Brecha Digital

A velocidad crucero

Una integración plena entre Uruguay y Brasil parece alcanzable a mediano plazo y, de confirmarse, podría ser el dato más relevante de la política exterior desde el ingreso al Mercosur.

Los actores centrales de la política exterior de ambos países coinciden en señalar que los astros se alinearon y a fin de año dispondrán de un cronograma para ir hacia el definitivo libre tránsito de bienes, servicios y personas, la integración de cadenas productivas y del sistema eléctrico, y una política coordinada de innovación, ciencia y tecnología.
Para el gobierno uruguayo esta es la mayor prioridad en política exterior. Para el brasileño se trata de una “relación paradigmática”, que debería señalar el camino al resto de la región.
¿Por qué este tipo de relación es posible ahora, durante los gobiernos de Dilma Rousseff y José Mujica? ¿Por qué podría ocurrir en un momento complejo para el Mercosur? ¿Por qué ahora que Brasil es un jugador mundial? Responder a estas preguntas puede ayudar a despejar las dudas que cualquier lector informado tiene sobre los recurrentes amagues integracionistas que frecuentemente no se concretan.
El viernes 5 el canciller Luis Almagro (y un nutrido equipo) se reunió en Brasilia con su par Antonio Patriota para dar seguimiento al acuerdo firmado por los presidentes en  junio. “En diciembre vamos a tener un cronograma de corto, mediano y largo plazo para una integración más plena con Brasil, es un dato muy relevante”, dijo Almagro a Brecha, respecto a este proceso.
Encima del escritorio del canciller uruguayo hay una columna de opinión que Patriota publicó en la prensa de su país, en la que discurre sobre los proyectos, las negociaciones y la promoción en los que Itamaraty está embarcada para enfrentar el escenario de crisis mundial. Ahí destaca la visita de la delegación uruguaya a Brasilia: “Como afirmó el canciller de Uruguay la semana pasada, el Mercosur vive un momento de fortaleza: el intercambio de Brasil con el bloque aumentó en 12 veces desde su creación, pasando de 4,5 billones en 1991 a 47,2 billones de dólares  en 2011. Los bienes manufacturados representan más de 90 por ciento de las exportaciones brasileñas para el agrupamiento, configurando una fuente de empleos de alta calidad para el país”.
En términos diplomáticos, donde ninguna frase se pronuncia o escribe sin meditar, la cita de Patriota en un texto público es un gesto de reconocimiento para Uruguay y un signo de los tiempos.

 

ÓPTIMA. Otro dato relevante es que la relación se ha fortalecido desde el nivel más alto, pasando como se vio por las cancillerías y también por las burocracias que ejecutan los acuerdos.
Varias fuentes consultadas coincidieron en que la relación entre Rousseff y Mujica es óptima, y mucho más estrecha que la mantenida por Vázquez y Lula, que tuvo sus momentos altos pero también de los otros.
A diferencia de Vázquez, que se reunió unas cuatro veces con Lula durante su mandato, pero que entre 2006 y 2009 no visitó Brasilia, Mujica es, entre todos los mandatarios del mundo, el que en más ocasiones se reunió con la presidenta de la potencia regional. No sólo en visitas oficiales, también en apartados durante las cumbres en que se encuentran. En julio de este año Dilma recibió a su par uruguayo en el Palacio da Alvorada, siendo la primera vez que se abría la residencia oficial para recibir a otro mandatario.
Por otra parte, Vázquez también quedó enfrentado con Brasil por la iniciativa de negociar un tlc con Estados Unidos, algo a lo que Itamaraty se opuso con empeño militante en el seno del Mercosur, y así lo hizo saber el entonces canciller Celso Amorim directamente en un viaje relámpago a Uruguay.
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