Rebelión en la cámara

Medios, negocios y poder

Las distintas posiciones existentes en Andebu –la gremial empresarial que nuclea a 90 medios audiovisuales de todo el país– respecto a las políticas del gobierno en materia de telecomunicaciones hicieron eclosión en los últimos días al conocerse la disconformidad del grupo Cardoso (Canal 12-Nuevo Siglo) y el grupo Liberman (Punta Cable y emprendimientos inmobiliarios) con la conducción de Rafael Inchausti (grupo De Feo-Inchausti, Canal 10-tcc), quien preside esta influyente cámara desde hace ocho años.

 

Se trata de una guerra comercial entre los grandes grupos comunicacionales del país que se trasladó al campo gremial, dijeron a Brecha varios dirigentes consultados, que prefirieron guardar el anonimato. “Fue un tiro por elevación al grupo de Canal 10 (al que pertenece Inchausti), que disparó parte del grupo de Canal 12 disconforme con el manejo del negocio del triple play”, relató otra fuente.
El denominado “triple play” permite ofrecer en una misma factura y por un mismo precio tevé para abonados, adsl y telefonía móvil. Promediaba el gobierno de Tabaré Vázquez cuando se hizo evidente que entre los grupos había tácticas diversas para acomodarse a la nueva realidad. Canal 10 cambió su estrategia histórica de acumulación vertical de negocios propios y forjó una inédita alianza con Antel, cuya expresión fue el contrato firmado en 2008 (y que ya se renovó una vez) para comercializar en conjunto estos tres servicios.
Esta convergencia –por ahora comercial– ya cuenta con 12 mil abonados. Pero en los hechos adelanta la convergencia tecnológica de estos mismos servicios que sucederá en breve, cuando video, voz y datos puedan correr por la fibra óptica convertidos en bits. Fuentes empresariales dijeron que otras 27 empresas de cable del Interior siguieron el camino de tcc y ya cerraron acuerdos con Antel.
Nuevo Siglo (Canal 12) y Montecable (Canal 4) optaron por una estrategia diferente, más cercana a la postura histórica de aprovechar la tecnología para extender la concentración vertical de sus grupos. A diferencia del 10, definieron que el mejor camino para sus intereses era competir con Antel y solicitaron a la Ursec la licencia para brindar Internet a través de la red de cable coaxial propiedad de los tres grupos. Esto supuso problemas internos en Equital, la empresa que el 4, el 10 y el 12 formaron para tender el cableado en Montevideo y el Interior y distribuir señales.
Sostienen que la red de cable coaxial aún no es obsoleta, pero necesita inversiones tecnológicas para ampliar su capacidad de trasmisión de paquetes digitales y dotarla de interactividad entre el emisor y los espectadores. El gobierno, en cambio, está decidido a convertir a Antel en la principal carretera directa al hogar a través de la fibra óptica. Hace seis meses el Poder Ejecutivo aprobó un decreto que prohíbe a las empresas de televisión para abonados introducir cambios tecnológicos en la red de cable coaxial para brindar servicios distintos a los de televisión, lo que muchos leyeron como el rechazo definitivo a las pretensiones de los privados de conseguir el permiso para trasmitir datos por sus redes.

CHOQUE DE ESTRATEGIAS. Las divergencias entre los grupos se exacerbaron tras el fallo del Tribunal de lo Contencioso Administrativo (tca) que habilitó a la multinacional Claro (Telmex) a ofrecer tevé satelital con alcance nacional. A propósito de ese fallo, el presidente de Andebu hizo declaraciones al programa En perspectiva (810 am) que crisparon a dos de los grupos más importantes de la tevé para abonados.
Inchausti declaró que es “legítimo” que los operadores de telecomunicaciones traten de extender sus servicios hacia distintas modalidades, “y pueden tener aspiraciones de que se les autorice el servicio de datos o incluso servicio de telefonía”. Sin embargo inmediatamente matizó los reclamos y explicó: “También es legítimo que el Poder Ejecutivo plantee, diseñe y proyecte el plan de comunicaciones que desea implementar en el país, y el tipo de servicios que habilitará a prestar a cada una de las empresas. (…) En esa medida tenemos entendido que el Poder Ejecutivo ha mantenido una decisión de no autorizar la convergencia de servicios”. Asumía así una posición pragmática que representantes de Nuevo Siglo y de otros cables del Interior la atribuyen a la defensa de los intereses de su grupo empresarial.
Las molestias se expresaron en dos cartas entregadas al Consejo Directivo de Andebu que, intencionalmente, tomaron estado público. La primera, de Nuevo Siglo, afirma que en la medida en que Inchausti apoya “la actitud del Poder Ejecutivo” demuestra estar “defendiendo la posición del grupo al que está empresarialmente vinculado”, y que está a favor del “injustificado monopolio que se le permite mantener a la empresa estatal”.
Días después llegó otra misiva más dura, proveniente de la empresa Cablevisión, de Pan de Azúcar, que domina el empresario argentino Samuel Liberman. Paradójicamente, esa firma forma parte de un oligopolio (en el que están asociados Liberman y los tres canales privados de Montevideo, incluido el 10) que opera la tevé para abonados en todo Maldonado en conjunto con otras empresas, como Punta Cable. “Si el señor Inchausti (calla y) entiende legítima la posición del Poder Ejecutivo en la materia, claramente no puede representarnos ni defender nuestros derechos”, dice la carta. Y se va a más, el directivo “no debe continuar al frente de la gremial” porque es una pelea “por derechos iguales para todos y no por una línea que claramente defiende la posición de algún grupo al que la situación le resulta conveniente”.

ÚNETE A ÉL. El principal argumento de Inchausti para defender sus posturas conciliadoras al frente de Andebu es de orden pragmático: “La gremial no puede asumir una posición única en un tema, cuando entre sus propios socios hay diferencias conceptuales profundas”, comentó durante una reunión con allegados. Es por ello que no se planta frente al gobierno en este tema y ha sugerido que cada grupo haga las impugnaciones ante el Ejecutivo por su cuenta.
En reserva, Inchausti ha comentado a varios empresarios que es evidente que el Ejecutivo actual ya adoptó una decisión política de fortalecer a Antel como transportadora de datos (voz, imagen e Internet), que es legítima –aunque no la comparta–. Sostiene además que es una postura que no va a cambiar en los próximos años, por lo cual la mejor estrategia sería negociar una alianza entre las empresas privadas de tevé para abonados y Antel, en lugar de enfrascarse en una lucha ideológica sin cuartel.
Esta semana el consejo directivo de Andebu decidió bajar los decibeles y respaldó por unanimidad a Inchausti. “Los temas comerciales no puede empañar una gestión encomiable”, declaró a Brecha un directivo de la cámara, quien adelantó que estos asuntos pasarán a ser “tratados internamente por los sectores” (en referencia al sector televisión para abonados).
La directiva de Andebu votó una declaración pública en la que se establece que “no comparte el contenido de las misivas, así como el procedimiento utilizado para su comunicación”, y se respalda explícitamente a Inchausti. La declaración fue decidida sin la presencia del presidente, que desde la semana pasada está en uso de licencia (aunque tampoco Andrés Ham, de Nuevo Siglo, estuvo presente en esa sesión). Si bien esta declaración desactivó la minicrisis interna, se descuenta que la situación de fondo tendrá repercusiones en la elección de autoridades en octubre.
Inchausti había comentado a sus próximos que esperaba dar un paso al costado tras ocho años consecutivos al frente de la institución, pero estos episodios le han hecho repensar esa posibilidad. Si se presenta para un nuevo período, es posible que por primera vez en muchos años exista competencia electoral y se conforme otra lista, que reúna a sectores más afines a la visión más conservadora.
Está claro que hay divisiones en la gremial más poderosa vinculada a la comunicación y que, además de los intereses comerciales, muchos empresarios no le perdonan a Inchausti haber participado con espíritu conciliador en el Comité Técnico Consultivo que elaboró las bases de una nueva ley de servicios de comunicación audiovisual. El espíritu conservador es parte del adn de Andebu, y como dijo uno de sus dirigentes a Brecha: “Somos muchos los que pensamos que sigue siendo válido aquello de que en materia de medios la mejor regulación es la que no existe”.

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