Garantizado

Un decreto que reglamenta los términos de la subasta de los siete aviones de Pluna vuelve a otorgar una garantía estatal para quien asuma el reflotamiento de la línea aérea.

 

Toda comparación es odiosa, pero quien esté evaluando la posibilidad de participar en la subasta pública que tendrá lugar en el aeropuerto de Carrasco el 12 de setiembre para adquirir los siete aviones de Pluna no podrá evitar la comparación entre los beneficios que obtuvo el empresario argentino Matías Campiani y los que ahora ofrece el gobierno en un intento de reflotar la aerolínea de bandera.
Campiani obtuvo en 2007 una garantía del Estado para el 100 por ciento de la compra de siete aviones Bombardier con una financiación del Scotiabank; el precio por esos aparatos no ha sido debidamente especificado hasta ahora, pero en todo caso al día del desplome de Pluna y el “despido” de Campiani, la deuda con el banco canadiense era de 136.885.156 dólares.
La subasta pública de esos siete aviones, que tendrá lugar el 12 de setiembre en el tercer piso del aeropuerto de Carrasco (el organizador se reserva el derecho de admisión de los curiosos no registrados para la puja), tiene como piso aquellos 136 millones, pero en todo caso, si fracasa la subasta “al alza”, una hora después se realizará una “subasta a la baja”, a razón de ofertas por 100 mil dólares, que irá decreciendo hasta un mínimo de 100 millones; gana el que haga una oferta única. Si hay dos interesados, es posible que los aviones se rematen a 100.200.000 dólares; si hay uno solo, se los lleva por 100 millones.
En este caso, el comprador obtiene una cierta ventaja sobre Campiani, pero hay que tener en cuenta que el decreto del Poder Ejecutivo del pasado 21 de agosto determinó que en esta oportunidad el Estado otorgará una garantía por el 75 por ciento del total de la subasta, a diferencia del 100 por ciento que le permitió a Campiani obtener la financiación del Scotia sin poner un peso. Estas nuevas condiciones obligan al nuevo comprador a establecer otras garantías, que en el caso del precio más bajo implicarán 25 millones de dólares.
La garantía que ofrece el Estado se otorgará a quien, junto con la compra de los aviones, se compromete a retomar las frecuencias de vuelos de Pluna que se mantienen en reserva, y a reincorporar a los trabajadores que están en el seguro de paro. El ganador de la subasta deberá ser una empresa nacional, pero el decreto del 22 de agosto permite que esa empresa ceda los derechos de esa subasta a un tercero, por lo que es una incógnita quién hará volar a Pluna en caso de que haya un decolaje.
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