Un virus informativo para cuestiones de piel
- Última actualización en 15 Febrero 2013
- Escrito por: Guillermo Garat
Papiloma humano: consecuencias y efectos en hombres y mujeres
El virus del papiloma humano una de las infecciones de trasmisión sexual más comunes en el mundo. Afecta a hombres y mujeres, pero son ellas quienes, sin las adecuadas técnicas de prevención y control, pueden padecer luego cáncer de cuello uterino. La vacuna que empezará a circular en nuestro país combate cuatro cepas del virus, si se dan las dosis a temprana edad. Pero la mejor arma de combate, la información, todavía no circula donde se la necesita.
Harald zur Hausen jugueteó entre la generación de niños alemanes que vivieron primero la guerra y luego la reconstrucción del país. Desde su ventana en Gelsenkirchen-Buer, un pueblo cercano a la frontera holandesa, su atenta mirada a los bosques lo llevó a interesarse por la fauna, particularmente los pájaros, y también por los colores de las flores silvestres que salpicaban la estepa en primavera. Con 72 años, sonrisa serena, calvicie controlada con canas suficientes y ojos celestes hundidos, recibió parsimoniosamente el premio Nobel de medicina en 2008.
Titulado en la Academia Médica de Düsseldorf, practicó cirugías, medicina interna, también ginecología y obstetricia; sin embargo, no estaba convencido de ejercer las artes médicas en clínica. El vocablo “praxis” designa tanto al consultorio como a la consulta, y a la práctica, aquello que depende de las destrezas del aprendiz y su capacidad de descifrar el objeto desafiante, eso que va más allá de la teoría. Harald quería investigar.
Primero enfocó el ocular del microscopio investigando en el Departamento de Medicina Microbiológica e Inmunología. En 1965 voló a Estados Unidos hacia la División Virología del Hospital de Niños de Filadelfia, se interesó por las investigaciones en curso del virus Epstein-Barr, un inductor de cambios en los cromosomas humanos, responsable del herpes. Tres años después le ofrecieron dirigir su propio equipo de investigación en el Instituto de Virología de Würzburg, donde se terminó de convencer de que sus colegas estaban fuera de foco en sus investigaciones. Una corriente mayoritaria de virólogos adhería a una caprichosa tautología: el cáncer de cuello de útero (ccu) en buena medida estaba asociado al herpes genital. En Würzburg, aunque no lo tenían probado, Zur Hausen y sus colaboradores sospechaban que el tumor crecía vía genoma. Y terminó de cerrar el círculo: demostró que los virus invadían las células persistentemente, alterando la información genética celular.
Con parte de su equipo Zur Hausen llegó a los laboratorios de la Universidad de Friburgo en 1977. Continuó investigando el herpes. Dos años después, manipulando una biopsia de herpes genital, sus colaboradores aislaron y clonaron el adn del virus del papiloma humano (vph) de tipo 6. La taxonomía del papiloma es numérica y desde entonces se descubrieron más de cien, entre ellos unos 30 auspician el cáncer. El problema que se planteaba a los científicos alemanes era que el vph 6 no aparecía en las muestras de tejidos cancerosos de cuello uterino. Siguieron su camino confiados hasta aislar el vph 11 de un papiloma bucolaríngeo. Y una de cada 24 biopsias de cáncer de cuello de útero dio positivo con ese tipo. En 1983 aislaron el adn del vph 16, presente en el 50 por ciento de las biopsias, y luego el 18, que aparece en algo más del 20 por ciento de los casos.
Caracterizados unos cuantos vph más, Zur Hausen recorrió los grandes laboratorios farmacéuticos para financiar vacunas contra esta infección que se apodera del vientre femenino. Sólo encontró negativas: no había mercado para tal aventura, pronosticaban las farmacéuticas. Pero después de unos cuantos años la situación cambió: en 2004 el laboratorio Glaxo Smith Kline anunció con bombos y platillos que tenía una vacuna para prevenir el 70 por ciento de los 470 mil casos de cáncer de cuello de útero en el mundo. En realidad se trata de una barrera a la infección que ulteriormente podría desarrollar el cáncer; 230 mil mujeres mueren anualmente por esa causa, ocho de cada diez de ellas viven en países desindustrializados.
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