Advertencia amarilla
- Última actualización en 05 Octubre 2012
- Escrito por: Victor H Abelando
La primera reacción del gobierno fue subir la tasa de referencia que fija el bcu, que pasó de 8,75 a 9 por ciento, como forma de aumentar el costo del dinero y quitarle liquidez a la plaza. La contrapartida a dicha medida es la depreciación del dólar, lo que ya despertó los temores de los sectores exportadores, que indicaron que la apreciación del peso provocará pérdida de competitividad.
El diputado Alfredo Asti (fa-au) dijo a Brecha que el aumento de la inflación es “principal preocupación del gobierno, porque tiene un aspecto social significativo, en especial por la afectación de los ingresos reales de los trabajadores y los pasivos”. De ahí, agregó, las medidas monetarias que se tomaron en ese sentido. Para Asti, el crecimiento del pbi (del 4 por ciento) tiene en la demanda interna uno de sus motores, y lo que acontece “es que esa demanda crece más que el pbi”, por eso la restricción en la circulación del dinero. No obstante, el legislador señaló como otro de los factores explicatorios del incremento del ipc, por ejemplo, la suba del precio de los commodities y del petróleo.
En función de la idea de que la mayor demanda provoca inflación, Asti precisó que si bien no cree que “los salarios sean el factor único en el aumento de la inflación, debe actuarse responsablemente a nivel de la negociación tripartita en los consejos de salarios. No vale pelear por un aumento nominal si eso implica una pérdida en el salario real o el nivel de empleo. Hemos aumentado el ingreso en los primeros tres quintiles, pero esa recuperación no puede ser infinita y debe estar asociada tanto al crecimiento del país como a la evolución de la inflación”.
Con una visión distinta, el economista Carlos Viera (ex director de la opp) discrepa con una concepción monetaria del proceso inflacionario, es decir: que al haber más dinero en circulación la gente esté más propensa a comprar bienes y servicios y por tanto a demandarlos más. “Eso está suponiendo que la oferta de productos no sube en relación a la demanda y que la circulación de dinero es constante. El problema es dónde cae el mayor precio explicativo: en esa expansión monetaria que facilita las compras o en el aumento de los costos, por ejemplo de las materias primas, lo que obliga a adecuar los precios para mantener los niveles de rentabilidad de las empresas. Un problema es que los empresarios exportadores trasladan los altos precios que alcanzan en el comercio exterior al mercado interno. Para que ello no suceda deben tomarse medidas de subsidios o exoneraciones, cosa que los neoliberales no aceptan y otros tampoco, para que esos precios no se trasladen al interior del país”, subrayó.
En la misma dirección, el economista Jorge Notaro discrepó con la visión reinante sobre la inflación y las medidas tendientes a contener el gasto. Señaló que los productos que explican el brote inflacionario son los alimentos (los que exporta Uruguay), como los derivados del trigo y la carne, más la suba del transporte y la salud (regulados por el Estado), y de ninguna manera por una demanda que supere a la oferta. El primer factor inflacionario, añadió, “son los precios internacionales y su traslado automático sin que exista mediación de políticas públicas para los precios internos y nada tiene que ver con la demanda, los salarios o el gasto público. La medida más sencilla es la que utilizó Azzini durante el primer gobierno blanco del siglo xx (1959-1963), con la reforma cambiaria y monetaria, estableciendo detracciones y con ello subsidiar el consumo interno”.

