Tomar un ejemplo negativo, naturalizarlo, universalizarlo, presentarlo como “la realidad” es, dice Slavoj Žižek2 la metodología para imponer un discurso dominante. Los dos principales referentes de la oposición repiten una idea: hemos invertido más recursos en educación (cierto) y no hay mejores resultados (falso). La letanía se profundiza: “han fallado en obras”, “están tirando la plata”, “hay falta de gestión”, se repite esquizofrénicamente sin dar detalles, las generalidades y máximas vacías abundan.
La realidad educativa, mucho más compleja ella, se debate entre mejoras alentadoras y desafíos que ponen en cuestión la capacidad de respuesta de las instituciones. Una formación docente universitaria es parte de la respuesta.
Cierto. El gasto público en educación ha crecido con recursos propios: entre 2005 y 2011 un 100 por ciento en remuneraciones y 200 por ciento en inversiones.3 Es probable que aún sea insuficiente. Sin embargo debemos salir del espejismo simplificador de que sólo con más recursos mejoraremos la educación; aunque sea una condición sine qua non, no es la única. La educación es un acto sustantivamente humano y relacional, los recursos económicos pueden resolver una enorme cantidad de sus problemas, pero no pueden resolverlos todos.
Falso uno. La cuestión de las obras. Algunos centros en donde hay una evidente demora en resolver los problemas son preferidos por la prensa y por la oposición. ¡En Uruguay una cisterna rota de un liceo llegó a ser tapa de diario! La anep realizó 1.656 obras entre 2005 y 2011 (nuevas y reparaciones medianas), sin contar las partidas descentralizadas para reparaciones menores que recibieron los centros entre 2005 y 2010. Sin duda faltan muchas obras porque necesitamos más centros y mejor mantenimiento, y para eso las transformaciones institucionales son necesarias, pero el esfuerzo realizado ha sido notorio.
Falso dos. No hay buenos resultados. Sólo a modo de resistencia empírica, diez datos alentadores: 1) los maestros tienen menos alumnos por grupo: mientras en 2004 tenían un promedio de 26,5 en 2011 se bajó a 22,3; 2) el número de grupos con más de 35 alumnos era de 1.247 en 2004, y en 2011 se redujo a 85; 3) la tasa bruta de escolarización de la población también mejoró del 86,7 por ciento en 2004 al 94,1 por ciento en 2011; 4) en primaria la repetición también se redujo en el mismo período, de 8,6 por ciento a 6,1 por ciento; 5) el programa Cero Falta abatió casi la mitad de las inasistencias en educación primaria e inicial, de 29.492 en 2009 pasó a 16.668 en 2011; 6) la brecha entre los más pobres y los más ricos que asisten a algún centro educativo se redujo –aunque sigue siendo alta– para casi todas las edades entre 11 y 22 años, entre 2010 y 2011 (menos 19 y 20), aumentando la participación en los centros de estudio de las personas más pobres por tercer año consecutivo, lo que significa que buena parte del crecimiento de la matricula está relacionado con la llegada de nuevos actores sociales antes excluidos; 7) la matrícula crece desde 2005 a 2010 en primera infancia e inicial, media básica, tecnológica, formación docente y Udelar;4 8) el porcentaje de población con ciclos educativos culminados aumentó entre 2010 y 2011 en primaria (1,1 por ciento), secundaria (6,8 por ciento) y educación terciaria (6,3 por ciento); 9) la cobertura a los 14 años viene creciendo en forma continua desde 2007, alcanzando el 92,4 por ciento, y a los 15 años 85,2 por ciento, la más alta desde que se tienen registros, y la cobertura en escolarización entre 6 y 11 años es cercana al 100 por ciento; 10) el analfabetismo bajó al 1,7 por ciento.
Tenemos, sí, gigantescos desafíos: el conocimiento de los estudiantes y sus problemáticas, cómo aprenden, sus aspiraciones y su forma de ver el mundo; la desvinculación y la no promoción creciente en la enseñanza media y su necesidad histórica de docentes titulados; la caída de los egresos en magisterio (a pesar del aumento general de la matrícula en formación docente), la falta de profesores de educación física en primaria, más y mejores posibilidades de perfeccionamiento docente, modificar el sistema de pasaje de grado y mejorar la calidad educativa, por mencionar tan sólo algunos.
La creación del iude (o universidad pedagógica) posibilitaría transformar radicalmente la formación docente. Desarrollar líneas de investigación y extensión en educación sobre los nuevos actores en la enseñanza, actualizándola con mejores estrategias educativas. Establecer cursos de posgrado para el cuerpo docente y refundar una política integral de formación en educación a escala nacional, con trayectorias educativas móviles para los estudiantes. Es condición necesaria, pero no suficiente.
No obstante su importancia –reconocida por actores sociales y políticos–, la cuestión del cogobierno pone en jaque su aprobación (como indicara recientemente en el Parlamento un representante del Partido Nacional) y para nosotros universidad es sinónimo de cogobierno. Un ambiente universitario no sólo necesita autonomía técnica para desarrollar su labor investigativa, extensionista y educativa, sino también el ejercicio del cogobierno, educativo y formativo en sí mismo. Hagamos entonces lo imposible por crear una institución que se dedique a profundizar en estas problemáticas y a comenzar a dar una respuesta integral a los desafíos educativos desde la base.n
1. Diputado por el mpp.
2. En defensa de la intolerancia, Sequitur, Madrid, 2007.
3. Los datos con que se ha elaborado el presente artículo tienen como fuentes principales: la Encuesta Continua de Hogares-ine 2010-2011, el Anuario Estadístico del mec (2010), la rendición de cuentas anep 2010 y 2011, la rendición social de cuentas de la Udelar (2010) y la página web www.presidencia.gub.uy.4.
Cabe indicar que primaria reduce su matrícula por razones demográficas, traspaso de estudiantes a la enseñanza privada y caída de la repetición. No obstante, mantiene su cobertura cercana al 100 por ciento.