Brecha Digital

Hay margen para aumentar impuestos a la renta del capital

Con Pedro Buonomo, asesor económico del presidente
Es uno de los economistas del ala más “socializante” que rodea al presidente. Convencido de que el fa está generando las condiciones para trascender el capitalismo, el ex viceministro de Economía cree que aún hay margen para avanzar hacia una mejor distribución mediante incrementos impositivos. Para eso –y a pesar del silencio presidencial– enviará a la fuerza política un proyecto para aumentar el impuesto a la renta de sectores como el agro o la minería, que se benefician de una coyuntura de precios internacionales favorables. Por otro lado, admite que controlar la inflación “está en la tapa del libro”, pero que tampoco se debe perder el sueño ni descuidar el objetivo de la competitividad.

 

—¿Qué concreciones resaltaría de lo que va de este gobierno? Me refiero a esos logros indiscutidos que la gente hace suyos.
—Siempre me quedo con lo que queda por hacer. El proyecto de izquierda es un proyecto inacabado que no puede quedarse estancado, y esa es la impronta que hay que darle en cada momento histórico. Las grandes reformas que comenzaron en el período anterior se consolidaron en este gobierno: la reforma tributaria, de la salud… Hay cosas irreversibles en los gobiernos de izquierda, y este gobierno las ha llevado adelante.
—¿Coincide con Danilo Astori en que el déficit está en educación e infraestructura?
—No sé si la palabra es déficit. Son temas complejos y totalmente diferentes. El tema de la infraestructura es clave en esta etapa de desarrollo. Creo que se está haciendo con mayor o menor eficacia. Pero creo que ahí no hay una restricción, ni un cuello de botella. Sí veo que, en temas de infraestructura, un asunto clave es apuntalar algunos proyectos básicos del país, como el ferroviario y el puerto de aguas profundas. Son proyectos paradigmáticos para que la infraestructura produzca un cambio en la estructura productiva del país. No se trata de construir infraestructura por ella misma, sino de tener una consistente con un modelo de desarrollo. En ese sentido el transporte ferroviario va a tener un resultado significativo al final del gobierno. En cuanto a la educación, creo que el problema viene desde atrás, con la crisis estructural que se produjo a partir del agotamiento del proceso de desarrollo del país al final de los cincuenta. Hay sectores de la población que han sido excluidos, y recuperarlos es un desafío muy importante. Es un proceso de mediano plazo y tampoco soy tan crítico respecto a lo que se ha hecho, y no ubicaría a esos dos temas como los grandes problemas del país.
—Se ha tildado al mpp de mal gestor. ¿En qué áreas haría una autocrítica o piensa que se podría rendir más?
—No entiendo esa asociación entre sectores políticos y capacidad de gestión. Los sectores políticos deben hacer propuestas, discutir políticas. Para eso están los partidos. La gestión es una actividad típica del gobierno, y se podrá hacer un poco mejor o peor. Pero lo importante, como ha dicho el presidente, son las decisiones políticas, hacia dónde vamos y cómo la gestión cotidiana se enmarca en esa estrategia. Los errores en gestión son independientes de su impronta política.
—¿Cómo ve la discusión ideológica dentro del Frente Amplio; esa tensión entre administrar el capitalismo o superarlo?
—Está en la esencia misma del fa, y la escucho desde que soy muy joven, cuando estábamos en los comités de base. Creo que es absolutamente válida. Yo adhiero a que el fa tiene que cumplir una etapa histórica que pasa por ir generando condiciones para avanzar a una sociedad diferente que trascienda al sistema capitalista. Hoy estamos en esta etapa de generar condiciones de igualdad, hasta llegar a una sociedad superior donde el hombre pueda desarrollarse plenamente de acuerdo a sus condiciones y no existan restricciones vinculadas con las relaciones de producción.
—Uno piensa en el Fondes, en el icir, como en pequeñas sensibilidades que se logran colar en una conducción macroeconómica bastante ortodoxa. ¿Estos proyectos pueden llegar a representar una verdadera mirada alternativa?
—El Fondes es una alternativa interesante pero no va a ser un modo de producción dominante, ni va a sustituir desde el punto de vista económico otro tipo de actividades. Como dice el presidente, es una señal para ir por otro tipo de alternativas. Yo creo que la conducción de la izquierda hasta ahora está basada en un gran pragmatismo, que trata de analizar una realidad cambiante. Son muy diferentes las respuestas que la política económica dio en 2005 a las que puede dar hoy. Había otras condicionantes, otras vulnerabilidades, y había que lidiar con ellas para no romper un equilibrio macroeconómico en el corto plazo que afectara a los sectores más vulnerables. Se ha venido avanzando, y hay oportunidades para seguir haciéndolo. Hay más margen para avanzar hacia una mejor distribución. Ha habido un excepcional crecimiento económico con méritos propios, pero también favorecido por la demanda de China, que explica el crecimiento de la economía mundial en la última década, y el precio de algunos productos que nosotros exportamos.
—La opp y la Presidencia han recuperado en materia económica en este gobierno un protagonismo que antes no tenían. Se ha criticado ese poder excesivo, sobre todo desde la oposición.
—Creo que la opp ha venido recuperando el poder que había perdido en períodos anteriores. Después de la crisis de 2000, los ministerios de Economía adquirieron mucho peso. Fue algo natural, porque había que mantener el control del gasto y los equilibrios macroeconómicos. Frente a eso, otras actividades absolutamente necesarias, como la planificación a largo plazo, el análisis de las empresas públicas y las inversiones, quedaron un poco relegadas. Es ese rol el que ha rescatado y le queda un largo camino para seguir elaborando y rescatando.
—¿Qué perfil se busca darle a las inversiones con el actual rol de la opp?
—La inversión extranjera ha sido muy importante para apuntalar el proceso, y no reniego de eso. Las condiciones para esa inversión han generado un impacto positivo en su momento. Pero el país ha cambiado, y hoy estamos en condiciones de ser más exigentes, y de tratar de canalizar la inversión hacia un proyecto de desarrollo propio. Los instrumentos que en su momento fueron válidos, como las zonas francas u otros mecanismo de excepción tributaria, hoy hay que verlos con otros ojos.

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