Definiciones pendientes
- Última actualización en 01 Febrero 2013
- Escrito por: Carolina Porley
La Universidad Tecnológica (Utec) empieza a bocetarse
Hoy empiezan a trabajar los tres miembros del consejo provisorio de la Utec con el desafío de dar forma a la nueva institución. Varios asuntos prometen ser de difícil resolución, como los criterios que van a primar a la hora de definir la oferta académica y el modelo universitario de gestión.
Este viernes se reúnen por primera vez los miembros del consejo directivo provisorio de la Utec para comenzar a delinear la nueva universidad. Si bien ya se está hablando de las características que tendrá la institución, lo cierto es que será a partir de hoy que los tres consejeros –María Antonia Grompone, Rodolfo Silveira y Pablo Chilibroste– deberán sacar punta al lápiz y comenzar a definir cuestiones clave. Más allá de que la creación de esta universidad tecnológica en el Interior ha suscitado apoyos generalizados, el diseño y el perfil que tendrá seguramente requieran más de una discusión.
Por ejemplo, se ha dicho que el objetivo de la Utec es ofrecer una oferta de formación terciaria y universitaria en el interior del país, recogiendo las necesidades de cada región, atendiendo al perfil productivo del lugar y escuchando las demandas de las “fuerzas vivas”. Sin embargo, para el ingeniero agrónomo Pablo Chilibroste* sería un error que la universidad se limitara a atender la “demanda presente” del sector productivo, o ser una continuidad –a nivel superior– de las formaciones que ofrece la utu. Según explicó Chilibroste a Brecha, “hay que mirar hacia adelante y también al mundo”, y apoyar la oferta académica –tanto de enseñanza como de investigación– en estudios de prospectiva sobre hacia dónde debe ir el país.
Si bien la ley orgánica aprobada en noviembre pasado sostiene que la Utec funcionará a partir de institutos tecnológicos regionales que se especializarán en una determinada área productiva, y que ésta deberá estar vinculada con las necesidades y el perfil productivo de la zona donde se instalen, Chilibroste se permitió un matiz: “Creo que la ley tiene una influencia fuerte del proceso de discusión del Instituto Tecnológico Superior, proyecto anterior que luego se descartó. Me parece que parte del trabajo a hacer en la confección de esta nueva institución, que es una universidad no un instituto tecnológico, es revisar cuáles van a hacer los énfasis”, afirmó.
Y apuntó: “No es lo mismo crear institutos tecnológicos regionales que montar campus universitarios. En el primer caso pensaríamos en una determinada cadena productiva y pondríamos el énfasis allí; en el otro caso apostaríamos más a la inter y multidisciplina, apuntalando áreas del conocimiento o herramientas novedosas y transversales. Entonces, por un lado tenés los cortes por cadena productiva, que puede ser la orientación sobre todo en una primera etapa de la Utec, como pasa hoy con algunos tecnólogos de la utu y la Udelar. Varios de esos tecnólogos están pensados según las necesidades de una determinada cadena productiva (tecnólogo cárnico, tecnólogo de la madera). Entonces definís esas necesidades de las cadenas, luego ubicás las cadenas en el territorio (la leche, la minería, etcétera) y ahí tenés las regiones donde instalar los institutos tecnológicos. Ese puede ser un corte, pero yo creo que no nos tenemos que quedar allí, que tenemos que hacer también un trabajo de prospectiva, de mirar hacia adelante y mirar al mundo. Pensando en eso me atrae mucho la idea de campus universitarios con fortalezas en determinadas áreas, como la bioingeniería, la biotecnología, los cruces entre tecnología y arte, que van a ser fundamentales y que habría que desarrollar y luego ver cómo se aterrizan en aplicaciones específicas. En este otro corte, las regiones pueden ser varias”.
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