Brecha Digital

Los lobbies y los fundamentos

El presidente Mujica desautorizó una iniciativa inconsulta del ministro Fernando Lorenzo, quien propuso que los trabajadores y jubilados financien el fondo de reparación a víctimas de la violencia. Desde el propio oficialismo se afirma que Economía cedió a las presiones del lobby de las aseguradoras privadas, inicialmente propuestos como los aportadores de fondos.
La controversia por la creación de un impuesto para financiar las pensiones reparatorias a víctimas de la inseguridad (que dejó en evidencia descoordinaciones notorias y discrepancias sustanciales entre miembros del gabinete de José Mujica) es una buena vitrina para detectar los fundamentos políticos y hasta ideológicos que se pretenden disimular con argumentos aparentemente “objetivos”.
El Poder Ejecutivo había enviado en junio pasado al Parlamento un proyecto de creación del Fondo Nacional de Indemnización a las Víctimas de Delitos Violentos, según el cual se otorgaría una pensión mensual de unos 14.000 pesos a familiares de fallecidos o a quienes sufrieran invalidez permanente. Dicho fondo se alimentaría con el 1 por ciento de la recaudación anual del Banco de Seguros y de las aseguradoras privadas.
En la Comisión de Constitución y Legislación de diputados, representantes de las aseguradoras privadas sostuvieron un enérgico rechazo a la forma de financiamiento del fondo, por lo que el Ministerio de Economía tomó la iniciativa de elaborar un proyecto sustituto, que fue presentado a la bancada de legisladores del Frente Amplio. Esta iniciativa proponía la creación de un impuesto a los sueldos de 0,033 y a las jubilaciones de 0,016 por ciento para el fondo, y a la vez modificaba los montos otorgados, limitando el tiempo de otorgamiento de las pensiones, un ahorro mezquino que Economía ya había aplicado, en el gobierno anterior –pero con la misma filosofía–, a las reparaciones de las víctimas de la dictadura.
Automáticamente, desde la propia bancada de legisladores oficialistas hasta el pit-cnt, pasando por los directores del Banco de Previsión Social, se registró una airada reacción: las soluciones siempre pasan por lo más fácil, que paguen los trabajadores y los jubilados; así se pronunció Ferrari, representante de los trabajadores en el bps, y desde el pit-cnt Edgardo Oyenard reclamó que se den señales claras de que se les va a cobrar a los ricos. El diputado Luis Puig, del Espacio 609, fue más allá y dedujo que el cambio introducido por el ministro de Economía implicaba la aceptación de las presiones ejercidas por las compañías aseguradoras privadas: dijo estar dispuesto a considerar un aporte de los trabajadores una vez que paguen sectores empresariales como los sojeros o los bancos. Más aun, Puig reaccionó ante la postura del ministro del Interior, Eduardo Bonomi, quien reclamó del Espacio 609 una “alineación” con las iniciativas respecto de la seguridad, entre las que el Fondo de Reparación es una de las medidas impulsadas en junio pasado. “No estoy de acuerdo con el pensamiento único”, dijo Puig.
Las diferencias en el oficialismo a propósito del proyecto sustitutivo de Economía –un rechazo que alcanzó también al ministro de Trabajo, Eduardo Brenta– y el debate generado exhibieron argumentaciones tales como que un aporte del 1 por ciento de la recaudación de las aseguradoras tendría un efecto inflacionario y, además, el aporte terminarían pagándolo los clientes por aumento de las cuotas de seguros. Por el contrario, se argumentó que un impuesto a los trabajadores y jubilados implica “poner unos pocos pesos al mes” y “¿quién se negaría a financiar a las víctimas con una contribución tan insignificante?”.
Dichas argumentaciones no doblegaron a quienes expresaron un profundo rechazo a la iniciativa del Ministerio de Economía. Cortando por lo sano el presidente José Mujica desautorizó a su ministro de Economía afirmando que aun no había sido adoptada una decisión oficial sobre la financiación del fondo y que se estaban manejando varias posibilidades. El tema era discutido hoy viernes en una reunión de la bancada del Espacio 609.

Comentarios   

 
+2 #2 george 02-09-2012 14:16
habrìa que poner los 13 millones y medio que la Direcciòn Nacional de Casinos va a regalar para pagar premios de carreras de caballos a los dueños de los equinos. Entiendo que el gasto del estado tendrìa un fin loable en vez de darle guita a gente que tiene solo un hobbie y tienen unos cuantos pesos si mantienen un caballo de carrera.
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0 #1 Gerardo Ismach 02-09-2012 00:11
Sin insultos. Simplemente en el FA, es mas, en el movimiento popular, se vive hace mucho tiempo la influencia de los lobbies empresariales. Ejercen presión y concurren a ambitos de decisión política donde no pueden ir, entrar o ser recibidos los ciudadanos de a pie. Desayunos, almuerzos, giras oficiales, fiestas patrias - o no - en embajadas,actos oficiales y privados, públicos - o no - , llamadas telefónicas, parlamento, juntas, Casa de Gobierno y hasta en la propia casa...del lobysta. Los ámbitos de la masonería serían otro de los lugares comunes. En estos años (casi 8) - con algunos hechos que nunca desestabilizaro n al modelo capitalista, el FA en el gobieno ha administrado honrado y dado mucho que ganar a los sectores que nunca sintieron un cuestionamiento a su dominancia en al Uruguay. Ojalá en los 2 años que quedan se reaccione virando a la izquierda. Un rumbo opuesto al del astorismo, al del FLS, del PS (por lo menos del que se ve actuar). Pero también al del MPP que ahora es el gran responsable de cederle la política económica a los que gobiernan atendiendo a los poderosos , relegando cuando no haciendo que los pobres paguen lo que los ricos no quieren hacerse cargo por mejor que les vaya y por poquito que sea. Es claro que esta posición es una cuestión de clase. Y aunque tengo esperanza en el Programa del FA, cada día confío menos en que esta generación de dirigentes lo honren y actúen en consecuencia con el mismo, por encima de toda otra palabra, influencia o tentación.Tal vez sean estos mismos sectores los que terminen apoyando a un tercer gobierno del FA. Ojalá me equivoque.
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