Casi 9 mil millones de dólares transferidos al exterior
Mientras por un lado se procura limitar los ajustes salariales, las transferencias de capitales al exterior treparon a un tercio del producto bruto interno. El discurso se apoya en un “pesimismo” empresarial que no guarda estrecha relación con la realidad, al menos de sus propias empresas.
El gobierno soporta, con tonos a veces agresivos, a veces de lamentos, una constante presión empresarial para: 1) una modificación de la política de ajustes salariales, 2) una readecuación de la política fiscal, y 3) una suba fuerte de la tasa de interés del Banco Central. De lo contrario, dicen los analistas, se ingresará en una pérdida significativa de la competitividad y una desaceleración de la economía con inflación alta. Los acuerdos para la rebaja en los precios de 200 artículos de la canasta básica y el congelamiento hasta fin de año de los artículos en las góndolas de los supermercados, para detener la inflación, no modifican la postura.
Las presiones, sin embargo, no tienen en cuenta ciertos comportamientos. El reciente aumento de la tasa de interés de política monetaria, de 8 a 9 por ciento en 12 meses, no modificó, como se suponía, la política de los bancos privados de plaza que en general, salvo alguna excepción, mantuvieron los niveles previos de sus tasas de interés, notoriamente inferiores a la inflación registrada. La explicación, como siempre, tiene que ver con la conveniencia: los bancos tienen la suficiente liquidez como para rechazar depósitos (y el rechazo se logra con tasas bajas) y poner el acento en la multiplicación de créditos.
Como consecuencia, los depósitos se trasladan al exterior: según divulgó el Banco Internacional de Pagos, el dinero uruguayo colocado en el exterior creció 9,1 por ciento en el último trimestre, pese a las bajas tasas que se pagan fuera de la comarca. Los 8.700 millones de dólares transferidos representan 25 por ciento más que los niveles de hace un año, cortando, además la racha de siete trimestres en que el proceso era el inverso, una caída sostenida y en cierta medida una repatriación de capitales.
Los depósitos de residentes uruguayos en el exterior, que representan casi una tercera parte del producto bruto interno, son los más altos de Latinoamérica. El incremento de los depósitos de los bancos chilenos en el exterior, por ejemplo, fue de 3,9 por ciento, una diferencia significativa si se tiene en cuenta que dichos depósitos apenas sobrepasan los 13 mil millones de dólares.
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