Primero fue el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (opp), Gabriel Frugoni. Luego, el asesor presidencial en temas económicos, Pedro Buonomo. Y, más acá en el tiempo, fue el turno del subdirector de la opp, Jerónimo Roca. En tren de defender la línea económica más afín al presidente y con poco tiempo de diferencia, los peones de José Mujica salieron a marcar posiciones en su puja con el astorismo. El discurso giró sobre algunas premisas bien establecidas, como la necesidad de priorizar la política por sobre la economía, las críticas al statu quo y la defensa de algunas de las iniciativas presentadas durante este período de gobierno: en especial, el Fondes y el icir. En sus salidas a la prensa, ni Frugoni ni Buonomo ni Roca disimularon la pulseada con el astorismo. Y aunque negaron la existencia de dos equipos económicos, dejaron entrever un debate en la interna del Frente Amplio (fa) en torno a “valores” que, dicen, también están en cuestión dentro de la propia izquierda.
La repetición del mismo discurso llamó la atención en filas del fls. Y aunque no llegó a abordarse en la “mesa chica” del conglomerado –conformada por los principales dirigentes de Alianza Progresista, Asamblea Uruguay y el Nuevo Espacio, además de Esteban Valenti y el sindicalista Richard Read–, fue motivo de algunas conversaciones informales, sobre todo dentro del equipo económico encabezado por el ministro de Economía, Fernando Lorenzo. Allí, la interpretación predominante giró en torno a una “carrera por izquierda” donde, tras la ofensiva fiscalizadora de la Dirección General Impositiva (dgi) sobre el sector agropecuario y la encendida defensa –a cargo de Lorenzo– del acuerdo con Argentina para compartir información tributaria y eliminar la doble tributación, el equipo presidencial buscaría “no perder visibilidad y mostrarse más a la izquierda”. En su momento, tras el anuncio de la dgi, el vicepresidente Danilo Astori dijo que “se acabaron los intocables” en Uruguay. Poco después, en una reunión con la bancada del fa, Lorenzo intentó convencer a los legisladores de que aprueben el entendimiento “cuanto antes” porque, de otra forma, “se perjudica a Uruguay”.
Y aunque hasta hace poco el astorismo defendió a capa y espada el secreto tributario como herramienta de protección a la inversión, ahora el discurso parece ir en la dirección contraria. Según el diputado de Asamblea Uruguay (au) Alfredo Asti, “Si no adoptamos este tipo de medidas podemos perder la inversión de otros países que les exigen a sus empresas que solamente inviertan en aquellos países donde haya cierto nivel de transparencia”. En diálogo con Brecha, Asti dijo no querer atribuir intenciones a los dichos de Roca en el diario La República, pero explicó que “en este tema de la transparencia del sistema tributario estamos todos” y que, en cambio, hay diferencias, por ejemplo, con relación al icir. “A la vista está que todavía no ha podido cobrarse el impuesto. Nosotros pretendíamos cobrar lo mismo con impuestos ya existentes para no crear una nueva infraestructura normativa. Si Roca se refiere a que ellos querían gravar la tenencia de la tierra, nosotros queríamos gravarla aplicando otras herramientas, como el impuesto al patrimonio y gravando no solamente a los propietarios sino también a los que explotan la tierra en superficies mayores a las 2 mil hectáreas”, sostuvo.
Tanto en el fls como en el equipo económico encabezado por Lorenzo sigue primando la idea de que el icir es, además, inconstitucional. “Lo están recurriendo en la Suprema Corte, y la justicia lo va a bochar”, dijo una alta fuente del sector a Brecha. En filas del astorismo, muchos ven con preocupación la eventualidad de más medidas en la misma línea del icir, a la búsqueda de un giro a la izquierda que, aseguran, “puede pinchar la economía”. En el equipo económico, en tanto, siguen con preocupación las últimas medidas adoptadas por el gobierno argentino y repiten: “La economía no está para bollos”. Lo ejemplifican con la postura asumida por Lorenzo al haberle pedido al Parlamento no superar el gasto adicional de 140 millones de dólares previsto en la última rendición de cuentas. “La actitud de la otra parte era distinta”, dijeron las fuentes. Hacían referencia a que, a diferencia del astorismo, el equipo encabezado por Frugoni entendía que había espacio para aumentar aun más el gasto. El propio director de la opp había dicho a la salida del Consejo de Ministros, donde a mediados de junio se analizó el proyecto de rendición de cuentas, que “hay diferencias de matices” aunque reconoció que “lo importante es que estamos de acuerdo en los objetivos”.
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