Brecha me llamó para opinar sobre la ahora “famosa” carta posiblemente escrita por Héctor Amodio Pérez. La analicé con atención y saqué varias conclusiones.
Mi primera sorpresa fue la confesión. Sea quien fuere el que escribió la carta, en ella cuenta cómo Amodio despertó en la enfermería del Batallón de Infantería número 1 luego de haber ingerido una sobredosis de Valium 10 –para mí un simulacro de suicidio, porque bien sabía que el “pastillazo” no era mortal–. Al despertar se encontró cara a cara con el teniente Armando Méndez, con quien llegaron a un “acuerdo”: Alicia Rey Morales y Amodio “ordenaron” las carpetas y archivos del ocoa a cambio de ser dejados en libertad. Entre éstos estaban los cuantiosos e invalorables “aportes” realizados por otro traidor, el “Tino” Pírez Budes. “Ordenar” significó sistematizar los datos, hacer el trabajo de inteligencia que sirvió de base para perseguir y allanar, torturar y violar, asesinar y desaparecer. De esa manera, vendiendo a miles de militantes, Rey Morales y Amodio Pérez se transformaron en criminales de lesa humanidad y salieron en libertad. Hasta el momento la traición estaba documentada con los testimonios de sus víctimas, pero en esta carta se relata el proceso de la traición. El “pacto” Méndez-Amodio sólo era conocido por ellos dos y algunos cómplices que se callaron la boca. Es la primera vez que sale a la luz. Si la carta es auténtica, el autor está confesando su complicidad en crímenes de lesa humanidad; si la carta no es de Amodio, sus autores lo mandan en cana. A mi entender, es una revelación muy importante, un insumo para los historiadores: ahora se sabe cómo se consumó la traición. Amodio podía haber optado por el mismo camino que siguieron Pedro Lerena, Edison Marín, Juan Facchinelli, Nelson Berreta, Gerardo Alter y Walter Arteche, que se hicieron matar en la tortura. Pero no, Amodio eligió el camino de las treinta monedas, el de condenar a sus compañeras y compañeros a la muerte y la tortura.
El otro dato importante: en la carta se dice que el propósito de Amodio es reciclarse. Personalmente creo que, a los 75 años de vida, el tipo se cansó de vivir perseguido, quiere presentarse públicamente y participar del proceso político uruguayo. El “Charleta” Guldenzoph, responsable de la caída de medio Partido Comunista, es un próspero empresario; el Tino Pírez Budes, que entregó a toda la columna del Interior del mln, es asesor del Partido Colorado; los criminales que residen en la cárcel vip de Domingo Arena han sido prácticamente perdonados por el presidente Mujica; por consiguiente, Héctor Amodio Pérez debe sentirse injustamente discriminado, no quiere ser el único traidor obligado a vivir en la clandestinidad, desea participar de los beneficios que brinda este paraíso de la impunidad a todos estos asesinos y traidores. Según dice la misiva que llegó a Brecha, el padre y los amigos de Amodio le aconsejaban que se mantuviera lejos de las luminarias, pero ahora que el padre murió y sus amigos están cansados de las rencillas internas del Frente Amplio, Amodio se siente en condiciones de hacer lo que se le antoje. Sean los “servicios” o sea el traidor, el autor de la carta quiere reinsertar a Amodio en la vida pública, su intencionalidad ulterior es institucionalizar la traición en el sistema político, inducir a que se acepte la traición como una actitud éticamente legítima, que de antemano los traidores sepan que serán perdonados por la opinión pública, que se instale la idea de que traicionar es una opción sin castigo.
Creo que esta carta, escrita por no se sabe quién todavía, es un primer paso de una operación de inteligencia. Llegarán nuevos mensajes a través de una u otra vía. Frente a esta maniobra de Amodio o de los “servicios” o de ambos en acuerdo, lo responsable es darla a conocer. Por supuesto, contextualizando y evaluando intencionalidades y posibles desarrollos, pero entendiendo que los lectores poseen amplias capacidades intelectuales para informarse y juzgar por sí mismos. De todas maneras no soy periodista sino un luchador, aprendí que el secretismo es un instrumento maldito, que educa en la aceptación de que unos pocos decidan por las mayorías. Entiendo que todos tienen derecho a informarse y ser informados y que la publicidad es la única manera de frenar este vulgar operativo, venga de donde venga la carta. Los misterios crean pasividad y despolitizan, creo que se debe confiar en el sentido común y la sabiduría de la gente y apostar al desarrollo de su sentido crítico. Por eso escribo estas líneas, a la espera de que la famosa carta sea dada a conocer por quienes fueron sus destinatarios.
Una digresión final: la carta aprovecha para enchastrar al movimiento tupamaro. Se cuenta que todos los demás miembros de la dirección, con Raúl Sendic y Fernández a la cabeza, conspiraron contra el mln-t, y que Amodio, con el único apoyo de Alicia Rey Morales, intentó salvar la revolución guerrillera de la derrota, él solito. Todos contra él. Por algo sería, ¿no? Miente descaradamente para enchastrar a Adolfo Wassen, de cuya consecuencia y heroicidad en los calabozos cuarteleros somos testigos. Por más cartas y libros que escriba para justificarse, Amodio seguirá siendo un traidor. Yo no lo perdono.
¡Arriba los que luchan!
14 de abril de 2013.