Brecha Digital

Las semillas de la discordia

Transgénicos en cuestión

De las nóminas que ordenan a los países según méritos y deméritos hay una en que Uruguay figura sorprendentemente alto: la de la producción de transgénicos. El Gabinete Nacional de Bioseguridad parecía no ver ningún problema en esto, pero una intervención del canciller parece estar recordando el dramáticamente aprendido principio de precaución. 

 

Un proceso casi automatizado se frenó. El Gabinete Nacional de Bioseguridad, integrado por seis ministros, venía aprobando la liberación comercial de todos los eventos transgénicos que llegaban a su ámbito. Pero esta primavera la duda parece haberse instalado en algunos de sus miembros. Al menos eso puede leerse en una carta que el ministro de Relaciones Exteriores, Luis Almagro, escribió al subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, Enzo Benech. El número dos del mgap es el principal referente del gobierno en estos temas y preside la Comisión para la Gestión del Riesgo, instancia previa a la definición para la liberación de transgénicos.
El detonante, al parecer, fue la gran repercusión que tuvo el estudio de la Universidad de Caen, liderado por Gilles-Eric Seralini. La investigación fue publicada en la revista Food and Chemical Toxicology a mediados de setiembre y afirmaba que el maíz nk 603 y el herbicida glifosato –ambos de Monsanto– son cancerígenos.
El estudio francés, que generó amores y odios y dividió a la colectividad científica, surtió efecto en los gobiernos de varios países de la región. Por ejemplo, en Brasil se continuaba discutiendo al cierre de esta edición si dar marcha atrás y anular la liberación comercial ya otorgada para las cinco variedades de maíz genéticamente modificado que incluyen al nk 603 en su composición. Asimismo, en Paraguay la liberación de este evento era casi un hecho, pero luego de la publicación se postergó esa decisión. En Uruguay, en tanto, se creó una comisión técnica para analizar el estudio.
Brecha pudo confirmar que la carta de Almagro circuló en varios ministerios y que, según las fuentes consultadas, plantea que la información manejada para liberar un evento transgénico es pobre. En su carta, el ministro también apela a desarrollar mecanismos de seguimiento luego de la aprobación de los cultivos transgénicos. Almagro sugiere además que, si el escenario no cambia, no firmará nuevas liberaciones. Su postura entra en consonancia con algunos informes elaborados por los técnicos que asesoran a la Comisión para la Gestión del Riesgo en esta materia.

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