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Conciencia con “c” de chicle

Ginecólogos hacen uso de la objeción de conciencia

Los 12 ginecólogos que desempeñan tareas en Salto presentaron su objeción de conciencia para realizar abortos, tal como lo permite la nueva ley sobre interrupción voluntaria del embarazo. La monolítica coincidencia –publicada en el diario El País la pasada semana– se repitió en Tacuarembó, donde siete de ocho médicos presentaron su objeción, y también en Paysandú, donde sólo uno de los 16 profesionales está dispuesto a participar en la interrupción del embarazo de sus pacientes.

 

La objeción de conciencia es una herramienta prevista para salvaguardar a aquellos médicos que, por convicciones éticas, filosóficas, religiosas, se opongan a la interrupción voluntaria del embarazo. Es, en consecuencia, una decisión extremadamente personal. La ley establece que los objetores se ven libres de realizar el acto quirúrgico, o de recetar los fármacos que inducen al aborto, pero no los exime de atender, acompañar e informar a la paciente antes de la interrupción del embarazo, ni de hacer el seguimiento una vez realizado el acto, aspecto que también es cuestionado ahora por algunos médicos, como Washington Lauría, grado 5 de la Clínica Ginecotocológica B del Hospital de Clínicas.
Aunque las decisiones no parecen, al menos por ahora, poner en jaque el derecho de las pacientes, las declaraciones de algunos médicos permiten vislumbrar a veces argumentos vinculados a la objeción de conciencia y a veces otros más cercanos a un intento militante de truncar el funcionamiento de la ley. Así parece haberlo interpretado el edil del Partido Nacional Carlos Lafigliola, que lidera la Comisión Pro Derogación del Aborto y que celebró las decisiones con un exabrupto: “Si el subsecretario Leonel Briozzo quiere practicar abortos se tendrá que remangar y hacerlos él personalmente”, dijo en declaraciones al portal Montevideo.
Para Francisco Cóppola, ex presidente de la Sociedad de Ginecotocología del Uruguay (sgu), en los hechos de estos días hay que separar a quienes hacen objeción de conciencia de quienes hacen “objeción de conveniencia, para tratar de no participar en ningún grado en el proceso porque no están de acuerdo con el aborto”, lo que a su entender implica un abandono del paciente.
Las palabras de Lauría abren la posibilidad de que Coppola esté en lo cierto: “Nosotros formamos parte de un grupo multidisciplinario que tiene como objetivo tratar de derogar esta ley que está mal elaborada. Eso es típico de cosas que se instrumentan sin pedir la opinión a los ejecutores. No fuimos consultados, esa es una de las razones por la cual yo creo que ha habido tantas objeciones de conciencia”, dijo el médico en el programa radial En perspectiva.
Leticia Rieppi, directora del Programa de Salud Sexual y Reproductiva del msp, explicó en cambio que los médicos fueron recibidos durante el proceso de creación de la ley, que es “cuando se puede influir”. Según las actas parlamentarias, el presidente y el secretario de la sgu fueron recibidos el pasado 6 de setiembre por la comisión especial que trató el tema, del mismo modo que fueron recibidos otros colegas de Lauría, también destacados docentes.
La jerarca también indicó que la reglamentación estuvo hecha por profesionales que ejercen la ginecología en la actualidad (ella misma fue una) contrariamente a lo que “algunos médicos han dicho en estos días”, en referencia, otra vez, a las palabras de Lauría.
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