De oposición y méritos
- Última actualización en 27 Julio 2012
- Escrito por: Ricardo Scagliola
Dijo que sería su último discurso ante una asamblea de Unidad Nacional (Una), que ya no volvería a la gran liga. Llamó a “tocar manos y abrazar compatriotas” y pidió “no entrar en la trampa de la política electrónica”. Fue la última intervención de Luis Alberto Lacalle ante su sector. Y aunque alguno gritó “No te vayas nunca, Cuqui”, lo del ex presidente el pasado sábado ante el congreso de la Una fue una despedida. O quizás el segundo capítulo de aquello que, el año pasado, dijo con otras palabras: “Yo ya no entiendo a esta sociedad y esta sociedad no me entiende a mí”. En su momento, su sorpresivo retiro de la escena pública abrió el juego interno dentro de la Una y desató la puja por el liderazgo del sector, una decisión de la que el propio Lacalle ya anunció que se abstendrá. En esa pulseada, Ana Lía Piñeyrúa y Luis Alberto Heber picaron en punta, pero aún quedan demasiadas dudas. La más importante: qué hará Luis Lacalle Pou y su sector, Aire Fresco, que de un tiempo a esta parte luce hiperactivo: suma nuevos dirigentes, recorre permanentemente el país y, en todos lados, se muestra como el as de la renovación de la mano de un libreto que combina un perfil netamente opositor con una agenda de nuevos derechos.
Pero el sábado, antes de los ravioles, el acercamiento al centro que algunos dirigentes del sector venían ensayando con Luis Alberto Heber a la cabeza pareció irse por la borda luego de aprobada una declaración que, en esencia, llama a la plana mayor de la Una a “alejar a los uruguayos del peligro creciente de ser presas de un régimen totalitario del Frente Amplio” que “sólo concibe el ejercicio del gobierno de un modo autoritario”. Según dijeron a Brecha fuentes del Partido Nacional, a solicitud de Lacalle el documento fue elaborado por tres asesores del senador Gustavo Penadés, otro de los dirigentes que aún no se han pronunciado por alguno de los candidatos en carrera. “Puede ser el fiel de la balanza en Montevideo”, argumentan desde el entorno de Piñeyrúa, donde el tono de la declaración vino como anillo al dedo a sus aspiraciones políticas. Hace tiempo que la estrategia de la diputada es disputar el espacio de derecha con el colorado Pedro Bordaberry y heredar así el electorado que otrora movilizaba el ex presidente Lacalle.
El vuelco abrupto hacia la derecha tomó por sorpresa a Heber, que el lunes siguiente matizó los términos utilizados en la declaración del sábado 21. En declaraciones a La República, Heber opinó que al documento “le faltó discusión” previa. Uno de sus asesores, el ex ministro de Transporte Juan Carlos Raffo, escribió en su cuenta de Twitter: “Acabo de leer la declaración y lo digo: entiendo el espíritu pero no comparto en absoluto alguna expresión de la declaración del congreso de la Una”. Arriba, en la primera línea de fuego, las discrepancias tuvieron otro tono, mucho más medido, casi inexistente. Y es que, interpreta la mayoría, casi sin darse cuenta, la declaración posicionó a la Una como principal oposición al gobierno, justo en momentos en que Bordaberry parece haber bajado su perfil tras la arremetida por la baja de la edad de imputabilidad. Con todo, ese detalle táctico no impidió que la molestia calara hondo en el entorno de Heber. Sobre todo luego de que Piñeyrúa defendiera –otra vez en Twitter– el tono de una declaración que, sostienen los alfiles del presidente del Directorio, nadie consultó. Ni siquiera el propio Heber, que levantó su mano a la hora de la votación. Los ravioles ya estaban arriba.
La polémica en torno a la declaración solapó lo que, para muchos, fue lo más trascendente del congreso sectorial: el lanzamiento de las precandidaturas hacia la elección del postulante de la Una de cara a las próximas internas de 2014. Y es que durante la reunión de la plana mayor del herrerismo también hubo lugar para la presentación en sociedad de las candidaturas por la Una a la carrera presidencial. De hecho, todos los aspirantes a ese puesto tuvieron su minuto sobre el escenario. A los discursos de Heber y Piñeyrúa –los dos que más claramente han manifestado su condición de candidatos– se sumaron los de Francisco Gallinal, de Correntada Wilsonista, José Carlos Cardoso, de Más País, Carmelo Vidalín, de Soplan Vientos Nuevos, y Lacalle Pou, de Aire Fresco. El aplausómetro, otra vez, dio ventaja a Lacalle Pou. “El Cuqui chico se trajo a la barra”, comentó un dirigente cercano a Piñeyrúa, desde donde descifran cierto operativo por colocarse, a la vista de todos, en el traje de candidato. Sin embargo, en diálogo con Brecha, Lacalle Pou se mostró partidario de “discutir primero el programa y después el candidato”.
El sábado el líder de Aire Fresco dijo que hay definiciones que “más vale demorar en tomarlas para tomarlas entre todos”, y pidió “frenar un poquito, poner punto muerto y entre todos resolver”. Lacalle Pou confirmó que en estos días comenzará una gira por todo el país que ha denominado “Por qué, para qué, para todos”, donde hablará “de todo menos de las candidaturas”. En sus huestes aseguran que la gira que el “Cuquito” emprenderá por el Interior será algo así como un termómetro para conocer, de primera mano, las impresiones dentro de su sector de cara a la competencia interna. Con un ojo en el mano a mano y otro en las encuestas, Lacalle Pou aspira a tomar una decisión cerca de principios de marzo del año que viene, luego del segundo encuentro nacional de su sector, que tendrá lugar en enero.
No obstante, Lacalle Pou adelantó a Brecha que su “intención primaria” es no ser candidato y, en cambio, buscar “un candidato que sea representativo y tenga chances”. Si bien dijo no tener una decisión tomada, ponderó su “afinidad especial y afectiva con Luis Alberto Heber”. El sábado, en el congreso de la Una, Vidalín y Gallinal fustigaron el adelantamiento de los tiempos electorales. El primero, cuando se quejó de los “codazos” que se dan entre los dirigentes para poder ser candidatos, luego de proponer la contratación de un psicólogo social “para saber cómo piensan los ciudadanos” y luego “interpretarlos”. El segundo, que condicionó su participación en el congreso a que no hubiera proclamación de precandidatos presidenciales, lo resumió en cinco palabras: “Señores: no es el momento”. En una línea similar, el rochense José Carlos Cardoso promovió la realización de un consejo elector para definir al candidato “sin codazos ni empujones”.
Desde la vereda de enfrente, Alianza Nacional (an) mide los tiempos políticos y espera. Liberada de las definiciones en torno al candidato, que todos saben será Larrañaga, el otro gran sector del pn prefiere apuntar sus baterías al gobierno, con énfasis en lo que consideran el gran asunto pendiente: la educación. “Vamos a dar la batalla por la educación”, repite Larrañaga, que en diálogo con Brecha fundamentó el fin de su idilio con el presidente Mujica en “la marcha de tortuga” del gobierno para cumplir con los acuerdos incluidos en el pacto educativo de todos los partidos políticos. A pesar de ello dijo a Brecha que la declaración del congreso de la Una “tiene términos que no son compartibles; no estoy de acuerdo con esa declaración ni con la utilización de esas expresiones”. En su sector, algunos interpretan que la competencia por la derecha, condimentada con la disputa por la herencia política de Lacalle, puede terminar haciendo implotar a la Una. Lo advirtió Vidalín, entre citas a Martín Fierro, durante el congreso del sábado: “Si entre hermanos se pelean nos devoran los de afuera”. De una. n

