Colorín colorado

La decisión de los liderados por Pedro Bordaberry de renunciar a sus siete cargos en los entes, enmarcada en una estrategia de dar el golpe de efecto y marcar un claro perfil opositor al gobierno de Mujica, puso en aprietos a la dirigencia nacionalista y a una parte minoritaria del Partido Colorado. Y contrasta con una política de fuerte cooperación en la mayoría de los entes autónomos y servicios descentralizados, tanto en el contralor como en la gestión.

Cuando en la blanca Unidad Nacional (Una) muchos todavía festejaban haberle arrebatado a Pedro Bordaberry la voz cantante de la oposición mediante la polémica declaración donde advirtieron sobre el peligro creciente de ser presas de un régimen totalitario del Frente Amplio, Vamos Uruguay (vu) volvió a aguarles la fiesta. En otra jugada táctica de los liderados por Bordaberry de cara a ubicarse como primera oposición al gobierno, el sector mayoritario del Partido Colorado (pc) encontró en las palabras del presidente José Mujica sobre la eventual “condena a la desocupación” que supondría la renuncia de los directores de la oposición en los entes y servicios descentralizados, la oportunidad perfecta para desmarcarse de la estrategia nacionalista en la lucha por el electorado conservador. Si en el último tiempo los blancos habían logrado quitar protagonismo a Bordaberry en temas tales como la liquidación de Pluna o el ingreso de Venezuela al Mercosur, la renuncia de los directores de vu a los entes volvió a poner en aprietos a la Una. Antes, el paquete de medidas presentado por el gobierno para combatir la inseguridad había opacado la ofensiva liderada por Bordaberry. Si la oficialista “estrategia por la vida y la convivencia” recogió algunos tintes represivos que el líder de vu había impregnado con su propuesta de baja de la edad de imputabilidad, el marcado descenso de las rapiñas, los hurtos y los asesinatos acalló la crónica roja de una oposición en permanente asedio.
Sin sus tradicionales caballitos de batalla en carrera, esta vez Bordaberry escuchó el consejo de sus hombres. Por un lado, Leandro Pauletti, uno de sus más cercanos asesores y, por el otro, el diputado Fernando Amado –varias veces cuestionado por sus posturas disidentes del resto de los integrantes de su sector– delinearon la estrategia. Sabían que, entre los directores de los entes, las palabras de Mujica habían caído como un balde de agua fría. Y, enseguida, plantearon al líder de vu la necesidad de dar un golpe de efecto político mediante la renuncia a los cargos que el sector ostenta en siete de los 16 organismos con representación del pc: ute, Antel, brou, Ursea, Comisión Administradora del Río de la Plata, Comisión Administradora del Río Cuareim y Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. La propuesta llegó el sábado al Comité Ejecutivo Ampliado de Vamos Uruguay, quizás la instancia más representativa de la orgánica del sector. El tema no estaba en el orden del día, pero el propio Bordaberry se encargó de incorporarlo, casi sobre el final. En un discurso conciso, de alrededor de diez minutos, el líder colorado argumentó que “quien gana una elección no es dueño del Uruguay” y que “los colorados no están atados a los cargos”. Tras una ronda de discursos de los principales dirigentes, la decisión fue respaldada por unanimidad. El portazo estaba cerca.
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