Según el ministro, gruesos errores de gestión cometidos por el socio privado precipitaron la liquidación de Pluna. Así y todo, remarcó que en el momento de la asociación con Ledgate no había otra solución.
—¿Los juicios laborales de la ex Varig fueron fundamentales a la hora de cerrar Pluna?
—No. Son una contingencia, un riesgo importante, incuantificable, que fuimos viendo con preocupación en su evolución. El cierre de la empresa tiene su explicación en la insolvencia patrimonial, iliquidez, falta de crédito, ausencia de normativa del Estado para salir al amparo de una empresa privada, de la cual somos socios en una cuarta parte. Entonces se configuraban todas las situaciones que establece la ley de sociedades comerciales. Se trataba no sólo de una empresa en situación de disolución sino de una que no estaba en marcha, por lo tanto esto obligaba a los directores, tanto de Pluna como de la comisión fiscal –so pena de tener responsabilidades penales patrimoniales y personales de no hacerlo–, a denunciar la realidad ante la justicia y llamar a concurso. Por tanto los juicios no son la razón de la medida tomada. Y deben separarse de la situación de 216 personas que fueron contra Pluna, con las cuales en algunos casos ganamos y en otros perdimos. Son una contingencia y se han manejado cifras que nosotros no dimos. Es un riesgo pero no el determinante.
—Cuando se conformó la sociedad con Leadgate, ¿se estudió al inversor?
—En aquel momento nadie planteó cerrar Pluna, que era una de las posibilidades. Era la única aerolínea de bandera uruguaya. Hoy no es la misma situación. Está bqb, y en la última instancia de certificación, Sol Uruguay. No estuve en los detalles de 2007, pero lo cierto es que no había una cola de inversionistas desesperados por participar en una aerolínea uruguaya. Había dos, y bueno, de los dos se acordó con Ledgate, porque era el que ofrecía las mejores condiciones, en un momento en que las condiciones negociadoras estaban disminuidas.
—¿El antecedente de Paul Elberse en el Banco Comercial no era para tomarlo en cuenta?
—No sé si actuó mal con el Banco Comercial. Se hizo un juicio y no terminó condenado.
—¿Hubo oferta de la compañía de aeronavegación venezolana Conviasa?
—Conviasa estuvo en la negociación, pero no ofreció nada concreto. Hay mucha fantasía en las cosas que se plantean. No es fácil encarar estas negociaciones. Los socios que vinieron constituían un broker que había estado en Parmalat. Los recomendó Ficus. Hubo un estudio de asesores financieros. No éramos especialistas en temas aéreos. Digámoslo con franqueza, ese plan de negocios estuvo bien planificado. Sí es cierto, tuvo errores a los que nosotros nos opusimos en su momento. En principio, sin dudas, los mismos pueden atribuirse a mala gestión. Si hubo ilícitos, dolo o cuestiones penales, la justicia actuará y estamos dispuestos a ir contra quien sea. Hicimos, antes que el Partido Nacional, un juicio civil para recuperar 1,8 millones de dólares. No nos duelen prendas.
Se cometieron tres errores gravísimos. El primero fue ponerse a discutir las comisiones con el mayor vendedor de pasajes por Internet del mundo, en el momento de alta temporada. Pluna planteó que la comisión era muy cara. La resolución que tomó dicho vendedor fue que durante la discusión no le vendía más pasajes a Pluna, y lo hizo una empresa brasileña. Perdimos 8 millones de dólares. Primera vez en la historia que diciembre y enero dan pérdida en alta temporada. Esa era una negociación para hacer a fines de febrero.
Segundo, haber subestimado la política aérea argentina, y como consecuencia de esa subestimación aumentar el parque de aeronaves, desconociendo la tendencia argentina de tener los cielos cerrados para favorecer a su compañía estatal. Ese fue un error estratégico. Si eso no hubiera ocurrido y hubiéramos seguido con siete aviones, creo que hoy no estábamos en esta situación. Más todo lo demás que hemos criticado, como la contratación de asesores, los altos sueldos, etcétera. Con el 25 por ciento no podíamos hacer mucho.
—Era un fondo de inversión sin experiencia en el área.
—No la tenía, pero lo hizo mejor que Varig. Si me pregunta si hubiera hecho lo mismo que hizo el gobierno de Tabaré y el anterior ministro de Transporte, sí lo hubiera hecho.
Hay negocios en las asociaciones que pueden ser un fracaso. También es cierto que en el plebiscito de 1992 dejamos a Pluna afuera.
—Se han solucionado situaciones de pasajeros varados, pero el miércoles se insistió, por parte de un legislador frenteamplista, en que ancap y el brou deben cobrar su deuda.
—Hasta el momento le hemos encontrado solución a mucha gente, a la mayoría de los de las vacaciones de julio. Quedan otras situaciones difíciles y estamos buscando los mecanismos para resolverlas. Una vez que entre el concurso habrá que respetar sus normas, pero buscamos soluciones a un universo que es muy variado. Lo que no puede ocurrir es que a unos sí y a otros no. ancap y el brou son acreedores, uno comercial y otro financiero. Tienen los mismos derechos que todos los acreedores. Todo el mecanismo del proyecto de ley está hecho sobre cuatro puntos: asegurar la conectividad, defender los recursos del Estado, resolver la situación laboral de los funcionarios de Pluna, y atender todo lo más posible a los acreedores. ¿Y cómo lo hacemos, a esto último? En primer lugar quitándole al concurso un activo y un pasivo, es decir las siete aeronaves hipotecadas a favor del Estado, para llevarlas a remate. Todo lo que exceda lo que debemos de crédito, esa masa de dinero, va al concurso. A los que compren los aviones les decimos ustedes tienen una aerolínea uruguaya en trámite o certificada o existente, nosotros les ofrecemos las líneas que tiene Pluna por estos valores, tantos trabajadores, más la deuda de ancap y el brou.