Flexibilización y ampliación
- Última actualización en 17 Julio 2012
- Escrito por: Víctor Hugo Abelando
Opacada por las repercusiones políticas, en particular por la suspensión de Paraguay y el ingreso de Venezuela, en la cumbre mercosuriana de Mendoza asomaron algunos aspectos sustantivos del proceso de integración. Algunos corresponden a una suerte de variación hacia el pragmatismo de la postura uruguaya, y otros a la apertura de los socios mayores a dejar que Uruguay explore acuerdos comerciales con los demás países de la Aladi.
En el caso uruguayo, el pedido (contemplado en la reunión) de ir hacia acuerdos comerciales bilaterales con otros países del continente parece dejar de lado la lucha por afirmar el libre comercio entre los cuatro países miembros del pacto, para manejarse en un marco de mayor flexibilidad. Claro que la limitante de los posibles acuerdos es América Latina (las naciones integrantes de la Aladi), y queda por ver cuál es el interés de países como Chile, Perú y Colombia, que han optado por la vía individual para firmar TLC con Estados Unidos y la Unión Europea. Pero, en opinión de algunos integrantes de la academia, Uruguay habría dejado la línea de ir hacia la "profundización" del Mercosur, para tender a la "expansión" del mismo, con una mirada más pragmática, condicionada por las actuales políticas de Argentina y Brasil.
Sin embargo, esa nueva estrategia sigue asentada en la importancia de caminar hacia una integración continental. La intención confesa es que el intercambio entre los países de la Aladi permita el comercio de productos elaborados, que hoy no tienen mercados en el Norte ni en Asia, dejando de lado el carácter exclusivo de producción de commodities.
La posibilidad de dichos acuerdo bilaterales es, en opinión del economista José Manuel Quijano, un buen espacio de expansión y, además, "una buena política de nuevos equilibrios con Argentina y Brasil". En el plano estrictamente comercial, Quijano observó que lo definitivo "es que se puedan profundizar las relaciones entre Uruguay y Chile, Uruguay y Perú, Uruguay y Colombia". Y recordó que "con México se hizo un acuerdo de libre comercio, que el país aprovechó mucho".
El subsecretario de Economía, Luis Porto, dijo a Brecha que a pesar de que los acuerdos fueran verbales, en especial lo referido a la posibilidad de que los países signatarios puedan acordar con todos los países de Latinoamérica que no están en el Mercosur, "este tipo de elementos son importantes en una perspectiva de mediano y largo plazo. Cuando uno ve cómo está el mundo en estos días, y ve qué está pasando en América Latina, se da cuenta de que los países, o muchos de ellos, han optado por una inserción internacional sobre la base de acuerdos de libre comercio, que durante años fueron ofrecidos por Estados Unidos, después por la ue y ahora desembarca China con esa propuesta. Y mientras Asia se une, y Europa más allá de la crisis está unida, Latinoamérica está fragmentada. Por lo cual, en una perspectiva histórica y a mediano plazo, que los países del continente puedan mirar hacia adentro –y no solamente hacia afuera y a deslumbrarse por los TLC que les ofrecen los países desarrollados– tiene importancia fundamental sobre la estructura productiva y por tanto sobre la distribución del ingreso y los niveles de pobreza". Porto señaló que los países de América Latina son en su mayor parte ricos en recursos naturales, lo que hace que ese tipo de acuerdo en forma bilateral con naciones desarrolladas profundice su especialización productiva basada en recursos naturales, que si bien en estos días tienen fortaleza y dinamismo por la demanda mundial de alimentos y materias primas, son modelos débiles a la hora de ver las relaciones sociales que están tras la explotación de esos recursos.
El jerarca señaló las insuficiencias de esa estructura citando un ejemplo uruguayo. En estos días, contó, hubo una helada en el norte de Uruguay que afectó a la producción cítrica y el Mides tuvo que salir a repartir tarjetas sociales de mil pesos para poder asistir a los trabajadores relacionados. "Eso es una muestra clara de que una inserción internacional intensiva en recursos determina relaciones sociales que hacen muy difícil la posibilidad de mejorar la distribución de la riqueza y lograr la reducción de la pobreza. Es un modelo, al menos para un gobierno de izquierda, no sostenible", concluyó Porto.
Otro de los acuerdos de la Cumbre fue dejar de lado el aumento obligatorio y general del arancel externo común (aec) para fijar un tope voluntario de 200 productos a decidir individualmente por cada miembro del pacto regional. Seguramente, Uruguay no haga uso de esa posibilidad, ya que se había opuesto a la medida propuesta por Argentina y Brasil.
El ingreso de Venezuela como miembro pleno es otra de las resoluciones que, más allá de sus implicancias políticas, abre una nueva perspectiva económica y comercial para la región. Sin embargo, Quijano advirtió que una integración efectiva llevará su proceso, porque también se debe compatibilizar la nomenclatura arancelaria y ver cómo se relaciona con su otra pertenencia integracionista (el alba) , y a cuál va a privilegiar o dedicar más atención.
La otra resolución importante fue una declaración sobre las posibilidades de un acuerdo con China. Con respecto a esto, Quijano señaló que se acordó una declaración de buenas intenciones, pero que la negociación será un proceso largo porque el gigante asiático "va a seguir vendiendo manufacturas y comprando alimentos. Así planteado no tiene sentido. Ya hicimos uno con India de preferencias arancelarias y no ha caminado, prácticamente no tenemos intercambio. Con China sería una negociación muy larga para poder alcanzar un equilibrio razonable en el plano comercial. Aunque puede ser interesante llevar a los chinos a una mesa de negociación".
La visión del gobierno uruguayo, afirmó Porto, "queda clara en las palabras del presidente José Mujica, que ayer habló de pensar en 20 años hacia adelante y para eso pensar en la integración del continente". Mujica habló con la idea de que sea en la Unasur donde se procese la integración, con el Mercosur dentro de ella. En definitiva se procesó un viraje en la visión integracionista, optando por recorrer el camino de la ampliación y la flexibilización.

