“No me gusta estar a la derecha del Frente Amplio”
- Última actualización en 16 Noviembre 2012
- Escrito por: Rosario Touriño
Con el intendente de Maldonado, Óscar de los Santos
“No me gusta estar a la derecha del Frente Amplio” Desprende sencillez y un aire campechano por donde se lo mire. Pero se para como un bicho político a la antigua: de los que no reniegan del debate ideológico frontal, en la arena pública o en el boliche. Reivindica decididamente su pertenencia al Frente Liber Seregni e incluso acude a las reuniones de la “mesa chica” de ese grupo.* Es imposible no imaginarlo, cual rara avis, en medio de buena parte del equipo económico (al que alguna vez Mujica bautizó como “Harvard”). Aunque ya hace mucho que abandonó el Partido Comunista, utiliza términos como “latifundio” y “plusvalía”, algo que parece impensado en varios de sus colegas. Pero insiste en ubicarse en las antípodas de las calificaciones y se muestra muy molesto frente a los intentos de “los compañeros” que pretenden situar al fls a “la derecha del Frente Amplio”.El mensaje alude al propio presidente (que alguna vez distinguió entre “socialistas” y “apenas socializantes”) y también al entorno más directo de Mujica. Para él, “derechizar” a alguien por plantear que el impuesto a la tierra no combatirá la concentración es una “simplificación”. De todos modos aclara que apoya el impuesto, y no se niega a gravar más a la renta empresarial (aunque lo que más le preocupa es la escasez de debate frente al “gran salto” que podría dar Uruguay en materia de desarrollo).
—En entrevista con Brecha en 2011 usted mostraba un considerable desencanto con el momento del Frente Amplio (fa), e incluso decía: “tengo una gran incertidumbre conmigo mismo sobre mi futuro político”. ¿Ha cambiado en algo su visión?
—Yo ahí hablaba sobre todo con relación a la falta de entusiasmo militante respecto al proyecto. Y luego me hicieron una pregunta recurrente: qué iba a hacer luego de esta reelección. Es una pregunta a destiempo, que todavía me descoloca. Lo que tengo claro es que me importa el debate en la izquierda, la transformación política de sus estructuras, la relación con la sociedad civil, pero no tengo planteado el día después. Lo que tengo planteado es que voy a seguir siendo militante de izquierda.
—¿Y esa visión desencantada todavía está?
—Ese proceso aún está presente. La elección interna del fa metió un chorro de oxígeno que permitió revitalizar alguna de las estructuras, y ahora con la presidencia de Mónica (Xavier) es más que notorio. Esto no significa que tengamos resuelto el conjunto de los vínculos con la sociedad, y mucho menos aun en términos de profundización teórica, política. El otro día, (Gerardo) Caetano decía que objetivamente existían condiciones para dar un salto hacia el desarrollo del país, por las condiciones regionales. El planteo es cómo la izquierda se ubica en perspectiva, para acelerar un proceso y consolidar lo que hemos hecho. Y para eso no alcanza sólo con ganar el gobierno. Hay una serie de transformaciones en la escala de valores de la sociedad, donde la izquierda tiene que reconstruir un relato para poder comunicarse con las inmensas mayorías. Hablo de la convivencia, de ser capaz de administrar los disensos, del esfuerzo por construir unidad en los planteos políticos, donde no se haga exclusivamente la medición de fuerzas de las corrientes de opinión. Muchas veces éstas tienen más de personal que de ideológico.
—Ahora, todavía en el fa no se percibe la existencia de equipos potentes que empiecen a diseñar ese nuevo modelo a 20 años…
—Sí, tenemos el enorme desafío de consolidar los dos años y pico de gobierno que nos quedan, resolver algunas debilidades y afirmar lo que el presidente plantea como proyecto de desarrollo. Esa posibilidad de dar un gran salto: con la infraestructura, la logística, los eslabones de valor agregado en la cadena productiva, sin descuidar las tensiones vinculadas al ambiente, que hay que administrarlas con profunda discusión democrática, porque ha habido falta de sintonía con parte de la base social. Otro aspecto es la relación del Estado nacional y sus empresas públicas con los gobiernos departamentales y locales, y con el territorio. Sin falsos chovinismos, el concepto de desarrollo en regiones nos va a permitir a la izquierda, a la academia, a los más amplios sectores, diseñar ese “pienso” colectivo en condiciones materializables. Hay una discusión permanente: si vamos a ser administradores del capitalismo o una sociedad superadora. Lo que tenemos claro, aunque pueden existir matices, es que el capitalismo como tal no resuelve el problema de la humanidad, y hace entrar en contradicción al planeta como tal. Nadie puede asegurar hoy que con este modelo de desarrollo no vamos a perder lo que logramos. Y los elementos de distribución de las cadenas productivas –pienso en los asalariados– también hay que rediscutirlos.
—¿Pero no son demasiados los disensos internos en el fa? Algunas iniciativas provenientes de los economistas más próximos a Mujica, como el impuesto a la concentración de inmuebles rurales (icir) o el incremento del irae, no tuvieron buena recepción en el fls.
—El icir yo lo comparto en líneas generales y también que vaya destinado a la caminería rural, la infraestructura, y las empresas regionales. Aunque no estoy convencido de que vaya a limitar a los grandes propietarios de tierra, porque varios suman miles de hectáreas de a pedazos. Pero hay una transferencia de recursos del latifundio a la infraestructura de otros sectores que sí compartí desde el primer momento. El irae, que se plantea aumentar, no me molesta que se haga en una primera fase. Pero tengo que proponer con absoluta honestidad intelectual que Uruguay, para ser competitivo, necesita tener un vínculo mucho más estrecho con la región, con sus cadenas de valor y con la creación de formas asociativas entre el Estado y los empresarios de tipo regional. Y ese proceso necesita alianzas entre los estados, las organizaciones sociales, y también entre el capital. .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.


Comentarios
Pero ineludiblemente tambien el problema afecta a quien "no reniega del debate ideologico frontal"... a quien "le preocupa la escasez de debate frente al ´gran salto´"...
¿Pero que clase de debate puede armarse cuando una parte empieza por conceder... "la falta de entusiasmo militante respecto al proyecto"...
Repite, por tercera vez, para no seguir, que "me importa el debate en la izquierda"...
Pero la respuesta en este sitio ha sido el silencio. Un ensordecedor silencio... a lo largo de toda una semana...
Durante esa misma semana, desde las alturas empireas, el Cacique Tabare anuncio que va a dictar condiciones...
La lapida funeraria volvio a caer retumbando sobre la fosa de muerte...
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