Experimento K
- Última actualización en 31 Agosto 2012
- Escrito por: Fabián Kovacik
“¿Nos estás proponiendo integrar un espacio político con lo peor del peronismo que venimos denunciando desde los años de Menem?, le preguntó Rivas a boca de jarro a Néstor Kirchner. “Ayúdenme a construir poder. Si no tengo dirigentes ni masa, necesito recostarme en lo que hay hasta lograr una base propia de militantes y dirigentes. Por eso te propongo que se sumen ustedes, los socialistas.”
Ese era el escenario político en el que desembarcó el kirchnerismo aquel 25 de mayo de 2003. La primera jugada fue integrar a los restos peronistas de la Alianza, especialmente al Frepaso de Chacho Álvarez, proponiendo cargos dentro del gabinete ministerial nacional, provincial y en las legislaturas. Abandonar la estructura tradicional del peronismo, desde donde Eduardo Duhalde pretendía controlar al nuevo presidente, fue la primera movida. El guiño fue para algunas usinas de ideas y acciones de centroizquierda, huérfanas tras el fracaso de la Alianza.
Mantuvo al ministro de Economía del gobierno de Duhalde, Roberto Lavagna, con quien generó las primeras medidas concretas que mostraron la voluntad política por torcer el rumbo económico de los últimos 14 años. Sin embargo el equipo de Lavagna, tras la tormenta, empezó a perder peso, y comenzaron a ser consideradas las ideas y los integrantes del llamado Plan Fénix. En torno a éste se nucleaban economistas de las universidades nacionales de Buenos Aires, Córdoba, La Plata, de Cuyo y de Rosario, quienes desde 1997 habían comenzado a reunirse, aunque recién en 2001 emitieron su primer documento y presentaron un programa de recuperación de la economía argentina. Entre los integrantes de este espacio económico se encuentran investigadores de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), el recientemente fallecido Daniel Azpiazu y Eduardo Basualdo; la actual titular del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont; el actual titular de la Unidad de Investigaciones Financieras (uif), José Sabatella, quien asegura que hay que desdolarizar la economía “por las buenas o por las malas”, y Enrique Arceo, economista de la cta, entre otros. En mayo pasado el colectivo del Plan Fénix emitió un documento de apoyo entusiasta a la recuperación de ypf. De todas formas, algunos referentes de esta agrupación también elaboran para el Proyecto Sur, de Pino Solanas (así como otra porción de la cta tiene vinculación con el Frente Amplio Progresista de Hermes Binner, lo que parece evidenciar la diáspora del “progresismo” argentino).
Pero el principal apoyo ideológico rector de los K es la asamblea de intelectuales conocida como Carta Abierta, surgida en 2008 al calor de los debates sobre la aplicación de retenciones a la actividad agropecuaria. Entre sus referentes se cuentan el filósofo Ricardo Forster, Horacio Verbitsky, el dramaturgo Roberto Cossa, Eduardo Jozami, el politólogo Ernesto Laclau, el actor Lorenzo Quinteros y el director de la Biblioteca Nacional, Horacio González. Divididos en comisiones y distritos, los miembros emiten opiniones mediante cartas abiertas sobre temas económicos, política internacional, pueblos originarios, ecología, trabajo, etcétera.
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