Los delicados equilibrios

Aunque no hay nada definido, los nombres que se manejan para integrar el nuevo equipo de gobierno del FA no conforman a todos los sectores, que advierten que se repite un escenario en donde se elige a los referentes de los principales sectores sólo para asegurar el equilibrio político interno.

A pocas horas de asumir, la flamante presidenta del FA, Mónica Xavier, comienza a intentar reperfilar a la fuerza política. Las intenciones apuntan, por un lado, a conformar un equipo de gobierno "potente" que sea representativo de todas las sensibilidades frenteamplistas. Por otro, a cambiar la relación entre la fuerza política y el gobierno para que la coalición deje de limitarse solamente a asegurar la "gobernabilidad".

El martes se confirmó la incorporación de Gerardo Rey como secretario político. El ex presidente de ute fue una de las figuras desplazadas por el presidente José Mujica, lo que motivó en su momento una crítica firme de Xavier exigiendo explicaciones. Ya con Rey en su círculo más cercano, el miércoles la senadora le reiteró al mandatario, en una reunión personal, que el Frente iba a cumplir un rol más activo con el gobierno. "A veces el respaldo no es decir que sí, sino decir 'por acá no, volvamos a conversar'", dijo, y pidió que los legisladores se enteren de antemano de los temas que el Ejecutivo considere oportuno informar y debatir. No falta quien interprete –de acuerdo a un sondeo de Brecha entre diferentes sectores– que el nombramiento de Rey está relacionado con los acuerdos entre el fls y el Partido Socialista que respaldaron la candidatura de Xavier, e incluso como un guiño al sector del vicepresidente Danilo Astori. La asunción de Rey en ese cargo viene a revitalizar una función un tanto devaluada en el FA que se centraba en la coordinación entre el presidente de la República y el presidente de la coalición. Cada presidente tuvo un secretario: Oscar Bottinelli lo fue de Liber Seregni; Tabaré Vázquez tuvo a Fabricio Sinischalchi y Brovetto tuvo una secretaría compartida entre Alfredo Curbelo y Nelson Macedo. Se trata de una persona de confianza del presidente. El cargo es necesario, concuerdan los dirigentes consultados, pero la novedad es que va en la línea de fortalecer un equipo central de gobierno. A partir de ahora está claro que no va a haber tres niveles de decisión (presidente, Secretariado, Mesa Política), sino que estará este equipo central, la Mesa Política, y el Secretariado perdería funcionalidad.

En el proyecto de la senadora (que ya pidió licencia en su cargo parlamentario) están tres o cuatro vicepresidentes que integrarán esa suerte de gabinete o equipo de gobierno, y cuyos nombres serán remitidos al próximo Plenario Nacional para su aprobación. En la entrevista con Brecha de la semana pasada Xavier dijo pensar –para las vicepresidencias– "en un equipo potente, en el que cada integrante tenga responsabilidades asignadas, pero que sea efectivamente una unidad de trabajo". El criterio general será mezclar la elección de "perfiles de trabajo" que se adecuen a determinada tarea, con la diversidad de sectores y su peso electoral. "Creo que a los equilibrios políticos se deben sumar los equilibrios de género, los generacionales y los del Interior", aseguró. "Sería una combinación entre perfiles y diversidad de sectores", agregó. El único que ha confirmado su ofrecimiento es Juan Castillo (pcu). Pero además suenan los nombres de Rafael Michelini (fls-Nuevo Espacio) e Ivonne Passada (MPP). Con estos candidatos se mantiene cierta correspondencia con el equilibrio de fuerzas del nuevo plenario que resultó de las elecciones internas. Así, hay un representante del pcu, fuerza mayoritaria en el principal órgano de conducción, con 37 delegados; uno del Espacio 609 (que quedó por debajo del Partido Socialista con 26 delegados frente a 28) y uno del fls, también con 26 delegados.

En principio Michelini cuenta con el apoyo de Alianza Progresista, que propondrá su nombre al resto de los sectores que integran el fls, pero las huestes de Astori todavía no se han reu­nido para tratar su candidatura, y el propio senador nuevoespacista tampoco recibió un ofrecimiento concreto. Tampoco hubo un acercamiento formal a Passada. El lunes el secretariado del MPP se reunió con Xavier y allí la presidenta les hizo saber que quiere otorgar responsabilidades temáticas a cada vicepresidente. Desde ese sector se asegura el voto en el plenario a cualquier propuesta de Xavier.

Los que esperan una comunicación con la presidenta antes de que tome una decisión son los grupos que acompañaron en la interna a Enrique Rubio (Vertiente Artiguista): la lista 5005 y la 711 (Compromiso Frenteamplista). Aunque todavía no hay nombres concretos, miran desde el margen la danza de nombres con ciertas "dudas" y "preocupación" porque las razones para la elección de los nombres no son "claras". Por un lado, ven que si sólo se siguiese el criterio del peso electoral (algo que en último término rechazan), no se estaría respetando el 18 por ciento de los votos que obtuvieron, en virtud de que no hay ningún nombre de estos grupos en consideración. Y por otro, aseguran que el criterio de los perfiles de trabajo no es claro en todos los casos. El nombramiento de Castillo puede ir en línea con la prioridad que se le dio en la campaña a la recomposición del vínculo entre las organizaciones sociales y la fuerza política. Pero advierten que su pasado de fuerte vínculo con los sindicatos no representa a toda la sociedad civil organizada, con la cual el nexo es más débil, aseguran. En el caso de la representación del MPP, ven que claramente hay un tema de peso electoral, y en el caso de Michelini dudan si la propuesta de Alianza Progresista es representativa de todo el fls. Aunque nada está cerrado, por ahora perciben un escenario donde se eligen referentes de cada sector, un camino "seguro" que garantiza los equilibrios internos. Por el contrario, sostienen que se debe ir claramente en el sentido de tener en la conducción una representación generacional (con un vice joven), de género y del Interior.

Otro aspecto que resta por definir es cuán abierta está la puerta para que un independiente integre el equipo de gobierno. Si bien se puede considerar esa posibilidad, los dirigentes consultados ven una dificultad práctica para definir un candidato con ese perfil. Hoy el FA no tiene una expresión de ese tipo salvo en las bases, que a su vez dentro del plenario se terminan por sectorizar. Se suma a esto que, en las internas, los sectores apoyaron distintas candidaturas, pero parte del electorado no acató sus lineamientos; y también hubo gente que votó en blanco porque no se siente representada por ningún candidato. La sensación general es que es muy difícil representarlos, encontrarles un referente, porque es un grupo muy heterogéneo.

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