Brecha Digital

Con ánimo de marcar la cancha

Después de las batallas ganadas con el icir, el Fondes y las modificaciones al proyecto original de rebaja del iva, el equipo más cercano a José Mujica estudia modificar el irae para incrementar los impuestos a las grandes rentas empresariales. El presidente no se ha pronunciado, ni ha dado señales al respecto. Sin embargo, una cierta ofensiva mediática de sus colaboradores más cercanos anuncia la disposición a confrontar posiciones con el astorismo, al que indirectamente ubican como uno de los defensores del statu quo dentro de filas.

 

Algunas figuras del entorno inmediato de José Mujica parecen decididas a dar una nueva batalla tributaria, similar a la que ocurrió con la creación del impuesto a la concentración de inmuebles rurales (icir), para avanzar hacia la aplicación de un impuesto a la renta de la actividad empresarial (irae) de carácter progresivo, tal como ocurre hoy con el irpf. La idea que comenzó a manejarse entre algunos de los jerarcas de la Torre Ejecutiva es –aseguraron fuentes de la Presidencia a Brecha– implementar un irae progresivo, “porque no tiene sentido que paguen el mismo porcentaje las empresas que ganan un millón de dólares al año, que aquellas que tienen utilidades de 50, 100 o más millones de dólares”.
Actualmente dicho impuesto es del 25 por ciento a la renta empresarial, con un aumento que puede ser del 5 por ciento, si no hay inversión y sólo se retiran utilidades. Con anterioridad a la reforma tributaria de 2007 las rentas estaban gravadas en un 30 por ciento a través del impuesto a la renta de industria y comercio (iric), que tampoco tenía carácter progresivo. Otro dato significativo es que la mayoría de las empresas agropecuarias no tributan por irae. Los productores rurales tienen la obligación de pagar ese impuesto si poseen más de 1.500 hectáreas de índice Coneat 100 y anualmente facturan por encima de 200 mil dólares. Aquellos que lo hacen por debajo de esa cifra o tienen menos tierra pueden optar por el Imeba (un impuesto a la venta de los productos). De acuerdo a cifras del mgap, 88,3 por ciento de las empresas optó por el Imeba, lo que equivale al 55 por ciento de la facturación bruta del sector; por el irae lo hizo el 7,8 por ciento, con el 34 por ciento de la facturación. En su momento se propuso la extensión del irae a todos los productores rurales, algo que fue fuertemente resistido por las gremiales del sector y tampoco tuvo consenso en el Frente y el gobierno. Para algunos dirigentes frenteamplistas esa extensión del tributo debería acompañar la progresividad.
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