Tarde, pero llega

Socialdemocracia en Brasil, Chile y Uruguay

Mientras temblaba la Europa del sur, enfrentada al paro de centenares de trabajadores que bramaban por los recortes a su Estado de bienestar, en un remoto rincón del otro sur –el de América Latina– se discutía sobre lo que significa la socialdemocracia hoy y cómo España, Brasil, Chile y Uruguay intentan construir, un poco tardíamente, modelos con este tinte.

Muchos han comparado la crisis económica actual con la de 1929. Y fue precisamente la estela de aquel crack la que consolidó la idea de que el Estado debía intervenir en la economía para garantizar que los ciudadanos no quedaran (tan) a merced del capitalismo. Después de la Segunda Guerra Mundial en Europa pulularon los estados socialdemócratas. A partir de los ochenta, en medio de la ola expansiva de la integración, se sumaron España, Portugal y Grecia. Son socialdemocracias “tardías” –diferentes a sus antecesoras “clásicas”– porque recién en ese momento, luego de los quiebres institucionales que vivieron, comenzaron a fortalecer sus partidos y movimientos sindicales. En América Latina, la oleada de administraciones de izquierda motivó que politólogos, sociólogos y economistas comenzaran a discutir si algunos de sus gobiernos podían considerarse socialdemócratas. Esta fue la consigna del seminario internacional “Socialdemocracias ‘tardías’. Europa del sur y América Latina. España, Brasil, Chile, Uruguay”.* CONCEPTO COMPLEJO. Parece difícil englobar bajo un mismo rótulo regímenes iniciados en momentos cronológicos tan distanciados y con contextos tan diferentes. Pero muchos sostienen que los gobiernos de Europa del sur junto a Brasil, Chile y Uruguay pueden definirse como socialdemócratas. Para Jorge Lanzaro, del Instituto de Ciencia Política (icp) de la Udelar, estos países tienen modelos que llama “criollos”, caracterizados por gobiernos de izquierda institucionalizados, de procedencia socialista –en el caso de Chile se aplica hasta el fin de la Concertación de Partidos por la Democracia–, y estrechamente vinculados al movimiento sindical. En su proceso de adaptación moderaron su ideología, alejándose del discurso “radical” y alcanzando un amplio grupo de electores. Pero aunque todos estos países queden incluidos en la definición, cada uno tiene sus rasgos distintivos. Para Lanzaro, esas peculiaridades dependen de los recursos políticos y el potencial socialdemocrático de cada uno (el pasado institucional del Estado, el coeficiente de poder del gobierno –es decir, su representación parlamentaria–, el peso político del partido de izquierda, la fuerza del movimiento sindical, así como el vínculo que mantiene el partido y el gobierno con la población desocupada, por debajo de la línea de pobreza y trabajadores informales). En concordancia con esta línea, Ana Farías, de la Universidad Católica de Chile, analizó el caso de su país diferenciando entre gobiernos socialdemócratas que introducen políticas de bienestar (allí incluye a la Concertación), y regímenes de bienestar socialdemocráticos, con cambios estructurales ajenos a los vaivenes políticos. El juego de palabras sirve para marcar la delicada dimensión de los términos. Así, se podría pensar que las socialdemocracias tardías definen más gobiernos que regímenes. Fernando Filgueira, del Fondo de Población de onu, considera que a pesar del claro giro de la izquierda latinoamerica, la aplicación del concepto de socialdemocracia en ellos es cuestionable. Así es que el régimen “clásico” escandinavo posterior a la Segunda Guerra Mundial presenta algunos rasgos que “están bastante alejados de lo que caracteriza al modelo de políticas sociales y de variante del capitalismo de América Latina, que ha propuesto su izquierda históricamente”. Tales elementos diferenciadores del modelo nórdico son, por ejemplo, un carácter más liberal en su matriz esencial y una coalición política que nucleó a trabajadores urbanos junto a pequeños y medianos productores rurales (la alianza rojo-verde). Esta es una característica singular de aquellos países y se aleja del movimiento social latinoamericano. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

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