Brecha Digital

Rellenando grietas

Radiografía del salario y el empleo

Mientras los salarios muestran un crecimiento consistente y bastante más parejo que en otros tiempos, las políticas de capacitación se enfrentan a renuencias empresariales y la demanda de un sistema nacional de cuidados vuelve al debate como la forma de incluir en el mercado de trabajo al sector más desfavorecido de la población.

En marzo el ine estimaba pobre a cualquier montevideano que ganase menos de 8.762 pesos por mes. Sin embargo el mínimo legal es bastante más bajo: 7.920 pesos. El miércoles la central demandó aumentarlo por encima de los 10 mil pesos. En realidad volvió a demandar. En febrero del año pasado el Secretariado Ejecutivo había definido como meta para 2012 que el mínimo fuera de 10 mil. La plataforma del paro convocado para el 16 de agosto de 2011 incluía la demanda de un mínimo de 8 mil. Más de un año antes, cuando comenzaba el período de Mujica el mínimo estaba en 4.799 y la central reclamó llevarlo a 7.199. Quince días después aceptó la mitad del aumento pedido a partir de enero del año siguiente y con la promesa de alcanzar lo reclamado tres años más tarde. Se destacó entonces que más de 200 mil personas cobraban el mínimo.
El martes el ine publicó un informe que permite apreciar que hay grupos de trabajadores que han mejorado su salario bastante más rápido. El más descollante es el de los que se dedican, según la clasificación realizada por el instituto, a “servicios prestados a las empresas exceptuando el alquiler y arrendamiento de maquinaria”. En criollo: abogados, contadores, arquitectos, agrimensores, ingenieros, publicistas, analistas de mercado, seleccionadores de personal y el variopinto mundo de los asesores empresariales. Lamentablemente no sabemos si el crecimiento se distribuyó parejo entre estos trabajadores, pero su salario medio creció casi dos veces y media de 2008 hasta acá.
En el mismo período el salario promedio se multiplicó por 1,8. Pero por encima del promedio también hay gente de overol. La del metal y la construcción, por ejemplo, duplicó sus salarios. De acuerdo a lo laudado en enero para la industria metalúrgica, el salario inicial de un obrero no puede ser inferior a 82,75 pesos por hora (o 15.888 pesos mensuales trabajando 44 horas por semana). En la cima de la escala un oficial montador, soldador o cañista de primera categoría no puede ganar menos de 200 pesos por hora o 38.400 pesos por mes. Los mínimos de la construcción son más elevados: desde octubre del año pasado un peón jornalero no debería ganar menos de 20.795 pesos al mes, y no menos de 48.457 un oficial de primera categoría. Por cierto, la cantidad de gente que ocupa esta industria multiplica el impacto de este incremento. De acuerdo a las últimas cifras disponibles los trabajadores de la construcción constituyen el 7,3 por ciento de la población ocupada, unas 120 mil personas.
Sin embargo Fernando Pereira, coordinador del pit-cnt, sostiene que 600 mil uruguayos ganan menos de 14 mil al mes. En ese líquido andan los maestros de primer grado que trabajan un solo turno, pero de acuerdo a cálculos de la Federación Uruguaya del Magisterio, el convenio que rige la actividad haría que este año esa remuneración nominal pasara a ser de 17.160 pesos. Si las escuelas de tiempo completo llegaran a generalizarse, la situación del sector cambiaría bastante: en éstas los maestros de primer grado ganan un nominal de 29.424 pesos y con el ajuste se irían a 33.688. De todos modos las remuneraciones de la enseñanza, así como las de las actividades de investigación y desarrollo, avanzan a un ritmo menor al promedio.
Pasa lo mismo con los salarios del sector financiero, con la diferencia de que la base de partida era muy superior. El mínimo de la actividad corresponde al cargo de auxiliar y está, desde enero, en 30.591 pesos. Algo similar sucede en el subgrupo “bebidas sin alcohol y cervezas”. En este caso un operario general entra ganando 27.200 pesos por 44 horas. Son de las pocas actividades cuyos mínimos alcanzan a cubrir una media canasta familiar.
En realidad este concepto es polémico pues no hay una canasta de referencia. El ine se atreve a definir cuáles consumos permiten distinguir la no pobreza de la pobreza y a esta última de la indigencia. Búsqueda ha hecho su propia cuenta durante décadas, y de acuerdo a ésta en marzo una familia de cuatro miembros, y en la que dos trabajan, debería habérselas arreglado con 50.405 pesos. (Razones tiene ese semanario para estimar también que si hablamos de la familia de un gerente la cifra debe ser multiplicada por siete.)

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Comentarios   

 
+1 #1 NaBUru38 03-05-2013 17:03
Los 50.000 pesos de la canasta de Búsqueda representan el consumo de una familia de ingresos medios. No tiene nada que ver cn los índices de pobreza.
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