Brecha Digital

Sin eficacia probada

El proyecto para internar a los adictos en situación de calle diseñado para los consumidores de pasta base ha sido duramente cuestionado y difícilmente se apruebe en el Parlamento. Quienes trabajan en el terreno aseguran que tales prácticas no dan buenos resultados y que el acompañamiento y la generación de vínculos positivos resultarían más eficaces.

No toda letra con sangre entra: ninguno de los técnicos consultados se atrevió a defender la eficacia de la internación compulsiva en el tratamiento de las adicciones. Sin embargo, sí coincidieron en otro punto: cuanto mayor es la inserción social –fundamentalmente familiar y escolar– de quien consume, menor es el riesgo de que se vuelva un adicto (particularmente de drogas ilegales). La diferencia no la hacen las sustancias sino los entornos de las personas que las consumen, sobre todo cuando se trata de jóvenes y adolescentes. El propio director de la Junta Nacional de Drogas, Julio Calzada, declaró no hace mucho que entre el 90 y el 95 por ciento de los consumidores de algún estupefaciente rechaza la idea de iniciar algún tipo de tratamiento formal, ya sea de internación o ambulatorio. Incluso por estos mismos días representantes internacionales de la Organización Mundial Contra la Tortura solicitaron al presidente que dejara sin efecto esta idea.
Pero el proyecto de internación compulsiva de adictos lanzado desde el ámbito presidencial parece no haber tenido en cuenta casi nada de este panorama. Su propuesta principal es la creación del Sistema de Atención a las Víctimas del Consumo de Estupefacientes (savce), sostenido –en infraestructura y recursos– por los ministerios de Salud, Defensa, Desarrollo Social, la Junta Nacional de Drogas, asse, inau y la Udelar. El secretario de la Presidencia, Alberto Breccia, dijo el 10 de julio a la Comisión de Salud del Senado que una brigada buscará a quien esté consumiendo en la calle –en ese momento, o que acabe de hacerlo, o que tenga sustancias encima–, y que, “siempre que tal circunstancia resulte un peligro para sí o para terceros, podrá ser conducido en forma inmediata al centro asistencial que el Poder Ejecutivo disponga a estos efectos”. Consultado sobre lo ambiguo que resulta reconocer y determinar el “peligro”, Breccia aseguró que esas interrogantes serán desentrañadas por el “sentido común” de los brigadistas. El “detenido” pasará por manos de médicos y psiquiatras antes de llegar al juez, que deberá decidir la continuidad de la internación en un plazo máximo de 24 horas.

LA BASE ESTÁ. “Las principales drogas de la calle son el alcohol y la pasta base”, comentó a Brecha Julio Calzada. Quienes consuman alcohol no podrán ser internados por los brigadistas, pero sí conducidos a un hospital para comprobar que no hayan consumido otras drogas. Si no se las encuentran, los dejarán ir. La mira va cerrándose sobre un sujeto particular: el consumidor de pasta base.
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