Brecha Digital

Un techo, varios planos

Nuevo barrio Luis Batlle Berres

Un incipiente barrio se levanta ahora en lo que era un terreno baldío y un basural en las calles Luis Batlle Berres y Camino de las Tropas. Catorce fueron las familias que se mudaron el viernes pasado a sus nuevas casas. Pero otros esperan, y el Plan Juntos deberá apretar el acelerador si es que quiere cumplir la promesa de 210 viviendas entregadas para 2014. Este primer grupo de familias inició la construcción de sus viviendas en mayo de 2012, y ahora está instalado. Los beneficiarios de esta primera etapa son muchachas solteras con hijos, y militares. Las casas de dos pisos, pintadas, con dos y tres cuartos, son la fachada de un terreno grande y pelado donde los nuevos vecinos señalan con el índice extendido dónde se ubicará la futura guardería, la plaza pública, la escuela de tiempo completo, la policlínica y el Parque del Totoral. Lo que más costó, coinciden, es imaginar todo eso a partir de los planos del lugar que les prometían hace dos años arquitectos y gobernantes.
Del otro lado de la calle Luis Batlle Berres se construirán otras 230 viviendas del movimiento cooperativo de ayuda mutua fucvam, que también forman parte del nuevo barrio.

RELATOS ENCONTRADOS. Hay opiniones comunes en los vecinos: la importancia de tener la casa propia y el valor que le dan a éstas por ser producto de su trabajo, no tiene discusión. Pero también hay otras coincidencias que saltan en cada charla, y es que a pesar de no ser una exigencia desmedida, la obligación de cumplir con 20 horas de trabajo a la semana se volvió casi imposible para algunas de estas familias de contexto vulnerable, sobre todo para quienes tienen un horario laboral extenso, más de un empleo, varios hijos chicos a su cargo o todo junto.
Otro desafío difícil de afrontar para estos vecinos es resolver las terminaciones, pues deberán pagar de sus bolsillos los materiales de revestimiento, pisos y pintura para que los interiores queden completamente dignos y aptos para su uso.
Por otra parte, un hecho concreto tiene que ver con el tipo de materiales utilizados: en las últimas casas, el prefabricado de rápida construcción ha remplazado a las técnicas clásicas usadas en las primeras 14 viviendas. Las planchadas de cemento fueron sustituidas por techos livianos en el segundo grupo, y en un tercer lote de casas el entrepiso de planchada también se remplazó por uno de bovedillas prefabricadas, y esa será la tendencia para apurar las obras.
Las arquitectas encargadas explicaron a Brecha que el motivo es responder a las urgentes necesidades habitacionales de estas personas, pero también juegan los plazos previstos para el cumplimiento de los objetivos del plan: se han construido 14 casas desde mayo de 2011 a diciembre de este año, las otras seis se terminarían para mayo de 2013, y deberán apurarse si quieren cumplir con el objetivo anunciado de un total de 210 casas en 2014.

{restricrt}LA VECINDAD. Alexandra nos muestra su casa, mientras los vecinos chicos y grandes se mandan puerta adentro y hablan todos sin permiso. Tiene 28 años y dos nenas de 4 y 7. Otras dos madres jóvenes, también egresadas del hogar La Bonne Garde (que atiende a adolescentes y jóvenes “vulnerables” con hijos), viven en las casas linderas a la de Alexandra, quien empezó pidiendo ayuda en ese hogar y terminó por ser “educadora” de sus propias compañeras.
Apela a su imaginación y la nuestra para señalar a lo lejos dónde estarán la plaza y demás construcciones del barrio. Resume el proceso de una forma elocuente: “Tenías que creer que eso iba a pasar. (Los funcionarios del plan) Tuvieron que ganarse nuestra confianza”.
Alexandra integra la Comisión de Obras del lugar, conformada exclusivamente por mujeres: “Superamos la equidad de género”, se ríe. La idea es que ese grupo se vuelva la Comisión de Fomento del nuevo barrio, y una de las primeras ideas que manejan es transformar la guardería provisoria que se construirá para los hijos de los trabajadores en un centro caif.
Hugo es otro beneficiario, pero del segundo grupo de viviendas, que ocupará sus casas el año que viene. Albañil de oficio, trabaja en sus licencias o ratos libres edificando su nueva casa. Observa que los métodos de construcción y los materiales fueron cambiando sucesivamente entre plan y plan, lo que disminuye –a su criterio– la calidad de la construcción. Esos aspectos no se discuten en colectivo porque la asamblea no tiene voto en esos temas. Sí tiene la potestad de decidir el orden de prioridades para la entrega de las casas cuando aparecen situaciones familiares que lo requieren. Hugo narra haber acompañado estas decisiones aun cuando eso podía implicar postergar a su propia familia.
También conversan en grupo sobre la responsabilidad de cumplir con las horas de trabajo y de “sereneada” (la falta de alguna guardia permitió que fueran robados los aparatos sanitarios de una de las casas, de ahí que sientan la necesidad de levantar un muro perimetral).
Jaime es militar, vive desde el viernes pasado en su nueva casa con su mujer, Eva, y sus cinco niñas. Se mudaron de un complejo de viviendas apurados por el fin del contrato. Eva se convirtió en oficial de obra especializada en hierro trabajando en la construcción de las casas, sus manos y sus vecinos la delatan como la “mejor herrera del grupo”.
Pudieron cumplir con el mínimo de 20 horas semanales porque las dos hijas más grandes cuidaron de las más pequeñas, pero en mitad de la obra esa responsabilidad fue un factor de desánimo para ellos. La estrategia: no perder el objetivo del techo propio, construir sin descanso y “no compararse con lo que hacen o no hacen los demás”.
Verónica, la asistente social encargada de trabajar con el grupo, explicó a Brecha que la tarea en este tipo de proyecto es exactamente ésa: identificar a los “líderes positivos” y potenciarlos para que alienten al resto. Verónica agrega que las malas comparaciones pueden surgir en todos los grupos de gestión colectiva, pero en este caso la mayoría terminó trabajando un poco más y donando horas al resto. Por último, apunta que lo importante es que “todos tienen que convencerse de que lo merecen”. {/restrict}

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