más que la relación con Uruguay, ya ha anunciado que no cambiará el rumbo económico.
Finalmente, hay que anotar como dato de política doméstica, que el mandatario uruguayo parece estar blindado gracias al chovinismo nacional: según una encuesta de Teresa Herrera y Asociados, 76 por ciento de los 300 uruguayos residentes en Montevideo consultados está a favor de los dichos de Mujica.
Con el periodista Roberto Caballero
“Usan a Mujica para estigmatizar a Cristina”
El periodista argentino Roberto Caballero, ex director del diario Tiempo Argentino y actual conductor en la estatal Radio Nacional, dijo Brecha que la oposición de su país y los diarios en campaña contra el gobierno argentino “están utilizando a Mujica para estigmatizar a la presidenta Cristina Kirchner”.
“En principio hubo mucho enojo en el gobierno con los dichos de Mujica, pero luego se fue disipando. No hay que magnificarlo”, opinó.
“Creo que acá en Argentina, pero sobre todo en el gobierno, se lo quiere mucho a Pepe Mujica, más incluso que en el socialismo argentino”, apuntó este periodista, que no oculta que habla desde la vereda más cercana al gobierno.
“Hay un fenómeno reciente, de hace seis meses, que radica en utilizar la figura de Mujica y su impronta para contrastar con Cristina Fernández –apunta–. Él es austero, habla con los medios, no ataca la libertad de expresión... Lo ha utilizado mucho como mecanismo La Nación, pero si vamos un poco más atrás, Mujica era uno más de los presidentes de la izquierda populista”.
Para este analista, el ex guerrillero “seguirá siendo un amigo del pueblo argentino, más allá de los enojos que siempre pueden surgir entre los gobiernos y entre los intereses de los países”. En su visión, el gobierno argentino sabe “que sus medidas heterodoxas tienen consecuencias, a veces negativas, en sus vecinos”, pero hay que entender que la prioridad “es mantener el empleo interno”.
“Argentina está enviando al exterior 18.000 millones de dólares al año por desequilibrios comerciales, pago de deuda y fuga de capital, pero la decisión es no volverse a endeudar como en los noventa. Este modelo creó 5 millones de empleos, en un mundo de desocupación de dos dígitos. Creo que tenemos derecho a cuidarlo, y habría que conversar cómo mitigar los problemas que genera en el Mercosur”, concluyó.
En un tono mucho más duro, Horacio Verbitsky
–otro periodista afín al kirchnerismo– dejó traslucir una interpretación similar el pasado lunes en Página 12: “El jueves le tocó al ídolo pobre de los ricos porteños, José Mujica, quien se despachó de lo lindo sobre Néstor Kirchner y su esposa, la presidenta C F K. Guillermo Pomi, un embajador que tiene línea directa con Mujica y muy buena relación con figuras importantes del entorno presidencial argentino, desdeñó la máxima ‘no aclares que oscurece’ y se esforzó por apaciguar las reacciones. Cristina, que sí puede (contestar), decidió no hacerlo. Ni dijo ni dirá nada, porque no tiene sentido pelearse por una chuscada de un vecino cuya escala le permite cosas que entre pares serían inadmisibles”, escribió el “Perro”, sin evitar un tono despectivo para referirse a la condición de Estado “tapón” de Uruguay. n
* La entrevista completa se publicará en una próxima edición de Brecha.{\restict}

