La música del azar on line
- Última actualización en 22 Febrero 2013
- Escrito por: Ana Artigas
Jugadores de póquer en Internet
Los más jóvenes son considerados los mejores, y no pasan los 25 años. Sentados frente a una computadora cobran grandes cantidades de dinero apostando contra otros a través de la red. Algunos viven exclusivamente de lo que ganan en el juego. Joaquín comenzó a jugar al póquer on line en un cibercafé de la ciudad de Minas hace cuatro años; ahora tiene 25. Era apenas un pasatiempo al que le dedicaba unas pocas horas después de salir del trabajo en la fábrica de su hermano. Pero empezó a entusiasmarse con el póquer. Tanto que se compró una computadora para llevar el juego a su casa y dedicarse “medianamente en serio” y sin que su familia supiera que estaba apostando dinero. A principios de 2010 empezó a leer libros, uno sobre la psicología del póquer y otro escrito por tres jugadores de torneos on line, mientas estudiaba estrategias disponibles en la blogósfera. Tuvo un par de buenos resultados: en febrero de ese año tenía 200 dólares, y en junio 6 mil. Con ese botín decidió reducir su jornada de trabajo en la fábrica a la mitad. Al terminar el año había acumulado 30 mil dólares. Fue cuando decidió dejar de trabajar definitivamente e ir a jugar al Conrad de Punta del Este, lo que a su manera no deja de ser un nuevo trabajo. Se suponía que sólo sería por una temporada, pero terminó instalándose en Maldonado. Actualmente Joaquín es considerado el quinto mejor jugador de póquer en Uruguay. Alterna el juego en Internet con el juego en vivo que, confiesa, le gusta mucho más.
Una buena racha es lo que Pablo (prefiere no revelar su identidad) cree que tuvo este verano: se llevó 35 mil dólares de las mesas de juego on line. En 2012 sacó entre 40 y 50 mil dólares, pero aclara que no se dedica exclusivamente al juego, que tampoco tiene pensado jugar toda la vida, sino terminar su carrera de administración que cursa en la Universidad Católica. A Pablo lo introdujo en el póquer un amigo de la facultad hace cinco años: “Al principio era muy malo, jugaba en la máquina sin apostar, pero fui mejorando con la práctica. Cuánto ganás depende del tiempo que le dediques”.
Que las horas que se dedican al juego determinan cuánto se gana también es la idea de Guillermo, de la misma edad que Pablo y Joaquín: “Hay una variedad enorme de torneos, pero por lo general lo que se saca va en proporción directa al tiempo que uno esté jugando”. Guillermo se define como un jugador amateur pero apasionado, tanto que, si pudiera, le dedicaría las horas necesarias para profesionalizarse. Sostiene que cuando se sienta frente a la computadora a apostar puede llegar a sacar 200 dólares por diez horas de juego: “Tenés que tener tiempo para quedarte desde las nueve de la noche a las nueve de la mañana jugando, y es necesario estar muy concentrado. En un torneo podés estar tres o cuatro horas”. Guillermo está terminando su carrera de química y, además, trabaja en un laboratorio de la Facultad de Ciencias. Al igual que los otros dos entrevistados, comenzó a jugar a los 20 años.
El boom del juego de póquer on line en Uruguay comenzó hace dos o tres años, aunque hace más tiempo que causa furor en el mundo. Sus principales adeptos son los jóvenes veinteañeros, un corte generacional que indudablemente lo da el manejo de las tecnologías y la práctica en ese soporte desde temprana edad. No se sabe cuántos jugadores on line hay en nuestro país, pero de acuerdo con las estadísticas de la revista MundoPoker hay más de mil. Para Germán Barbé, director ejecutivo de esa publicación, se puede hacer una clasificación entre jugadores profesionales, “que mantienen durante un largo período ganancias regulares, con cantidades que superan los 50 mil dólares en un torneo”, de los que, asegura, no hay más de diez, y luego cientos de jóvenes que son excelentes jugando pero que no se dedican únicamente al póquer: “Los buenos resultados on line les brindan la posibilidad de pagar sus estudios o tener ingresos interesantes”. Y por último están los jugadores aficionados, que juegan ocasionalmente.
Las casas de juego on line están abiertas para el mundo entero. Aceptan la inscripción de personas de todo el planeta (menos de las que viven en países donde el juego está prohibido o que tienen regulación del Estado y un alcance más restringido). Con esta internacionalización que da Internet, los uruguayos pueden encontrarse en una mesa con rusos, mexicanos, ingleses, paraguayos, argentinos, entre otras nacionalidades. Cada uno con su nickname. La página da la opción de jugar en todos los idiomas, pero si los jugadores chatean entre ellos, que es la única forma de comunicarse con los que están en la mesa, sólo se permite el inglés.
Un sábado cualquiera en la tarde, en la sala virtual Poker Stars (la mayor página de este juego, con cerca de 25 millones de inscriptos) se ven 222.835 jugadores conectados y 32.131 mesas abiertas en un sinnúmero de posibilidades. Para poder jugar hay que descargar un programa de la misma página y registrarse. Se puede jugar dinero ficticio y real. Por lo general, todos comienzan con el dinero ficticio, y cuando se sienten más seguros se lanzan a las apuestas de dinero real. Para ello se necesita una tarjeta de crédito o comprar dinero virtual a través de páginas que hacen transferencias (Ukash, por ejemplo) que habilitan al jugador con un código que ingresa en la página. Uno de los problemas que tienen cuando ganan son los “bocados” que van quedando por el camino a la hora de cobrar.
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