Jorge Lanata y la batalla de los medios
Recibió a Brecha en su nuevo semipiso de avenida Libertador, en la zona de Retiro. Sostiene que él no cambió su discurso sino que los diarios como Clarín, para el que ahora trabaja, se enfrentaron al kirchnerismo y por eso lo contrataron. Se apasiona y se enoja cuando Brecha lo enfrenta a viejos ejemplares de los medios en los que criticaba a monopolios de prensa. Primero asegura estar de acuerdo con la ley de medios del gobierno y minutos más tarde la califica de “engendro”. Jorge Lanata en estado puro y contra todos.
En Argentina se habla del 7 de diciembre como del 7-D, un día parteaguas. Ese viernes entra en plena vigencia la ley de medios promulgada en 2009, al vencer las medidas cautelares que el grupo Clarín obtuvo de la Suprema Corte de Justicia. El conglomerado dirigido por Ernestina Herrera de Noble logró entonces, mediante diversas chicanas judiciales, postergar hasta este diciembre la aplicación de una ley que lo obligará a desprenderse de algunos de los medios que controla, sobre todo canales de televisión.
—¿Qué va a pasar el 8 de diciembre, cuando ya esté en plena vigencia la ley de medios?
—Una posibilidad es que no pase nada. El gobierno ha ido creando una especie de mito épico y hay que ver si va a estar a la altura de ese mito. Hubo otras oportunidades en las que el gobierno creó mitos y después no estuvo a la altura de las circunstancias.
—¿Por ejemplo?
—Papel Prensa es un caso. Después del debate sobre la nacionalización del papel para diarios, Papel Prensa sigue en manos de Clarín. Por distintos motivos está todo trabado legalmente.
El gobierno da la idea de que el 7-D desaparece el grupo Clarín. Pero hay otros dos caminos posibles. Uno es que Clarín, un minuto antes de la medianoche del 7 de diciembre, decida desinvertir. Y el otro es que tenga que elegir con qué se queda, entre plata y política, para decirlo de alguna manera. Creo que va a elegir la política, y me parece que es inteligente como decisión. Plata y política es un resumen de lo que sería la decisión entre decidirse por Canal 13, Todo Noticias y Cablevisión. Creo que en ese caso Clarín estaría dispuesto a perder Cablevisión, pero no lo sé.
—La semana pasada Martín Becerra, en una entrevista con Brecha decía que el gobierno manejó mal la cuestión polarizando todo entre Clarín y el gobierno, dejando de lado una cantidad de datos importantes de la ley y metiendo la pata en muchos otros. ¿Coincidís con esa apreciación?
—En principio estoy de acuerdo con la ley de medios. Me parece que está bien que no haya monopolios. Pero eso está bien en todos los casos y no sólo para Clarín.
—¿Te referís al crecimiento del grupo Szpolski que maneja el diario Tiempo Argentino, Miradas al Sur, Veintitrés y radio del Plata, entre otros medios?
—Me refiero a Sergio Szpolski, al grupo Vilá Manzano y otros amigos del gobierno. Radio Continental debería perder la licencia, Telefónica se tiene que desprender de Telefé. Todo esto es conceptual y me parece bien. Pero esta es una ley hecha en la facultad y no en la vida real. Y tiene ese defecto: desde el punto de vista teórico está muy bien, pero es completamente inaplicable.
—¿Por qué es inaplicable?
—Por muchos motivos. En principio te diría que ellos (el gobierno) tienen un concepto erróneo sobre los medios. Creen que los medios son elementos que conspiran de manera unívoca, que todos los medios pueden ser manejados de una manera unívoca. Imposible. Nadie que haya manejado redacciones –y yo manejé redacciones toda mi vida– ignora que a trescientas personas nunca las vas a poder controlar. Que vos a lo sumo leés la tapa y las dos primeras notas de Política y después no tenés idea de nada. Es más, lo publicás sin saber de qué carajo se trata. Yo, en el programa de radio y de tele tampoco sé de qué van a hablar los columnistas. Ellos (otra vez por el gobierno) tienen un concepto muy estalinista de los medios, y ahí es donde se equivocan. Creen que podés crear audiencia por decreto. Y no es así. No es cuestión de cuántos medios vos hagas, sino de cuántos medios la gente escuche. Podés tener un montón de medios, lo que no significa de ninguna manera que la gente vaya a escucharlos. Y de hecho es lo que le pasa al gobierno hoy. Montó el aparato de propaganda más grande desde 1950 y no existe ninguno de todos esos medios… No tienen un diario de medio millón de ejemplares; el que más vende es Tiempo Argentino, y vende 20 mil. No tienen un programa de televisión que mida, no ya quince puntos sino diez; los que más tienen miden dos puntos; no tienen programas de radio que vayan primeros. ¿Se entiende? Tener canales de comunicación te sirve si tenés qué decir en ellos, y si das algún contenido que a la gente le importe. El periodismo oficial nunca fue negocio en ningún país del mundo, a menos que sea lo único que hay. Pero si hay otros, nunca un diario oficial va a funcionar. Y hay otra cosa más. En el Senado, cuando me invitaron a hablar sobre la ley de medios, muchos años antes de que se aprobara, dije que era increíble que una ley supuestamente moderna no hablara de Internet. Es una ley que va a ser vieja hoy. Sancionan una ley de medios porque quieren remplazar la ley de la dictadura, lo cual me parece bien, pero la modernizan con otra que es vieja al sancionarse, porque en diez años toda la comunicación electrónica se va a sintetizar en Internet. Me parece que la ley es un engendro.
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