“No creo que estemos construyendo el socialismo”

Con Raúl Sendic
En las gateras de la campaña electoral, advierte que en la izquierda “unos creen que están construyendo el socialismo y otros que estamos administrando el capitalismo” y que, de cara a 2014, el Frente Amplio debe definir su proyecto. Hace tiempo que su nombre se maneja para la próxima fórmula presidencial. Se siente parte de una generación “que aprendió a gobernar”. Decidido a salir a la arena política en 2013, se siente cómodo tanto en prendas vazquistas como en el ropaje mujiquista; tiene diálogo directo con el presidente y coincidencias cada vez más explícitas con Tabaré Vázquez. Filosóficamente contrario a la despenalización del aborto, admite que no hubiera votado el proyecto aprobado en Diputados. Se opone a la legalización de la marihuana, y está a favor del matrimonio igualitario. Entre citas al Che Guevara, cobija una mirada empresarial y defiende la competencia como punto de partida para el “cambio cultural”.

—Parece haber cierta escalada discursiva contra la figura del funcionario público, en parte debido al nuevo estatuto que el gobierno envió al Parlamento. Visto en perspectiva, ¿no corre el riesgo la izquierda de perder allí un vínculo tradicional con el funcionario público?
—Yo hice algunas manifestaciones públicas en relación a esto, y mi planteo es de defensa del Estado y del funcionario. Cuando hablamos del Estado inteligente hablamos de la necesidad de que los funcionarios estén cada vez más capacitados. Como dijo una vez Mujica, y creo que es una definición muy buena, el Estado y las empresas públicas son buena parte del escudo que tiene una sociedad para defenderse en un país tan pequeño como el nuestro. Ese escudo tiene que ser un escudo inteligente, tiene que estar capacitado, tener gente joven con iniciativa, tiene que tener creatividad y tiene que tener innovación. Yo defiendo a ese Estado, y hemos procurado dentro de ancap generar mecanismos que favorezcan eso. Hay gente que se ha enojado porque yo puse este elemento sobre la mesa, pero francamente estoy absolutamente convencido de que para cambiar y mejorar la gestión de las empresas públicas necesitamos más capacitación, mayor innovación y más exigencia interna para todos los funcionarios. Si se lograra explicar todo esto, no creo que se vaya a perder la base social. Cuesta explicarlo.
—¿Considera que hay un sector de trabajadores que defiende el statu quo y se resiste a los cambios, como plantearon Mujica y el director de la opp, Gabriel Frugoni ?
—Sí, hay parte de la gente que se resiste a esos cambios, porque no todos los funcionarios son iguales. Estas cosas las hemos hablado mucho con el presidente. Mujica tiene una visión del Estado desde los organismos centrales, porque en realidad Mujica no ha estado nunca en ninguna de estas empresas. Yo creo que las empresas tienen una dinámica muy fuerte. Hay empresas como Antel, ute, ancap, ose que tienen un dinamismo muy fuerte y que incluso desarrollan herramientas que el Estado central no tiene. Por ejemplo, hemos implementado un monitoreo en línea permanente sobre la marcha de los objetivos estratégicos, y pusimos en marcha la gestión integral de riesgos, un sistema que permite que la empresa asuma riesgos que están evaluados por nosotros mismos. Ahora, acá, dentro de ancap, no todos los trabajadores son iguales. Hay gente que tiene puesta la camiseta y ha tomado todas estas banderas de defensa de una empresa cada vez más eficiente y más inteligente, y otros que se resisten y defienden una empresa vieja que nosotros no queremos. Nos pasa que la empresa tiene un altísimo desempeño en determinadas áreas, como la de exploración petrolera, donde tenemos un equipo de gente que se ha capacitado y formado valorizando al país, con un altísimo desempeño, y áreas donde todavía cuesta mucho instrumentar estos cambios.
—¿No cree que desde el poder político a veces se toma al funcionario público como un blanco fácil, teniendo en cuenta el imaginario construido alrededor de él?
—En el fondo, yo creo que esto no tiene que ver sólo con los funcionarios públicos, creo que esto tiene que ver con toda la sociedad, y los culpables son ustedes, en realidad, porque la solución hay que ir a buscarla a los archivos de Brecha. Hay una carta que el Che le mandó a Marcha hace muchos años, una carta a Quijano, que se titula “El socialismo y el hombre en Cuba”, publicada por Marcha en su momento. Y el Che ahí habla del papel del individuo en la construcción de la nueva sociedad. El planteo del Che es: no vamos a cambiar la sociedad si no somos capaces de cambiar primero nosotros. No habla del papel del hombre como algo genérico... Tenemos que ser más exigentes en el conjunto de la sociedad. Porque, cuidado, en las empresas privadas pasa lo mismo. Y pasa lo mismo a nivel de la educación, tanto en la pública como en la privada.
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