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Otras meditaciones

Los artistas de la Colonia Etchepare

Alguno ha sido clasificado como “débil mental”, pero las capacidades artísticas de muchos pacientes psiquiátricos no sólo han hecho que sus obras luzcan en prestigiosas galerías sino que se transformen en una vía de salida.

 

Salía de nochecita a enterrar su tesoro plateado. Porque “el arte no es para verse”, decía. Un psiquiatra lo veía desde el consultorio y lo seguía para desenterrar las esculturas. Su creador era un paciente de la Colonia Santín Carlos Rossi. Era arte bruto.
Otro adornaba arbolitos de Navidad. Pero los árboles tenían raíces en la tierra y los chirimbolos eran frasquitos de medicamentos de colores atravesados por una caña de tacuara. Su creador era un paciente del pabellón de niños de la Colonia Etchepare. También era arte bruto.
 
LOS ARTISTAS. Son dos casos que pone como ejemplo de un art brut puro la tallerista de artes plásticas de la Colonia Etchepare y doblemente licenciada en arte Isabel Cavadini. Pero en la colonia –como en otros centros psiquiátricos y también fuera de ellos– hay muchos más “artistas otros”. Así los cataloga el curador de la muestra Meditaciones triádicas y director del Museo Figari, Pablo Thiago Rocca. La exposición recoge las obras de tres artistas de la Etchepare –Ergasto Monichón, ya muerto, Cristina Pintos y Alberto Méndez– y se vincula con la investigación realizada por Rocca para el libro Otro arte en Uruguay.*
El término art brut fue acuñado por el artista Jean Dubuffet en 1945 para referirse a “las obras ejecutadas por gente carente de cultura artística”, en las que “sus creadores lo extraen todo (…) de su propio interior, y no de los estereotipos del arte clásico o de moda”. Dubbufet y otros pensadores que vinieron después acordaron en que se trata de un arte espontáneo que tiene mayores vínculos con lo inconsciente; “un arte perverso que sale de las entrañas”, me ayuda el artista y compañero de trabajo Eduardo Cardozo.
Dentro de los artistas que tuvo y tiene la colonia “hay de todo”, dice Cavadini. “Hay quienes están más cerca del arte bruto y quienes tienen alguna clase de formación. A Cabrerita** se lo ha puesto dentro del art brut porque estuvo muchísimos años hospitalizado, pero era pintor afuera y había recibido formación artística”, ejemplifica.
“Estos artistas, por no tener miedos y prejuicios para enfrentar ciertos problemas, pueden meditar y conceptualizar en un plano a veces más profundo que el de otros artistas profesionales”, formula Rocca, pero aclara que “no todos los locos son artistas. No es una mera expresión de pulsiones desbocadas. Son artistas que pueden elaborar y construir meditaciones, pueden elaborar un mundo que les es propio, personal y que tiene un valor estético por sí mismo”.
 
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